PERMISO PARA DISFRUTAR

Según el AT (Análisis Transaccional), rama psicológica que trabajo junto a la cognitivo-conductual, hay tres aspectos (entre otros) muy importantes para lograr cambios en uno mismo. Éstas son las tres “P”. Permiso, Protección y Poder.

La primera, de la que os quiero hablar hoy, es el PERMISO.

Nos pasamos toooooda una vida aprendiendo lo que DEBEMOS y NO DEBEMOS hacer. Debemos estudiar, no debemos ser irresponsables. Debemos ayudar y no debemos hacer daño a los demás. Estos son valores muy importantes en nuestra vida, pero… ¿por qué nadie nos habla del permiso?

Permiso para expresar emociones cuando venimos de una familia muy racional o cuando aprendimos que, si mostrábamos la rabia, la consecuencia era una rabia mucho mayor. Permiso para tener éxito cuando siempre nos han dicho que somos vagos, tontos o han premiado a los hermanos sin tener en cuenta nuestros éxitos. Permiso para cometer errores ante un entorno perfeccionista que solo valora la excelencia como única opción. Permiso para estar bien cuando la vida nos ha traído enfermedades, muertes y otras desgracias. Permiso para valorar nuestras opiniones aunque siempre nos dijeran que no teníamos razón. Permiso para sentirnos decaídos cuando siempre hemos sido “fuertes” y no hemos querido preocupar a nuestros familiares…

 

Y, de lo que va este post, permiso para ser felices y disfrutar. Cuántas veces nos habrán dicho “¿no crees que ya eres un poco mayorcito/a?” ante una broma, una expresión de ilusión o mientras jugamos a un juego de mesa. ¿Habéis oído la expresión “pareces un/a niño/a” cuando mostrabais alguna emoción genuina? ¿Os ha dicho alguien “qué ingenuo eres” como algo peyorativo cuando no desconfiabais de alguien?

Por inverosímil que parezca, en gran parte de los casos que veo en consulta, me veo en la tesitura de incitarlos a disfrutar.

Hemos jugado a juegos de mesa para que descubran emociones agradables, he mandado GIFs divertidos por whatsapp para darles permiso de forma implícita a utilizarlos conmigo y, de esa manera, utilizar el humor como un recurso para la vida. He puesto, como tareas de interconsulta, que salgan de fiesta, que se vayan a un concierto o que queden con amigos para salir a cenar. Hemos hecho entre todos una playlist en Spotify llamada “Stop dramas”. Hemos hecho grupos de whatsapp en los grupos de adolescentes para potenciar las redes de apoyo desde la lejanía de los pueblos y sentir que estamos acompañados mientras nos mandamos cosas graciosas. He mostrado total apertura para recibir fotos de ellos mismos disfrutando de fiesta o en la playa como forma de registro de que se lo están pasando bien y lo pueden comunicar.

Y aun con todo esto, qué difícil puede llegar a ser que una persona decida darse permiso para disfrutar. Pesan tanto los “debería”, los “yo que soy madre”, los “yo que vivo con mis padres y les debo ese favor”…

 

Oigo muchas veces que la sociedad es perezosa, que solo sabemos quejarnos y que antes se trabajaba más y se cansaban menos. Y yo os pregunto… ¿Seguro? ¿Seguro que con estos horarios laborales, el reciclaje profesional, las tareas domésticas y la difícil conciliación familiar pecamos de holgazanes o realmente nos cuesta darnos permiso para disfrutar?

 

Pensamientos de una adolescente: ¿Cuáles son tus prioridades en la vida?

Durante un tiempo he observado que todas las personas tenemos unas prioridades en la vida. La prioridad de unos es tener dinero, la de otros es tener el último móvil que ha salido al mercado, la de otras personas es sacar buenas notas… Hay infinidad de prioridades y cada uno tenemos como mínimo una. En este post he decidido hablar sobre las prioridades que me llaman la atención de algunas personas y decir qué pienso de cada una de ellas.

 

  • Ser perfecto

Esta opción es bastante demandada pero solo se puede saber que una persona la tiene si la conoces mucho, porque obviamente nadie dice “YO QUIERO SER PERFECTO”, y si hay personas que dicen esto, aún no las he conocido.  La forma de detectar a los que quieren ser perfectos es bastante sencilla:

persona que aparenta la felicidad al 100% = persona que quiere ser perfecta.

En realidad no es fácil poder decir qué pienso de estas personas porque la definición de perfección es diferente para cada persona. La única relación a la que todos podemos llegar es que para ser perfecto hay que hacer todo bien y caer a todos bien, y estas pocas palabras en negrita juntas se  hacen muy grandes en mi cabeza y entro es una debate conmigo misma a lo que desde que conozco a Mónica llamo “bucle”.

A lo que quiero llegar con esto es que es I M P O S I B L E ser perfecto y a las personas que intentar serlo… solo les puedo desear suerte porque suelen ser personas que no caen bien y eso ya es una imperfección 😉

 

 

  • Tener éxito

Seguimos con la segunda prioridad que a pesar de ser muy común me llama mucho la atención. Parece ser que tener éxito es muy importante para algunas personas. En realidad no es para nada malo si no te afecta demasiado no conseguir lo que querías.

Creo que querer tener éxito está vinculado a lo que te han enseñado desde pequeño y en algunos casos se quiere conseguir para complacer a una o varias personas que han estado metiendo presiones. Es por eso por lo que creo que cada uno debe hacer lo que le guste sin pensar en otros, entonces será más fácil conseguir el éxito y lo aprovecharás más.

 

 

  • Tener dinero

El dinero es importante, no lo voy a poner en duda, pero no creo que sea lo más importante. Podría soltar el típico discurso de que el dinero no lo es todo, ni da la felicidad, ni bla bla bla… Solo voy a mostrar lo que pienso con un sencillo ejemplo:

¿Qué valor tiene un billete de 500€ en Estados Unidos? NINGUNO. Porque si quieres que ese dinero adquiera valor tienes que cambiarlo a una moneda que tendrás que volver a cambiar para volver a tu país porque si no, volverá a no tener valor.

 

Por lo tanto y ya para terminar el post: al igual que el dinero, el valor de las prioridades depende del momento, la situación y la persona.