Reseña del mes: La hucha de los besos (Mariló Hernández y Rubén A. Cohen)

Este libro es más que bonito. Es adorable.

El libro está escrito por Mariló Hernández y Rubén A. Cohen, en Internet más conocidos como Bichitos lectores. En él, los escritores narran una historia con tintes de realidad que vivieron como familia.

 

Como su título puede dejarnos intuir, éste es un libro que habla con mucha ternura sobre las muestras de afecto y de cariño. Esas que son tan importantes para el apego de niños y adultos.

En esta historia, Ariadna le cuenta a su madre un suceso ocurrido en el colegio. Su amigo era incapaz de devolverle los besos que ella le daba y parecía tener ganas de hacerlo. Es entonces cuando su madre le habla de la hucha de los besos.

 

Toda la trama va acompañada de ilustraciones dulces y delicadas, llevadas a cabo por  Lydia Mba. Hojas llenas de luz y de colores que hacen ¡que me quiera comer la fruta y el chocolate que aparecen en sus páginas!

 

De forma más personal, este libro tiene algo muy especial para mí. Me propusieron hacer la guía didáctica que incluye su libro ¡y me sentí más que agradecida! En ella, os hablo de la importancia del cariño y del apego. De las muestras de amor tanto condicionales como incondicionales, del autoconcepto y de la autoestima. Además, también matizo la importancia de la asertividad y de enseñarles a decir “no” cuando no quieran recibir un beso o un abrazo.

Pero, como no puedo evitarlo, necesitaba añadir a la guía ejemplos concretos de muestras de cariño físicas y verbales junto a un apartado de juegos y manualidades para crear nuestras propias huchas de los besos. ¡Es tan irresistible aprender practicando y divirtiéndonos!

 

Si os interesa, podéis adquirirlo en  su tienda online. Si queréis ver otras reseñas del libro en las redes sociales, no tenéis más que utilizar el hastag #lahuchadelosbesos. ¡Encontraréis unas cuantas!

 

Todavía recuerdo cuando le pregunté a Rubén: “¿Para qué edad va dirigido el cuento?” y me respondió con contundencia: “Mónica. Los libros no tienen edad”. Y qué razón tiene nuestro amigo Rubén. El apego y el cariño es tan importante en la infancia como en la adolescencia y la adultez. Nos rodeamos de personas con quienes intimamos y en quienes nos apoyamos. Nos rodeamos de momentos y situaciones perfectas para llenar nuestras huchas de los besos.

APRENDIZAJE DIVERTIDO CON: FANTASMA BLITZ

Estreno nueva sección del blog en la que os enseñaré juegos y películas con las que podemos sacar un gran partido de aprendizaje mientras nos divertimos jugando. Me declaro fan de los juegos de mesa, con lo que podremos compartir una cantidad considerable de juegos y diversión.

Hoy es el turno del juego denominado Fantasma Blitz, de la casa DEVIR. Es el último juego que he estado usando en consulta antes del verano por sus características y su novedad.

Tal y como pone en su caja, éste es “un juego de reacción tan rápido como el rayo para 2 a 8 mentes despiertas a partir de 8 años”. Como todo juego de rapidez, es aconsejable que los jugadores tengan un nivel madurativo parecido puesto que, en estos casos, las diferencias son más que notorias pudiendo frustrar a los que precisan de más tiempo para realizar cada acción.

Este juego consiste, a grandes rasgos, en discriminar los colores que salen en las cartas: rojo, azul, gris, blanco y verde; y las figuras: un fantasma, una botella, un sillón, un ratón y un libro. Por lo que obligamos al cerebro a valorar múltiples posibilidades combinadas.


Según la carta que salga, deberemos valorar rápidamente cuál es la figura que debemos coger. Si coincide el fantasma blanco, la botella verde, el sillón rojo, el libro azul, el ratón gris o, si por el contrario, no coincide ningún objeto tal y como están. En este caso deberemos buscar el único objeto y color que no salga en la carta (en el vídeo de abajo se podrá entender un poquito mejor).

 

¿Qué trabajamos con este juego?

Las funciones ejecutivas tan importantes en la parte académica de los chicos y chicas.

Necesitamos trabajar nuestro control inhibitorio con información diferente a la misma vez, tendremos que discriminar entre la información relevante de la necesaria, trabajaremos nuestra flexibilidad cognitiva al cambiar de táctica en cada carta de forma rápida y precisaremos prestar atención a la carta y frenar nuestra impulsividad, ya que si cogemos la figura que no es correcta nos tocará pagar una de las cartas que habíamos ganado hasta ahora.

Como repetiré en cada juego, también ayudamos a la socialización de los jugadores y al aprendizaje de ganar y perder de forma adaptativa.

Además, por el ritmo rápido del juego es posible jugar partidas de 5 o 10 minutos, repetirlas o dejarlas a medias y contar las cartas de cada uno hasta el momento.

 

Por si queréis jugar vosotros/as, os dejo un vídeo donde los de DEVIR explican muy cuidadosamente en qué consiste el juego.

 

La importancia de las vacaciones para adultos y menores

Llega la época en la que los niños me piden no hacer muchas fichas, no están concentrados, hablan de otras cosas para no tener que trabajar y, en algunos casos de niños más sinceros, obtengo una negación rotunda al trabajo a realizar.

Pero no solo los niños acuden así a consulta. También veo padres cansados física y psicológicamente que dejan a sus hijos con caras más serias y madres que caen rendidas en los asientos de la sala de espera hasta que sus hijos terminan.

En el ambiente se nota una sensación de cansancio generalizada y es que no somos súper héroes ni súper heroínas. Somos personas que podemos llegar a experimentar cansancio acumulado después de todo un curso escolar o un año de trabajo al que se le suman tareas como “recojo a mi hijo del colegio”, “lo llevo a clases particulares”, “de ahí lo llevo a la psicóloga”, “mañana lo llevo a baile para que se despeje”… O, en otras ocasiones, “salgo del trabajo”, “preparo el trabajo de mañana”, “estudio sobre este caso”, “compro este material que necesito”, “me coordino con mis compañeros de trabajo”… ¿Y nosotros? ¿conseguimos despejarnos ante tantas obligaciones?

Para hacer bien nuestro trabajo y que no afecte a otros ámbitos de nuestra vida como el social y el personal, necesitamos descansar. Para ello, os dejo estos dos vídeos. Quizá, si nos lo cuentan de viva voz, nos resulta un poquito menos difícil dedicarnos a nosotros mismos.

 

 

 

Y, como ya había nombrado anteriormente, los niños también se cansan y se puede confundir con problemas de comportamiento. Si estamos ante una niña que suele responder adecuadamente al trabajo, que dedica varias horas al día a hacer los deberes y a estudiar y, de pronto, en el tercer trimestre notamos que aumenta la resistencia, quizá sería adecuado plantearse la posibilidad de que esté cansado sin atribuir su comportamiento a una falta de motivación o pereza.  Si nosotros, los adultos, nos cansamos, ¿cómo no se van a cansar ellos?

Es cierto que, en consulta, preparo deberes para los niños que se van de vacaciones y no volverán hasta septiembre. Necesitan recordar aquello que han aprendido, pero las tareas que mando no tardarán en hacerlas más de una hora. Una hora al día es como el gimnasio de un adulto. Te permite fortalecerte a la vez que tienes tiempo suficiente para descansar.

Para terminar, os dejo un monólogo de Dani Rovira en el que, en tono irónico, nos comenta su visión sobre el tiempo de ocio de los niños a partir del minuto 11:08.

 

 

¡A descansar se ha dicho!

LA IMPORTANCIA DE LOS PADRES EN LA TERAPIA DE SUS HIJOS

Cuando los niños son pequeños y el objetivo de consulta consiste en manejar las rabietas, conseguir que coma aceptablemente bien o explicar un divorcio, nos parece algo más obvio que los padres tengan un gran peso en el proceso de terapia.

Pero, ¿qué ocurre cuando el menor ya no tiene 2, 3 o 4 años? ¿Somos conscientes de la importancia de la implicación de los padres en la terapia de sus hijos?

A veces, cuando los niños y niñas empiezan Educación Primaria, consideramos que ya son lo suficientemente mayores para responsabilizarse de sus propias dificultades. Y, ¡ojo! son capaces de responsabilizarse de muchas tareas de autonomía, pero todavía necesitan un modelo que les comunique por dónde pueden ir, hasta dónde se puede llegar y qué límite no deben pasar.

Si una niña reta, grita e insulta a sus padres cada vez que se enfada, en las sesiones podrá aprender sobre el manejo de las emociones, estrategias de resolución de problemas y aprenderá a conocerse. Pero, el objetivo no se podrá conseguir si los padres no aplican adecuadamente sus normas y límites.

Si un niño con dificultades de aprendizaje tiene su autoestima mermada a causa de tanto esfuerzo para tan poca nota, necesitará algo más que el trabajo psicopedagógico correspondiente y el refuerzo continuo a su esfuerzo para potenciar su percepción de autoeficacia. Ese “algo” que se escapa a las manos de cualquier profesional es la motivación por parte de sus figuras de referencia, es ese amor incondicional que se puede demostrar de muchas maneras.

Si una adolescente a la que no le han puesto límites responde con timidez, decaimiento y miedos irracionales excesivos; podemos ganarnos el vínculo, podemos conseguir que se abra a nosotros, potenciar su autoestima y que trabaje la irracionalidad de sus miedos para sentirse más capaz. Pero, ¿qué ocurre si sigue sin tener límites? Que nunca se sentirá capaz de hacer nada porque nunca ha tenido que afrontar sus limitaciones. Además, las obligaciones aumentan su exigencia con el paso de los años mientras ella no se ve preparada para solventar las situaciones de una edad inferior.

Y, ¿qué ocurre cuando tenemos delante a un adolescente con serias dificultades para acatar cualquier norma que venga de una figura de autoridad? ¿Cómo podemos trabajar en esta situación? Podemos ganarnos al chaval, hacer que no nos vea como otra figura autoritaria que le rodea, aumentar su reflexividad… y muchas otras cosas más. Pero, ¿cómo va a conseguir ese adolescente hacer caso a la autoridad que le resulta ajena? Teniendo un trabajo paralelo con los padres sobre la forma adecuada de poner límites y mantenerlos con el paso del tiempo.

Es por esto por lo que la coordinación con los padres y su implicación es un elemento básico en el proceso terapéutico de sus hijos. Son la parte clave, junto a los hijos, de este puzzle desbaratado que nos llega por la puerta, dispuesto a encontrar las piezas perdidas que necesita para poder completarse.