NO A LOS PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO

Hace muy poco que entramos en el 2019, ya hemos vuelto a la rutina y poco a poco olvidaremos todo lo vivido en estos días para adentrarnos en el día a día de quehaceres y obligaciones.

Hace menos de dos semanas del fin de año y, por tanto, hace menos de medio mes que muchas personas se lanzaron a trabajar para cumplir sus propósitos de año nuevo. Propósitos, probablemente, difíciles de conseguir y con expectativas muy altas.

 

Propósitos típicos de Año Nuevo

Dejar de fumar

Dejar de beber

Salir menos de fiesta (¿pero no proponemos una alternativa?)

Ir al gimnasio (¿cuántos días?)

Comer sano (muy ambiguo)

Gastar menos dinero (¿en qué, concretamente?)

Bajar de peso (¿cuánto y cómo?)

Encontrar pareja (eso no depende únicamente de una persona)

 

El problema no es proponerse cambiar a algo que creemos mejor, sino hacerlo porque lo dicta la fecha y no porque hay una motivación real que se mantendrá una vez pasada la fecha.

Para que un propósito se cumpla más fácilmente, es importante que tenga sentido para ti. Si estás hartx de sentirte de una manera, si crees que ya es hora de hacer eso que siempre has querido, si notas que en tu vida necesitas eso ahora mismo… El motivo que lo desencadene será la clave para poder seguir trabajando en ello cuando hayan pasado unas semanas o aparezcan los primeros inconvenientes.

Además, es de vital importancia que el objetivo a cumplir sea lo más concreto posible, que no dé lugar a dudas. Imagina que la pereza o el abandono de ese objetivo es un monstruo maligno en tu interior. Ese monstruo va a conseguir que digas cosas como “no tengo tiempo”, “no vale la pena”, “no está sirviendo de nada”…

Cuando resulte un poco complejo realizarlo, te hará borrar los avances conseguidos e intentará que solo recuerdes lo que no ha salido bien.

 

Para ello, necesitas tener el objetivo bien definido y de forma positiva. Si ponemos de ejemplo algunos de la lista anterior de los propósitos típicos de Año Nuevo, podríamos cambiar:

Ir al gimnasio VS Ir al gimnasio al salir del trabajo los lunes y los miércoles durante 1h

Gastar menos dinero VS Ahorrar X€ (cantidad fijada y realista) al mes

 

De esta forma, cuando no tengas fuerza suficiente para llevarlo a cabo, no tendrás que pensar en cómo realizarlo porque ya lo tendrás todo establecido. De manera que la energía que tienes (ya sea mucha si hay motivación o poca por motivos varios) la utilizas en cumplir el objetivo. Te enfocas en la conducta y no te pierdes en los pensamientos.

También es muy importante que sean objetivos realistas. No se trata de infravalorarnos y pensar que no vamos a conseguir aquello que deseamos pero, por el contrario, si fijamos nuestras expectativas más altas de lo que vamos a querer realizar pasado un tiempo, nos estaremos autoboicoteando. No hay mejor manera de NO cumplir una meta que poniéndosela tan alta como para poder decir: “Lo intenté pero no pude”.

 

Por esto os invito a que cambiéis los Propósitos de Año Nuevo por los Propósitos Porque Sí. Porque os queréis, os cuidáis y os dedicáis tiempo.

Los propósitos de cambio en nuestra vida son porque queremos sentirnos mejor, no porque vienen impuestos de fuera. Eso no son propósitos, son obligaciones. Y de estas últimas, ya tenemos muchas en nuestra vida.

 

¡¡Felices Propósitos Porque Sí!!