BATALLAS CORRIENTES: Mujer e informática. Combinación posible.

Marta tiene 30 años y trabaja como consultora Business Intelligence en una empresa de gran relevancia con varios trabajadores a su cargo. El ámbito informático está regentado, en un alto porcentaje, por hombres. De hecho, el equipo al que coordina es de hombres en su totalidad. Marta nos explica cómo es para ella realizar su trabajo diariamente como mujer.

¿Cuándo decidiste que querías dedicarte al mundo de la informática? ¿Tu familia te animó para tomar esa decisión?

Pues la verdad es que de pequeña nunca tuve consolas ni juguetes electrónicos, cierto es que tampoco los pedía. Mi primer contacto con la tecnología fue el reproductor de VHS con el que trasteaba desde pequeña. Después, a mi prima le compraron su primer ordenador y empecé a “cogerle el gusto”. Cuando estudiaba la ESO les pedí a mis padres uno propio (con la excusa de poder hacer mejor los trabajos). Aun así, no tenía claro a qué dedicarme cuando los profesores preguntaban a qué universidad íbamos a ir. Ante la presión de decidir qué estudiar después de bachillerato, me planteé qué se me podría dar bien, qué me interesaba… y solo se me ocurrió informática. Acerté.

Mis padres me apoyaron siempre, nunca me impusieron qué estudiar a pesar de que no entendían qué era eso de la informática más allá que “trabajar con ordenadores”.

 

Si hiciéramos un sondeo preguntándole a las niñas sobre aquello a lo que les gustaría dedicarse cuando fueran mayores, muchas nos dirían que quieren ser profesoras, veterinarias, peluqueras, maquilladoras… ¿Crees que a los niños y niñas de hoy en día se les estimula con juguetes o series televisivas que promuevan la motivación por el campo de la informática?

No creo que se fomente el interés por la informática en niños, si bien no estoy muy al día en cuanto a los juguetes / series con los que se entretienen los niños de hoy en día. Los series infantiles que conozco no tienen ningún personaje informático (sin embargo sí hay policías, bomberos…).

 

En el 2016, el periódico 20 minutos publicó una entrevista a Laura Raya, doctora en ingeniería experta en realidad virtual y profesora en U-tad, en la que decía lo siguiente: “Hay una mala fama, un tópico falso que dice que el ingeniero de software, el informático, lo que va a estar es picando código solo en un sótano, viendo binario. La informática no es eso, ese tipo de características aleja a la mujer, que es mucho más social, le gusta trabajar en equipo, le gusta trabajar en muchas cosas a la vez y con cosas más visuales. Si vendes ese topicazo, es normal que esto al final no llame”.

Además, eldiario.es publicó una entrevista en 2017 en la que hablaba de cómo en los años 80, las mujeres ingenieras representaban casi el 40% de los matriculados de EEUU. En la que nos habla de las chicas del ENIAC y en la que Ensmenger afirma que los responsables de contratación empezaron a valorar, en la búsqueda del empleado más eficiente, otras cuestiones personales como la poca empatía y la escasa interacción social, aspectos que favorecían la contratación de hombres.

¿Qué opinas de estas afirmaciones? ¿Qué otros motivos crees que pueden estar influyendo en el pequeño porcentaje de mujeres que acude a realizar los estudios informáticos?

Estoy de acuerdo en que la imagen que parece tener la gente de la informática es la que se comenta en el primer artículo y no saben en realidad qué haces. ¿Cuántas veces amigos y familiares me han preguntado “pero… y tú qué haces en tu trabajo?” Supongo que si no sabes qué te va a deparar el futuro si estudias informática, no te “arriesgas” a que no te guste.

 

¿Cuál es tu función dentro de la empresa?

Gestiono un equipo de 6 personas y desarrollo soluciones de business intelligence para diferentes clientes.

 

Actualmente coordinas un equipo de trabajadores varones en la empresa. ¿Has notado alguna dificultad a la hora de aceptar tus directrices o para llegar a un entendimiento?

No, no he notado que haya una diferencia en el trato que tiene mi equipo conmigo y el que tenían con nuestro ex-jefe de equipo. Los problemas que pueda tener en la gestión, que son pocos, ya existían cuando el equipo lo gestionaba un hombre.

 

¿Cómo ha sido para ti llegar hasta tu puesto actual en la empresa?

¡Una sorpresa! No me lo esperaba porque la verdad es que no hice nada especial para conseguirlo, solo hice mi trabajo lo mejor que podía.

 

En tu trabajo te reúnes con personas de otros lugares como Estados Unidos, Amsterdam o Dubai entre otros. ¿Has notado diferencias culturales entre los diferentes países en cuanto a tu trato como mujer?

La verdad es que no, no me he sentido discriminada en ningún momento con ningún cliente ni que el trato fuese diferente entre clientes de diferentes países.

 

¿Crees que tu trabajo te permite una conciliación familiar adecuada?

En mi caso como no tenemos un horario oficial y trabajamos en remoto, tenemos mucha flexibilidad horaria. Creo que no tendría problemas de conciliación en cuanto a horarios de entrada, pero aun así si tuviese un hijo / persona a cargo pediría la jornada reducida porque 8h me parece mucho tiempo para que esté al cuidado de terceros.

 

¿Qué le dirías a una niña/mujer que se siente atraída por la informática?

Que adelante. Le diría que la informática es un mundo muy interesante y que además tiene muchas tecnologías diferentes donde elegir y que nunca se va a aburrir. Los clientes se encargan de mantenernos entretenidos J

 

¿Y a una mujer que coordina un equipo únicamente de hombres?

Que no los vea como “hombres”. Yo los veo como personas, trabajadores, compañeros. Que sean del sexo masculino es indiferente (para mi) y no afecta a mi trabajo.

 

 

Reseña del mes: Idiotizadas (Moderna de Pueblo)

Este mes os traigo una reseña a la que le tengo ganas desde hace mucho tiempo. Tuve el libro en mis manos muy poco después de que saliera a la venta y no me defraudó. No por ser fan de Moderna de Pueblo (que también), sino por todos los aspectos psicológicos y de igualdad entre mujeres y hombres.

Que las películas Disney han mantenido un sistema patriarcal hasta la actualidad no es algo nuevo. Ahora las películas infantiles van cambiando y hay nuevas versiones de los cuentos antiguos. Pero, ¿qué hacemos ahora las jóvenes y adultas que proyectan en sus relaciones esa desigualdad que nos han grabado a fuego lento, como dice la canción?

Leer. Y el libro de Idiotizadas es una forma fácil, rápida y profunda de cambiar nuestra forma de ver las cosas. De cuestionarnos aquellas situaciones y decisiones que teníamos normalizadas.

El libro tiene ocho capítulos protagonizados por Moderna de Pueblo, su madre y sus amigas transformadas en La Sirenita Pescada, Zorricienta y Gordinieves.

En el primer capítulo, Moderna nos cuenta cómo su pasado, su experiencia de vida y la de su madre le ha influido en su presente a la hora de relacionarse. Una fantástica forma de empezar desde el plano psicológico. Es importante el origen de nuestra forma de actuar para entender por qué somos lo que somos y por qué hacemos lo que hacemos. Entender quiénes éramos y cómo hemos llegado hasta nuestro día de hoy nos ayuda a motivarnos para el cambio mientras nos perdonamos por lo difícil que nos resulta llegar a nuestros objetivos.

Una vez contextualizados, nos presenta a sus amigas y también nos cuenta sus orígenes. La Sirenita Pescada hace referencia a la mujer que, una vez encuentra una pareja, deja de lado toda su vida anterior.

Zorricienta, quien prefiere tener relaciones sexuales sin compromiso a tener una relación estable, lo que le hace recibir insultos basados en prejuicios. En el pasado de Zorricienta se puede ver cómo pone fin a una relación de pareja en la que el hombre le prohibía ponerse determinada ropa y le descalificaba motivado por los celos.

Gordinieves tuvo que escuchar muchas veces desde hace muchos años, frases relacionadas con su cuerpo. En el colegio e incluso en su misma familia.  Una vez se atrevió a quererse tal y como era, se topó con otra piedra en su camino. La desigualdad en las relaciones sexuales y en la apariencia corporal. Incluso, en varios momentos del libro, hace referencia a Ana y Mia, conocidas por promover la anorexia con sus blogs y grupos de whathsapp clandestinos.

Definitivamente, éste es un libro que siempre pongo en la sala de espera para mis pacientes adultos. Empoderamiento y lucha por la igualdad. Aspectos realmente importantes para empezar a quererse a una misma.

Pensamientos de una adolescente: El impacto del feminismo en l@s adolescentes

“Hasta hace poco, la mentalidad de la sociedad decía que la mujer sólo servía para estar al cuidado del hogar y de la familia. De manera que si eras mujer, desde que nacías ya tenías ese cargo que tendrías que desempeñar durante toda tu vida. Afortunadamente, se puede observar cierto avance en cuanto a “una nueva mentalidad”, que ve a las mujeres como capaces de conseguir tantos méritos como los hombres de manera que, podemos hablar de igualdad entre géneros.

Sería fácil si todo terminara ahí: en que todos creemos que tanto mujeres como hombres somos iguales y por lo tanto, ninguno de los géneros está por encima del otro. A pesar de haber avanzado y haber conseguido que una gran parte de la población tenga una mentalidad más abierta y trate con igualdad a ambos géneros, también hay otra parte que sigue teniendo esas creencias machistas que no permiten el avance de la sociedad y hace que sigamos estancados en una constante lucha por conseguir que la mujer sea tratada con igualdad.

Gracias a esta lucha, ha surgido un nuevo término que define una ideología que defiende que las mujeres tengas los mismos derechos que los hombres. Este es el feminismo, una palabra que ha causado más de una confusión, porque algunas personas creen que esta ideología defiende la superioridad de la mujer, cuando realmente defiende la igualdad de derechos. Además, el feminismo lucha por poder obtener la libertad de que por ejemplo, un hombre pueda llorar sin sentirse menos masculino o etiquetado de ser homosexual (como si eso fuera un insulto…)

Por otra parte, en los colegios e institutos se está implantando un nuevo modelo de educación que tiene como principal objetivo enseñar desde la igualdad de valores sin discriminación según el sexo. Este es el modelo de coeducación. No es obligatorio, pero considerando que las ideas machistas que tienen algunas personas se deben a la educación que recibieron, ¿por qué no impedir el origen del problema? Desde mi punto de vista, sí he notado un cambio en la educación. Ahora, todos los cursos reciben charlas en las que se hablan de la violencia de género, la igualdad entre sexos, el feminismo… Además, a pesar de que la aparición de mujeres en los libros es escasa, los profesores (por lo menos los de mi centro), insisten en citar a mujeres que han demostrado ser igual de válidas que los hombres en todos los ámbitos. Marie Curie, Virginia Woolf, Frida Kahlo, Rosalind Franklin, Marilyn Monroe etc. No son menos importantes que cualquier hombre.

Para finalizar el post de este mes, me gustaría dar un pequeño resumen sobre mi opinión acerca de la sociedad de hoy en día: actualmente creo que se tiene en cuenta la gravedad de la mentalidad machista y cómo afecta sobretodo a las mujeres (sólo tenemos que mirar los casos de violencia de género que hay al año y cuántas mujeres mueren por haber sido maltratadas). Por suerte, el feminismo crece, y cada día se suman más personas a la lucha para evitar que se siga oprimiendo a las mujeres y demostrar que todos somos iguales. A pesar de esto, debemos seguir trabajando para lograr una sociedad igualitaria en la que todos dispongamos de la libertad y de los derechos que merecemos.”

 

*Colaboración de Cristina, adolescente con muchas cosas que decir.

Psicóloga y mujer

Durante este mes, el blog tendrá como temática temas relacionados con la mujer o posts escritos por mujeres de diferentes edades. Algunos creen que ya no hace falta recurrir a estos temas, otros creen que la sociedad no ha avanzado nada. Yo, por mi parte, aporto mi granito de arena para que siga habiendo cambios que mejoren la calidad de vida de todas las personas.

Desde pequeña he vivido con la referencia de mis dos hermanos mayores. Un chico y una chica. Mi hermana siempre ha sido el prototipo de “mujer” que se estilaba entonces: femenina, coqueta, maquillada… Por el contrario, mi hermano siempre iba en chándal y le encantaba jugar a fútbol. Es por esto, entre otras cosas, que al tener ambas influencias siempre iba acompañada de mis muñecas y mi balón de reglamento.

Siempre me he sentido atraída por la ropa cómoda. Y no, señoras y señores, no considero las minifaldas o shorts como ropa cómoda. Para mí de toda la vida, la ropa cómoda era el chándal, las camisetas y las mallas, desde los seis años hasta la actualidad.

Mi hermana tuvo que enseñarme a resolver los típicos conflictos que se originaban con la familia de edad más avanzada. Me enseñó frases para responder a los comentarios del tipo “tú no puedes jugar a fútbol porque eres una chica”, “pareces un chicote con ese chándal” o “las chicas no se sientan con las piernas abiertas”.

Al llegar la preadolescencia, recibí un regalo por mi cumpleaños con el que nunca me sentí identificada. Me regalaron un estuche de maquillaje con la premisa de que así podría ser más femenina, tal y como hizo la madre de quien me hizo el regalo. Seguíamos perpetuando estereotipos de generación en generación.

Una vez comenzada la carrera de psicología, descubrí algo que me iba a acompañar en el resto de formación psicológica y en mi vida laboral. Tres cuartas partes del alumnado siempre son mujeres. ¿Por qué? Porque ayudar a los demás, aunque ya no se diga, siempre ha sido “cosa de mujeres”.

Pero estos sucesos no solo se quedan en mi experiencia de vida, los sigo viendo día tras día en el ámbito laboral. Impartiendo talleres de manualidades, he visto como niños a los que le encantaba la temática dejaban de acudir semanalmente porque, al pasar a Educación Primaria, decidían hacer fútbol porque las manualidades, según les habían dicho, eran cosas de chicas. ¿Por qué se debe elegir entre una cosa o la otra?

En mis sesiones, veo madres que se sienten responsables de toda la educación y crianza de sus hijos porque “son las que se deben encargar de ello” o porque el padre trabaja muchas horas fuera de casa. A veces, no hay una excusa. Lo que se ve es que, cada vez que hay un problema en el centro escolar, es la madre quien coge el teléfono y va a hablar con los docentes. Muchas madres son las que acuden a las reuniones o incluso a las sesiones de pautas en consulta, que se supone que son para ambos. Es por esto que mi compañera y yo damos las pautas si vienen los dos progenitores (en el caso de que pueda ser viable).

Veo a niñas con problemas de aprendizaje ¿qué ocurre con los niños? ¿su rendimiento académico va viento en popa? Veo mujeres adultas que quieren sentirse mejor pero menos hombres que se atreven a dar el paso.

Y es que los hombres sufren su propio machismo. En mi corta experiencia de futbito como actividad extraescolar cuando era pequeña, he tenido que escuchar comentarios como “uuuuuh, una chica te ha hecho un cañito…” de manera que, tanto mi compañero de juego como yo, salíamos perjudicados.

Los adolescentes varones suelen acudir a consulta cuando presentan problemas de comportamiento. Sufren de rabia intensa porque no deben mostrar tristeza. La tristeza puede suponer un síntoma de debilidad y eso “es cosa de chicas”. ¿Cuándo trabajaremos desde el seno familiar para que eso cambie?

Cuando se habla de igualdad, no significa que mujeres y hombres seamos iguales. Somos iguales ante la ley. Con los mismos derechos y deberes. ¿Y qué ocurre en lugar de bajar las obligaciones de las mujeres al mismo escalón que las de los hombres? Justo lo contrario, aparecen reglas implícitas de culto al cuerpo. Ya no es únicamente la mujer quien debe estar perfectamente maquillada, con tacones y con determinado peso. Ahora, tanto chicos como chicas dedican sus historias y fotos de Instagram a demostrar que deben estar perfectos y perfectas por fuera para merecerse el amor de sus amigos y parejas, porque solo así conseguirán amor propio.

A veces pienso que las personas complicamos las cosas muchísimo más de lo difícil que pueda ser la vida. La parte positiva es que somos nosotras y nosotros quienes podemos hacerla más fácil.

Aún queda mucho por hacer, pero motivación personal y profesional no me falta.