Batallas corrientes: Teletrabajo

Dani es informático y no trabaja en una oficina, tiene teletrabajo. ¿Creéis que el teletrabajo es una oportunidad o conlleva muchas desventajas? Dani nos cuenta su opinión.

¿Cuánto tiempo llevas trabajando a distancia?

He estado trabajando a distancia desde 2013, aunque durante un año y medio lo conjugué yendo a las clases de la universidad por lo que quizás sería más adecuado decir que es desde 2015 a efectos del sentimiento de no salir de casa para ir a realizar tus quehaceres diarios.

 

¿Qué ventajas crees que aporta el teletrabajo?

Muchísimas, pero a destacar, que no pierdes tiempo yendo o volviendo de la oficina, ni en atascos, ni sufres las inclemencias del tiempo (frío, calor, lluvia…), tiempo que puedes disfrutar con tu familia o de ocio. Tampoco tienes reglas a la hora de vestirte ni tienes que lidiar con nadie si la calefacción/aire acondicionado está muy fuerte. Por último, puedo tener mi despacho completamente a mi gusto, incluso con camas para que mis mascotas me hagan compañía y con la tranquilidad que requieras (silencio absoluto, música etc)

 

¿Y qué desventajas?

Es complicado, sobre todo al principio, que en casa entiendan que estás trabajando y que deben llevar cuidado con las interrupciones, que no estás disponible como cuando lees un libro o navegas por internet en horas de ocio. También es algo más difícil acabar a la hora que te corresponde, es habitual excederse en horas, no hay una coyuntura entre compañeros como en una oficina a la hora de salir.

Por último, puedes llegar a sentir cierta presión cuando el trabajo no avanza a buen ritmo por el motivo que sea, el qué pensarán de ti, que has estado a otras cosas o mirando las musarañas. Aunque al final, el día a día habla por ti.

 

¿Qué opinas sobre los comentarios acerca del teletrabajo como: “No tienes que madrugar “, “que aburrimiento todo el día sin hablar” o “seguro que trabajas menos que en una oficina”? ¿Son mito o realidad?

Quizás la frase que más he oído es la de “Cómo consigues ponerte a trabajar y no holgazanear” pero es que, aunque tenga un horario algo más flexible, tengo que estar disponible en horas de trabajo con los clientes que tiene mi empresa para poder hablar con ellos o con mis compañeros. Esto último lleva a la frase de “todo el día sin hablar”, nada más lejos de la realidad, en mi caso todos los días tengo al menos una reunión para coordinación del equipo de 15 minutos más todas las que tenga con cliente, internas o para ayudar a algún compañero con su trabajo como en una oficina. Y como ya he comentado, lo más habitual es trabajar más horas, ya sea por la propia presión que se autoimpone uno, por abstraerse del entorno y no ser consciente de la hora, o porque no hay presión de los compañeros.

 

¿Es diferente la conciliación familiar con un trabajo a distancia y con un trabajo en una oficina?

Probablemente sea más sencilla, te ahorras el tiempo gris en el transporte que puedes compartir con tu pareja. Los descansos también los puedes tener en familia y eres consciente de lo que están haciendo en tu casa tus seres queridos, eres más participe de lo que ocurre en tu entorno familiar, al igual que si trabajas en una oficina eres consciente de lo que hacen tus compañeros.

 

¿Qué cualidades piensas que debe tener un/a empleado/a para poder tener un trabajo a distancia y dar lo mejor de sí mismo, en comparación con un trabajador que acude a una oficina, un centro escolar o cualquier otro establecimiento?

Debes ser más organizado, ser capaz de tener una rutina sin influencia del entorno y ponerte límites a ti mismo, para no trabajar de más. También debes encontrar alguna forma de ser capaz de diferenciar entre lo que es tu casa y lo que es tu trabajo. En mi caso solo uso el despacho para trabajar, cuando es hora de terminar lo cierro y no se usa para nada más. Si quiero hacer algo de ocio con el pc me llevo el portátil a otro lado.

 

El trabajo a distancia supone que puedes montar tu “pequeña oficina” en varios lugares ¿trabajas en casa o en otro lugar?

Prácticamente el 100% del tiempo trabajo en casa, me organizo bien en ella y evito el tiempo gris. En algún momento ocasional he utilizado la ventaja de poder disponer internet en otros lugares para quizás alargar un viaje o nada más acabar de trabajar estar ya cerca de mis planes de ocio.

 

¿Qué le dirías a una persona que no sabe si el teletrabajo sería bueno para él/ella?

Que si tiene ocasión lo pruebe, y no diga que no a un trabajo a distancia por miedo a  que la casa se le echa encima, siempre tendrá la oportunidad de utilizar las oficinas de coworking, donde trabajas con más personas, hay bullicio como en una oficina y puedes hacer compañeros aunque trabajen para otras empresas.

 

Estrés y Distress: ¿Cuánto tiempo al día te dedicas a ti mism@?

Esta semana vamos a hacer un ejercicio para centrarnos en el “aquí y ahora” siendo conscientes de algunas cosas que, de forma automática, nos influyen sin darnos cuenta.

 

De 24h que tiene un día:

¿Cuántas horas dedicas al trabajo y/o estudio?

¿Cuántas horas dedicas a tareas y obligaciones externas al trabajo o estudio? (Domésticas, familiares, ayuda a amigos, visitas a médicos, hacer compras…)

¿Cuánto tiempo dedicas a ir y venir de los diferentes sitios a los que acudes ya sea en automóvil, transporte público o andando?

¿Cuántas horas dedicas a dormir?

¿Cuántas horas dedicas a desayunar, comer y cenar en total?

 

Ahora, suma todas las horas que has respondido en las preguntas anteriores.

¿Ya lo tienes? Genial, ahora réstaselas a las 24h que tiene un día. ¿Cuál es el resultado? ¿Igual de genial? ¿o quizá no tanto?

El resultado de esa resta es el tiempo del que dispones para ti. Ese es TU TIEMPO. ¿Asustados? ¿Contentos por el resultado?

 

 

Y es que es bien sabida la importancia del tiempo libre, de descanso y de disfrute. Desde el Análisis Transaccional lo llaman autocaricias, la pirámide de Maslow habla de autorrealización, la vertiente cognitivo-conductual lo llama actividades agradables… Todos están de acuerdo en que no se puede encontrar el bienestar psíquico si no se encuentra algún momento del día para disfrutar.

Nos encontramos en una sociedad cada vez más estresante en la que los jóvenes estudian y trabajan, los padres trabajan y cuidan de sus hijos, los abuelos siguen criando a los nietos, los autónomos no pueden faltar al trabajo porque tienen pérdidas, el pluriempleo debido a contratos de pocas horas, las respuestas por las diferentes redes sociales tienen que ser inmediatas, la continua “vigilancia” con los smartphones…

Tenemos consultas llenas de ansiedad en todas sus vertientes: ansiedad generalizada, trastornos de pánico, agorafobia, insomnio, pensamientos desagradables recurrentes…

Es importante que aprendemos a diferenciar el estrés del distress.

El estrés entendido como activación media, nos ayuda a concentrarnos y a rendir adecuadamente ante una tarea. Por lo que una dosis media de estrés sería adecuada en nuestro día a día para desempeñar las diferentes actividades que debemos realizar.

El problema surge cuando la activación media pasa a ser una activación alta. El distress, a largo plazo, puede generar problemas cardiovasculares, envejecimiento prematuro, inestabilidad en el estado de ánimo, irritabilidad, bloqueos…

 

Por tanto…

¿Cuándo vamos a priorizar nuestra necesidad de descanso? ¿Cuándo vamos a dejar a un lado el “después” de esto, eso y aquello? ¿Cuándo vamos a olvidar el “hasta que no haga lo otro y lo de más allá”? Y lo más importante…

¿Hasta cuándo estás dispuest@ a aguantar?

 

Maite Gómez: Selección por competencias

Puede parecer que la selección por competencias está de actualidad recientemente, pero lo cierto es que esta herramienta de evaluación comportamental se lleva utilizando desde los años 60.\r\n\r\nCon anterioridad, la única forma de averiguar si una persona era apta para ocupar un puesto se basaba en: que cumpliese con unos requisitos formativos, experiencia profesional y aprobase un test de inteligencia y aptitudes. Tras realizar un estudio, David McClellan concluyó que este tipo de pruebas no predecía el desempeño que una persona puede realizar un trabajo y por tanto no podían ser determinante a la hora de discriminar entre varios candidatos.\r\n\r\nEn su lugar propuso un método basado en competencias, desglosadas en conductas observables y medibles.\r\n\r\n\r\n\r\nEntonces ¿Qué es esto de las competencias? ¿Todas las empresas buscan las mismas? ¿Un mismo puesto, en diferentes empresas, requieren las mismas competencias?\r\n\r\nEl modelo competencial trata de poner al candidato en situaciones que ha vivido, o vivirá en la empresa, para saber cuál ha sido o sería su forma de actuar. También se pueden utilizar pruebas de redacción (por ejemplo para un puesto de elaboración de contenidos), presentaciones (directivo comercial) o las ya famosas dinámicas de grupo.\r\n\r\nTodas ellas, desde la entrevista de selección hasta las dinámicas de grupo, buscan saber cuál es tu forma de resolución, pensamiento, creencias o valores… para saber si serías un candidato que encaja con la empresa.\r\n\r\nPor supuesto, no todas las empresas buscan las mismas competencias, y por tanto, para un puesto similar en dos empresas diferentes tampoco serán las mismas. ¿Por qué? Muy sencillo, pongamos un ejemplo: eres un maestro y estás buscando empleo en un colegio privado, te centras en dos de ellos: uno católico y otro que sigue la metodología Waldorf (se caracteriza por el fomento de la creatividad en el aula); a priori tu función va a ser la misma, pero los valores de cada uno de ellos son totalmente diferentes.\r\n\r\nAunque como hemos dicho, no todas las empresas buscan las mismas competencias, algunas publicaciones y estudios han recogido las más buscadas en 2015: lealtad, proactividad, capacidad de adaptación, creatividad y trabajo en equipo.\r\n\r\nEntonces, ¿cómo saber qué está buscando la empresa? Actualmente es raro encontrar una compañía que no tenga web o se anuncie de alguna manera. En ella solemos encontrar los valores que predican y por los que se deberá regir cada uno de sus empleados. Ahí ya tenemos información sobre algunas competencias que debemos identificar en nuestros comportamientos para sacar en la entrevista. Además, por el puesto también podrás averiguar algunas, no se trata de sacar las 5-6 que utilice la empresa sino las clave, las más importantes.\r\n\r\n¡Ojo! Con todo esto no digo que te inventes absolutamente nada, sino que busques en tus empleos anteriores o en tu etapa educativa, conductas que ejemplifiquen que tienes esa cualidad o competencia.\r\n\r\n \r\n\r\n¡Te animo a que evalúes tu forma de actuar y detectes aquellas competencias que te caracterizan! No hay nada mejor que conocerse.\r\n\r\n \r\n\r\n*Artículo realizado por Maite Gómez, psicóloga especializada en Recursos Humanos.

LAS VERDADERAS CONSECUENCIAS DEL NUEVO MILENIO

Esta semana, la psicóloga experta en Recursos Humanos, Maite Gómez, nos habla de las nuevas generaciones. ¿A qué generación pertenecéis vosotros/as?\r\n\r\n\r\n\r\nEsta vez no voy a escribir sobre consejos o recomendaciones para encontrar empleo, crear un CV o afrontar una entrevista de trabajo. Hoy quería hablar sobre un término que me ha ayudado a comprender algunos de los cambios ocurridos en el ámbito laboral y que están muy ligados a los cambios sociales: LA GENERACIÓN MILLENNIALS.\r\n\r\nHace unas semanas, mientras acudía a un curso de entrevistadores en mi empresa, explicaron qué era eso de la generación millennials, entonces empecé a entender algunas cosas que han estado cambiando en el entorno del trabajo. Por supuesto, como en todas las teorías existen gente que la defiende y otros que creen que no son más ideas lógicas que pueden aplicarse a muchas otras generaciones (X, baby boom, Z…).\r\n\r\n \r\n\r\nGeneración Y, Peter Pan, Millennials, Echo boomers…\r\n\r\nDiversas formas de referirse a una misma generación, concretamente los nacidos entre 1981 y 1995/2000. Pero, ¿qué hace tan diferentes a las personas de esta nueva era? ¿Por qué es importante para las empresas conocer e identificar estos perfiles?\r\n\r\nSon muchas y diversas las características que los identifican, pero dependiendo del enfoque que se le dé, se dará más importancia a una o a otras; yo he querido recoger aquellas que influyen más directamente al ámbito laboral.\r\n\r\nEn primer lugar, a pesar de ser más conscientes y estar más implicados en temas el ámbito social, los de la generación “Y” tienen mayor tendencia a la independencia; es decir, no se sienten tan identificados con un grupo social concreto. ¿Cómo afecta esto a la empresa? Hablando claro, tienen alto riesgo de fuga. A diferencia de su generación predecesora, ésta no tiene ningún tipo de miedo en cambiar de empleo si no se sienten satisfechos en su día a día; pero en este caso el plano material pasa a un segundo plano y prima la motivación y hacer lo que a uno le gusta. Muy ligado a lo anterior, su definición de trabajo ha cambiado, ha pasado de ser el todo y dedicar la vida a un empleo; a ser una forma de sustento para el ocio.\r\n\r\nOtra de las características más relevantes, a mi parecer, es el grado de formación académica. Están mucho más preparados para empleos más cualificados, pero además de eso están motivados por los retos y por los riesgos; les gusta asumir responsabilidades mucho antes de lo que se ha estado viendo hasta el momento.\r\n\r\nSon personas acostumbradas al cambio y por tanto se defienden muy bien en entornos dinámicos. Quizá este es el rasgo más importante viendo cómo está avanzando y cambiando el entorno laboral actual. Tener a empleados con inquietudes, motivados y fácilmente adaptables a los cambios supone hoy en día una gran fuente de conocimiento y sabiduría que nada más te lo puede dar.\r\n\r\n \r\n

¡Aprendamos a gestionar este nuevo talento y a retenerlo! ¡Escuchemos y actuemos!

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Pero claro, qué voy a decir yo si nací en plena era Millennial. ¿Y tú, a qué generación

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perteneces?

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