Pensamientos de una adolescente: Ocio y alcohol

Cuando un grupo de amigos decide quedar, ¿cuál es el plan que tienen? No me gusta generalizar pero todos sabemos que un viernes por la noche puedes encontrarte de fiesta tanto personas de treinta años como de quince. Y es que, la mayoría de los adolescentes solo piensan en salir con los amigos, beber, fiesta y beber más alcohol.

Parece que en esta generación la única forma de diversión es esta y cuando propones hacer un plan diferente, nadie lo acepta. En cuanto a esto, hace unos días fue mi fiesta de graduación y alquilamos un local en el que como era de esperar, solo habría música y alcohol. El caso es que cuando llegamos, todos empezaron a sacar ron, vodka (y digo estas bebidas porque no me sé más) y sus correspondientes refrescos. Y cuando yo saqué mi botella de Nestie y de Aquarius de naranja, pasó lo que suponía que iba a pasar. Todos me miraron con cara de haber visto un fantasma y a algunos/as les aparecía alguna que otra sonrisa que, a pesar de querer disimular, era evidente.

A lo largo de la noche y cuando ya habían bebido medio litro de no sé qué mezcla, empezaban a hablar raro, algunos/as no podían seguir bailando y otros lo daban todo en la pista (eso sí, con el vaso en la mano siempre). Y cuando empezamos a recoger, el 90% de los que estábamos, iban borrachos de los que no saben ni dónde están, había gente tirada por el suelo, otros fuera del local devolviendo lo que no les cabía en el estómago… y lo típico que puedes encontrarte cuando vas de fiesta.

Pero de esta experiencia, me quedo con algo que me llamó mucho la atención. Lo primero, es la sensación de pena por ver que las personas con las que he estado conviviendo durante algunos años y con las que he pasado buenos momentos, acaben de tal forma que ni yo los reconozca. Y la segunda, es que esos/as que siempre han puesto a algunas personas como ejemplo a seguir, que han sido los mejores en todo, los más buenos e inocentes… Esos, son los que peor terminaron esa noche. Con esto quiero decir a familiares y profesores, que por favor, no comparéis a la gente y no elevéis tanto a los que lo hacen “todo bien”.

En cuanto a profesores/as, me gustaría hacer una reflexión por todas esas horas de clase invertidas perdidas en charlas sobre drogas y alcohol, diciendo lo malas que son estas sustancias, la cantidad de enfermedades que pueden producir etc. Tal vez, esto funcionaría si la información que se transmite no fuera siempre la misma, diciendo NO BEBER. Eso es como si te dicen no toques tal cosa, está claro que te dan más ganas de hacerlo.

Para terminar el post, me gustaría animar a los adultos a educar a las nuevas generaciones explicando las consecuencias y a no seguir la moda, que en algunas ocasiones puede ser peligrosa, porque ser diferente no es malo.

 

*Colaboración de Cristina, adolescente con muchas cosas que decir.