Reseña del mes: Idiotizadas (Moderna de Pueblo)

Este mes os traigo una reseña a la que le tengo ganas desde hace mucho tiempo. Tuve el libro en mis manos muy poco después de que saliera a la venta y no me defraudó. No por ser fan de Moderna de Pueblo (que también), sino por todos los aspectos psicológicos y de igualdad entre mujeres y hombres.

Que las películas Disney han mantenido un sistema patriarcal hasta la actualidad no es algo nuevo. Ahora las películas infantiles van cambiando y hay nuevas versiones de los cuentos antiguos. Pero, ¿qué hacemos ahora las jóvenes y adultas que proyectan en sus relaciones esa desigualdad que nos han grabado a fuego lento, como dice la canción?

Leer. Y el libro de Idiotizadas es una forma fácil, rápida y profunda de cambiar nuestra forma de ver las cosas. De cuestionarnos aquellas situaciones y decisiones que teníamos normalizadas.

El libro tiene ocho capítulos protagonizados por Moderna de Pueblo, su madre y sus amigas transformadas en La Sirenita Pescada, Zorricienta y Gordinieves.

En el primer capítulo, Moderna nos cuenta cómo su pasado, su experiencia de vida y la de su madre le ha influido en su presente a la hora de relacionarse. Una fantástica forma de empezar desde el plano psicológico. Es importante el origen de nuestra forma de actuar para entender por qué somos lo que somos y por qué hacemos lo que hacemos. Entender quiénes éramos y cómo hemos llegado hasta nuestro día de hoy nos ayuda a motivarnos para el cambio mientras nos perdonamos por lo difícil que nos resulta llegar a nuestros objetivos.

Una vez contextualizados, nos presenta a sus amigas y también nos cuenta sus orígenes. La Sirenita Pescada hace referencia a la mujer que, una vez encuentra una pareja, deja de lado toda su vida anterior.

Zorricienta, quien prefiere tener relaciones sexuales sin compromiso a tener una relación estable, lo que le hace recibir insultos basados en prejuicios. En el pasado de Zorricienta se puede ver cómo pone fin a una relación de pareja en la que el hombre le prohibía ponerse determinada ropa y le descalificaba motivado por los celos.

Gordinieves tuvo que escuchar muchas veces desde hace muchos años, frases relacionadas con su cuerpo. En el colegio e incluso en su misma familia.  Una vez se atrevió a quererse tal y como era, se topó con otra piedra en su camino. La desigualdad en las relaciones sexuales y en la apariencia corporal. Incluso, en varios momentos del libro, hace referencia a Ana y Mia, conocidas por promover la anorexia con sus blogs y grupos de whathsapp clandestinos.

Definitivamente, éste es un libro que siempre pongo en la sala de espera para mis pacientes adultos. Empoderamiento y lucha por la igualdad. Aspectos realmente importantes para empezar a quererse a una misma.

Batallas corrientes: Padres de hoy

Se habla de buenas madres, de malas madres, de madres que dejan de trabajar para cuidar a sus hijos, de madres que piden reducir sus jornadas, de madres que crían y trabajan… Pero, ¿y los padres? ¿Por qué no se habla de ellos cuando están haciendo un verdadero trabajo titánico para compartir la crianza de forma igualitaria y dejar atrás la creencia de que los padres no se implican? La entrevista de este mes va dedicada a todos ellos a través de la experiencia de paternidad de Manuel, quien con 31 años es padre de un niño de 21 meses.

 

Para empezar, ¿cómo es un día junto a tu hijo?

Por suerte disfruto de mi hijo muchas horas al día. Desde las 14:30 que lo recojo al salir del trabajo y vamos a casa. Siempre sube al coche sonriente, lo pasa muy bien con su “madre de día”. Al llegar a casa, si no está dormido, me acompaña en mi comida y nos sentamos juntos a la mesa. No siempre ha sido fácil prepararse comida, sobre todo cuando era más pequeñito a veces con él en brazos, ni la comida es siempre sosegada, pero estamos acostumbrados. A veces hay que comer medio rápido si le entra sueño. O simplemente prefiere que juguemos hasta que llegue mamá.

Por la tarde solemos salir a dar un paseo. Al volver, por lo general va siendo hora de un baño. Uno de los momentos en que estoy más unido a él, ya que acostumbro a bañarlo yo mientras la mamá prepara la cena de los tres. Digo: “¡al agua pato!” y allá que me sigue corriendo. Llenamos la bañera, yo de agua, él lanzando en ella sus muñecos de goma. ¡Y listo! En el agua,

enjabonando su cabeza, masajeándolo con cuidado, bromeando y haciéndole algunas cosquillas es cuando más conecto con él. Después de secarlo y vestirlo de nuevo vamos a cenar, los tres juntos.

Después llega la hora de dormir, y a veces en otro de esos momentos especiales, me pide que lo aúpe para salir a buscar la luna o ver si pasan aviones. Le encanta mirar al cielo y es algo que nos gusta fomentarle. La curiosidad por la naturaleza y el mundo en general.

Tras eso, y después de “leer” algún libro (él nos relata con sonidos y gestos cada página), toca teta. E incluso si alguna noche eso no basta, aún tengo un último momento del día con él durmiéndolo en brazos paseando por casa. Tranquilidad y brazos, y a dormir. ¡Todos!

 

¿Crees que la paternidad te ha cambiado? ¿En qué aspectos?

Por supuesto. Ha cambiado mucho mis prioridades. Para mí, ahora la vida gira en torno a mi hijo, de manera que primero es él para todo y luego viene lo demás. Te das cuenta de cuántas cosas superfluas nos rodean y cuán importante es lo que tienes ahora ante ti para saber disfrutarlo. No quiere decir que en ocasiones uno no eche de menos cosas que era más fácil hacer antes, como una comida tranquila en un restaurante, salir una noche con amigos, una partida a la play… Y tanto. Pero no lo cambiaría por hacer cosas con mi hijo que ambos podemos disfrutar.

También, ahora te das cuenta de que para tu hijo eres su héroe y eso te lleva a tener que cuidar algunos hábitos, ya que eres su modelo a imitar.

Redescubres lo simple y vuelves a fijarte y disfrutar de las cosas que valora un niño.

Y por último lo más evidente es que duermes menos.

 

 

¿Sientes que la sociedad valora de forma objetiva el trabajo que realizan los padres en la crianza de sus hijos?

Creo que lo habitual es asociar la figura de un hijo con la de la madre o los padres, antes que solamente con el padre. Esto creo que se ve en la publicidad, en blogs o revistas infantiles. Pienso que tal vez es así porque probablemente la mujer hace más uso de estas herramientas. O porque a menudo son las que más organizan la vida en casa. No me hace sentir olvidado ni nada. Creo que es así porque no es tan reciente que los padres busquen su lugar en la crianza. Simplemente si vamos atrás una generación, o menos, seguro que nuestros padres no eran ogros, pero es muy posible que nuestra madre se encargase de muchas cosas que un padre puede hacer hoy y no hacía antes.

 

Eres padre primerizo, ¿cómo has vivido esta experiencia?

Creo que es algo para lo que no te puedes preparar. Ya que desde el momento que llega a la vida, desborda cualquier idea que tuvieras en mente de lo que podrías sentir.

Desde el embarazo siempre he estado cerca en cada paso que da en su crecimiento. He acudido a las visitas al ginecólogo de control del embarazo, a las pruebas del hospital (incluso una vez fui yo solo con mi hijo), hemos consultado dudas juntos. Creo que también la madre tiene responsabilidad aquí, en el sentido de mostrar si prefiere ser acompañada al ginecólogo o no. He visto en las salas de espera muchas embarazadas con su madre al lado y muy pocas parejas.

También me doy cuenta de cuántas cosas sobre la crianza he aprendido. Cosas que no imaginaba saber hace unos años. Por otro lado, también ves que hay muchas cosas que no te enseñan, pero se aplican por instinto.

 

¿Te resulta fácil y accesible compartir dudas y experiencias sobre paternidad con personas de tu mismo sexo?

Personalmente no me cuesta compartir dudas o vivencias en general con otros hombres. Si bien en mi círculo de amigos cercanos aún no hay padres, cuando he necesitado o ha surgido he podido hablar con conocidos o familiares.

 

En algunas ocasiones, las mujeres están sometidas a un considerable nivel de presión social. Se les aconseja que hagan otras cosas con sus hijos, se les juzga por las decisiones que toman… ¿Sientes esa presión como padre?

No. Creo que a todos los padres en general se nos aconsejan cosas a menudo, y muchas veces por personas muy ajenas a nuestra vida, pero pienso que las madres son más objeto de estas situaciones. Siento que cuando hemos recibido algunos consejos o comentarios por parte de cualquiera que te cruzas en la calle, a menudo se fijan en la madre al hablar.

 

¿Crees que se podrían mejorar los recursos para ayudar a los hombres con respecto a la experiencia de la paternidad? ¿De qué manera?

Sí. Algo que sí nos afecta es la duración del permiso de paternidad. Si bien ahora son 4 semanas y antes eran 2, dista mucho de las 16 semanas de la madre. Está claro que cuanto más pequeñito es el bebé más apegado está ineludiblemente a su madre, pero eso no quita que el padre puede apoyar y ayudar mucho desde el principio. Ya que si la madre está 24 horas al servicio del bebé quedan muchas tareas secundarias en casa que solo el padre podrá atender. Desde cambiar pañales, ayudar en la higiene del bebé, etc.

 

Me gustaría terminar la entrevista con una pregunta que te sacará una sonrisa ¿Qué es lo que más disfrutas de tu hijo?

Pues, precisamente, verlo reír. Cosa que por suerte sucede muchas veces al día casi desde el despertar.

Me resulta fascinante ver como bromea con nosotros, como nos busca para que le hagamos cosquillas o para jugar. Como se trepa a nosotros para hacer el caballito.

Me parece alucinante que le gusten cosas que me gustan a mí y casi podamos jugar a lo mismo.

Y verlo jugar y reír es lo único de lo que creo que un padre jamás se cansaría. Es el mejor premio y uno quiere que dure siempre.

Los niños de ahora: Ricos, famosos y sin tiempo

Antes de seguir leyendo os pido que veáis este video que se emitió este lunes pasado en televisión.  Durante 2:03 minutos, los niños hablan de Rafa Nadal pero se dicen muchísimas más cosas que, debido a su normalización en la sociedad, pueden pasar por alto.

El vídeo lo podéis encontrar en el siguiente enlace: https://goo.gl/eQwQbJ

¿Lo habéis visto? Para los resistentes que no quieran verlo, resumiré el texto en sus frases más importantes:

Entrevistadora: “¿De mayor te gustaría ser como Rafa Nadal?”

Niño: “Sí, pero en lugar de tenista, futbolista. Porque es famoso y yo quiero ser famoso porque gana mucho dinero”.

 

Entrevistadora: ¿A ti te gusta el deporte?

Niña: Sí. Hago muchos deportes. Baile, balonmano, hago flamenco, ballet. También voy a inglés y catequesis”.

Entrevistadora: “No te queda tiempo para jugar.”

Niña: “No mucho. Bueno, solo para hacer los deberes y justo irme a cenar.

 

 

Qué más necesitamos para darnos cuenta de que los niños hace tiempo que dejaron de ser niños. ¡Nos lo están diciendo ellos! ¿Por qué todos estamos de acuerdo en que los idiomas son importantes, el deporte es importante pero no todos lo estamos para decir que jugar es importante?

No confundamos enriquecer con extenuar. Enriquecemos cuando un niño nos pide más actividades porque se aburre, enriquecemos cuando hacemos un niño integrado en su totalidad: conocimientos, parte física, parte emocional, parte creativa y sí, también la parte de ocio y calma… ¿Cómo van a aprender a calmarse si no les dejamos momentos para ello? A veces se nos olvida que con nuestra mirada de adultos y, según lo que creemos más importante o menos, condicionamos ese enriquecimiento inclinando la balanza a la parte académica y de competición. Enriquecer es genial pero, por favor, con criterio.

Más tarde, los adultos nos quejamos de que tenemos niños irritables, enfadados y que no “toleran los límites y la frustración”. ¿Y si no es únicamente cuestión de educación o autorregulación? ¿Y si tenemos niños igual de malhumorados que los adultos cuando salimos muchos días del trabajo y estamos cansados o estresados?

Algunos padres acuden a consulta porque sus hijos “tienen mucho genio y necesitan aprender a controlarse” pero no encuentran el tiempo suficiente para acudir a las sesiones porque los lunes, miércoles y viernes tienen fútbol y los martes y jueves tienen inglés. Además, no pueden ir a consulta después de las otras clases porque si no, no les queda tiempo para hacer los deberes.

Como he dicho en muchas otras ocasiones, en la sociedad actual falta empatía. Si pensamos que el problema en estos casos es que los niños no controlan su ira, pensaremos que es un problema intermitente y que no tiene mayor prioridad que otras cosas en su vida. Si pensamos esto, los niños se frustrarán más y se enfadarán más porque no verán una nueva solución para calmarse.

Si, por el contrario, empatizamos con ellos y pensamos que el enfado no es más que una consecuencia de su cansancio y su poco tiempo de juego o distracción, quizá tomamos vías de trabajo diferentes. Encontramos tiempo para ellos y les generamos más momentos de tranquilidad.

 

Pero hoy el post no acaba aquí, falta un tema muy importante que se puede ver en la entrevista. ¿Cuáles son las metas en la vida de nuestros niños? Cada vez son más quienes aspiran a ser científicos, profesores, deportistas sacrificados… pero aún queda mucho por hacer. Quedará por hacer siempre que los pequeños encuentren su modelo a seguir en gente cuya prioridad, según los medios de comunicación, sea su riqueza o su fama.

 

 

Quiero ser positiva y deciros que empezamos a hacerlo bien. Si lo creemos así, nos daremos cuenta de que los perfiles de programas como “Hombres, Mujeres y Viceversa” y “Gran Hermano” son admirados únicamente en adolescentes y adultos de generaciones anteriores y que los niños de hoy, posiblemente, sean adolescentes del futuro alejados de eso. Vamos a pensar en eso, seamos positivos.

Pero, ¿qué ocurre con el que parece el único deporte en nuestro país? ¿qué ocurre con el fútbol? Vemos como los medios de comunicación basan sus noticias en la prensa amarilla, llena de morbo y lejos de los minutos de partido. Se les olvida que el fútbol es un deporte de equipo en el que solos no son nadie y se centran en los que ellos consideran estrellas, dejando atrás a quienes enseñan valores como el compañerismo, la cooperación y la humildad. Ensalzan con minutos y minutos de programa la actitud arrogante, individualista y los conflictos entre compañeros. Enseñan a mentir, a quejarse cuando no ha habido falta, a acribillar al árbitro y a hacer públicos sus conflictos entre compañeros de equipo o entre entrenadores rivales. Los niños ven cómo sus modelos se sienten responsables únicamente de sus logros y echan “balones fuera” cuando ha habido algún error. Ven como se junta la política con el fútbol creando barreras entre su propio país cuando esos equipos tienen más de un 50% de jugadores extranjeros. ¡No tiene sentido! Y en ese sinsentido crecen los menores de hoy en día, resguardados por los adultos que disfrutan de ese juego televisado y no se dan cuenta de todos los valores que echan por tierra con respecto a sus hijos.

Por favor, no podemos criar niños sin tiempo para ser niños y a su vez, aunque parezca contradictorio, convertirlos en adolescentes cuya misión en la vida es ser famoso y ganar dinero. La vida no consiste en eso o, al menos, hagamos que la vida no consista en eso.

 

LAS VERDADERAS CONSECUENCIAS DEL NUEVO MILENIO

Esta semana, la psicóloga experta en Recursos Humanos, Maite Gómez, nos habla de las nuevas generaciones. ¿A qué generación pertenecéis vosotros/as?\r\n\r\n\r\n\r\nEsta vez no voy a escribir sobre consejos o recomendaciones para encontrar empleo, crear un CV o afrontar una entrevista de trabajo. Hoy quería hablar sobre un término que me ha ayudado a comprender algunos de los cambios ocurridos en el ámbito laboral y que están muy ligados a los cambios sociales: LA GENERACIÓN MILLENNIALS.\r\n\r\nHace unas semanas, mientras acudía a un curso de entrevistadores en mi empresa, explicaron qué era eso de la generación millennials, entonces empecé a entender algunas cosas que han estado cambiando en el entorno del trabajo. Por supuesto, como en todas las teorías existen gente que la defiende y otros que creen que no son más ideas lógicas que pueden aplicarse a muchas otras generaciones (X, baby boom, Z…).\r\n\r\n \r\n\r\nGeneración Y, Peter Pan, Millennials, Echo boomers…\r\n\r\nDiversas formas de referirse a una misma generación, concretamente los nacidos entre 1981 y 1995/2000. Pero, ¿qué hace tan diferentes a las personas de esta nueva era? ¿Por qué es importante para las empresas conocer e identificar estos perfiles?\r\n\r\nSon muchas y diversas las características que los identifican, pero dependiendo del enfoque que se le dé, se dará más importancia a una o a otras; yo he querido recoger aquellas que influyen más directamente al ámbito laboral.\r\n\r\nEn primer lugar, a pesar de ser más conscientes y estar más implicados en temas el ámbito social, los de la generación “Y” tienen mayor tendencia a la independencia; es decir, no se sienten tan identificados con un grupo social concreto. ¿Cómo afecta esto a la empresa? Hablando claro, tienen alto riesgo de fuga. A diferencia de su generación predecesora, ésta no tiene ningún tipo de miedo en cambiar de empleo si no se sienten satisfechos en su día a día; pero en este caso el plano material pasa a un segundo plano y prima la motivación y hacer lo que a uno le gusta. Muy ligado a lo anterior, su definición de trabajo ha cambiado, ha pasado de ser el todo y dedicar la vida a un empleo; a ser una forma de sustento para el ocio.\r\n\r\nOtra de las características más relevantes, a mi parecer, es el grado de formación académica. Están mucho más preparados para empleos más cualificados, pero además de eso están motivados por los retos y por los riesgos; les gusta asumir responsabilidades mucho antes de lo que se ha estado viendo hasta el momento.\r\n\r\nSon personas acostumbradas al cambio y por tanto se defienden muy bien en entornos dinámicos. Quizá este es el rasgo más importante viendo cómo está avanzando y cambiando el entorno laboral actual. Tener a empleados con inquietudes, motivados y fácilmente adaptables a los cambios supone hoy en día una gran fuente de conocimiento y sabiduría que nada más te lo puede dar.\r\n\r\n \r\n

¡Aprendamos a gestionar este nuevo talento y a retenerlo! ¡Escuchemos y actuemos!

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Pero claro, qué voy a decir yo si nací en plena era Millennial. ¿Y tú, a qué generación

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perteneces?

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