Reseña del mes: Downtown

Downtown es un cómic cuyo personaje principal tiene Síndrome de Down. Ya en la portada se puede ver el aire desenfadado con el que escriben sus autores, Noël Lang y Rodrigo García.

“Me llamo Blo. Tengo Síndrome de Down, una novia, muchos amigos y un disco favorito.”

El libro está inspirado en Pablo, el tío de Noël Lang, que tiene síndrome de Down. Por este motivo, el personaje principal se llama Blo.
Durante todas las tiras cómicas, el libro presenta múltiples historias de humor ambientadas en la escuela, en casa y, sobre todo, con su grupo de amigos. El grande y perezoso Miguelote, el sincero e ingenuo Benjamín, la pizpireta Ruth (aunque Blo no sabe lo que significa pizpireta) y Bibi, la novia de Blo.

“Bibi es mi novia favorita. En realidad, es la única que tengo, pero es la única que tengo porque si tuviera otras, ya no podrían ser mis favoritas. Porque esa es Bibi”.

En el transcurso del cómic podemos ver algunas de las características de las personas con Síndrome de Down permitiéndonos acercarnos y empatizar con ellos. Se aprecia el déficit de atención de Blo y cómo afronta el estrés, la obsesión de Benjamín llamada tricotilomanía que consiste en arrancarse el pelo en situaciones que le resultan agobiantes, el bajo nivel de activación de Miguelote, el gran nivel de ensoñación y fantasía de Ruth, la realista y entregada Bibi, las dificultades que pueden tener al escuchar el lenguaje formal con el que se presentan las noticias televisivas… y muchas otras situaciones que se pueden dar en el día a día de personas con Síndrome de Down.

Lo más interesante es que todo esto lo leemos desde la visión de estos personajes. ¿Hay una mejor forma de empatizar con ellos que desde su forma de entender la vida?

 

Aplicación en sesión

Este cómic tiene multitud de aspectos en los que se puede profundizar tanto a nivel individual como grupal. El mero hecho de existir y de poder leerlo, favorece la integración y la normalización. De qué va el cómic, quienes son los personajes, qué características tienen, si conocen a alguien parecido…

Además, leerlo es un ejercicio claro de empatía. Podemos ponernos en su lugar, darnos cuenta de cómo pueden pensar, cómo sienten, lo que les gusta, lo que no les gusta…

El hecho de que sea un cómic y que la parte ilustrativa tenga más peso que la escritura, hace que hasta aquellos a quienes les cuesta coger un libro puedan sentarse delante de él con una actitud más positiva y motivadora. A todos los niños les gustan los libros con dibujos y, en este caso, no los echarán en falta.

La visión positiva y humorística desde la que está escrito el libro, hace que se pueda leer fácilmente y que divierta, fomentando emociones agradables y divertidas que abrirán más la mente de quienes lo lean.

 

¿Y tú? ¿Te atreves a conocer a Blo y sus amigos?

 

 

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Reseña del mes: Cuentos para bebés – De la cuna a la luna (Kalandraka)

La reseña de este mes va dedicada a los más pequeños de la casa. ¿Os habéis preguntando alguna vez qué cuentos comprar a los niños que están en su primer año de vida? ¿Y los que ya han cumplido el año pero no se quedan quietos a escuchar toda una historia?

Después de probar cuentos de fieltro, impermeables para el momento del baño y manipulativos, me quedo sin duda con la edición “De la cuna a la luna” de Kalandraka.

Estos cuentos son de un tamaño pequeño para que los puedan manipular los propios niños y de cartoné para poder soportar los golpes y mordiscos que suelen recibir. Además, son cuentos cortos, con palabras o frases sueltas y a los que se les puede acompañar con canciones para captar la atención del bebé.

Para que podáis ver cómo utilizar este tipo de cuentos, os dejo varios vídeos de YouTube. Esto os ayudará a haceros una idea puesto que no tiene nada que ver leerlos por primera vez como si fuera una historia cuando lo acabamos de conocer.

 

Aplicación en sesión

Los aspectos a trabajar pueden ser muchos con este tipo de cuentos. Desde la motricidad fina a la hora de coger el libro y pasar las hojas, hasta el entrenamiento de la atención desde bien pequeños. El hecho de que sean cantados les hace escuchar hasta el final, por lo que obtienen satisfacción con la lectura ya que no llegan a cansarse antes de finalizarlo.

También es posible trabajar el vocabulario señalando las imágenes que hay en cada página mientras se canta. De esta forma, los niños van asociando el nombre a la imagen de forma repetida para favorecer la memorización.

Si se quiere ir más lejos, puede trabajarse la lectura, más adelante, con historias que ya les son familiares desde pequeños. Debajo de cada imagen está la palabra escrita en mayúsculas, por lo que la curiosidad y la motivación les puede hacer iniciarse en el mundo de la lectura.

 

¿Quién se anima a cantar la lectura?

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BATALLAS CORRIENTES: Sobreviviendo a Bachiller y Selectividad

Mª Jesús tiene 18 años. El pasado mes de junio se presentó a selectividad y ahora disfruta de unas merecidas vacaciones después de un curso escolar lleno de exámenes y estrés continuo. Mª Jesús nos cuenta su experiencia académica. Una experiencia que vive un gran número de estudiantes en todo el país.

¿Cómo definirías, en tres palabras, tu paso por Bachiller?

Es difícil definir esta etapa en tan solo 3 palabras, ya que en mi caso han sido 3 años e intensos, pero me quedaría con que ha sido una etapa muy exigente, estresante y difícil de llevar.

 

¿Cómo has vivido la experiencia de encontrarte en 2ºde Bachiller con todo lo que eso conlleva?

No diré que ha sido una mala experiencia como pensaba las últimas semanas del curso, ya que han sido unos años duros y  me ha costado bastante llegar hasta el final, pasando por muchas horas de estudio, semanas enteras de exámenes, estrés y nervios,y  días en los que me veía incapaz de seguir adelante, sino que diré que ha sido una experiencia que me ha hecho crecer mucho como persona y darme cuenta de que nada es fácil pero que con esfuerzo todo se puede.

 

¿Qué es lo que te ha parecido más difícil del curso?

Para mi lo más difícil y lo que más me ha costado llevar han sido sin duda los exámenes, no por su propia dificultad, sino por el poco tiempo que teníamos entre ellos, ya que he tenido semanas enteras de exámenes, en las que después he tenido 2-3 días para “descansar” y empezar con otra semana igual o peor, y así durante casi todo el curso de 2º de Bachiller.

Con respecto a las asignaturas que he cursado, para mi las más difíciles han sido Matemáticas e Historia. Han sido dos asignaturas que me ha costado mucho aprobar a pesar de ser las dos para las que más he estudiado, lo que me ha causado mucha frustración durante el curso, ya que no veía resultados tras tantas horas de estudio.

 

¿Y lo más fácil?

Para mi lo más fácil de llevar han sido las asignaturas  que me gustaban y me parecían más interesantes como geografía y economía, ya que se me hacía mucho más ameno estudiarlas y he conseguido mejores resultados con menos esfuerzo.

 

¿Qué herramientas te han servido para aprobar 2º de Bachiller?

Las herramientas que más me han ayudado este curso han sido dos que nunca había utilizado, e incluso este año empecé a utilizarlas algo tarde pero me han sido muy útiles. Estas dos herramientas son la organización y la planificación, y aunque nunca me ha gustado hacerme horarios y planes de estudio, este curso he descubierto que son de gran ayuda y que sin ellos quizás no habría conseguido superar el estrés de los exámenes finales y selectividad, y sobre todo del constante pensamiento de: “no me da tiempo”, “no puedo con tanto”,etc.

Otra herramienta que me ha sido muy útil ha sido ir probando distintas técnicas de estudio hasta encontrar la que mejor me funcionase, que en mi caso ha sido hacer esquemas y resúmenes de todo, las veces que hiciera falta y probando distintos formatos hasta encontrar el que se me hacía más ameno de estudiar.

 

¿De qué manera crees que cursar Bachiller te ha hecho crecer a nivel personal?

Pues la verdad es que aunque no me he dado cuenta hasta una vez finalizado el curso creo que haber cursado bachillerato ha sido una etapa que me ha hecho crecer mucho como persona en varios aspectos.

En primer lugar, de haber repetido 1º de Bachillerato he aprendido que sin esfuerzo nada se consigue y que las segundas oportunidades pueden ser incluso mejor que las primeras, y en segundo lugar, tras haber terminado el 2º curso, he aprendido sobre todo a organizarme, saber controlar mis nervios, tolerar mejor el estrés y sobre todo a tener más seguridad en mi misma conforme iba viendo que cada esfuerzo me recompensaba con un buen resultado.

 

Una vez aprobado, ¿cómo te has preparado la prueba de Selectividad?

Lo primero que hice (incluso antes de saber si aprobaría todo para ir a Selectividad) fue planificar cada dia de los restantes hasta selectividad, dividiendo cada asignatura en bloques y asignándole a cada una el tiempo que creía necesario, y a partir de ahí, estudio y constancia. También he de decir que no se me hizo tan duro como temía, ya que en realidad no era más que un repaso de lo que había estudiado semanas antes para los exámenes finales.

 

Algunas personas creen que la Selectividad es cada vez más fácil. ¿Qué opinas tú de ello? ¿Crees que los exámenes de selectividad son fáciles tal y como dicen?

Yo no creo que cada vez sea más fácil, sino diferente, ya que van variando los temarios y las asignaturas con el paso de los años y los cambios de leyes educativas.

Y con respecto a este año, hablando de la convocatoria de junio que es la que yo hice, los exámenes, a excepción de matemáticas, no me pareció ninguno difícil, sino que incluso me parecieron más fáciles que todos los que había hecho durante el curso. Pero si que es verdad, que durante el curso, he hecho exámenes de selectividad de todas las materias y de distintos años, y siempre te encuentras alguno más dificil que otro, pero en general, no creo que sean difíciles, aunque también es una opinión muy variable según la preparación y el método que haya llevado a cabo el centro donde se haya cursado el bachillerato.

 

¿Qué carrera quieres estudiar? ¿Por qué?

Quiero estudiar el doble grado de Derecho+Criminología. En un principio, desde que estaba cursando 4º de E.S.O  tenía claro que quería estudiar Criminología, para después prepararme las oposiciones para Policia Nacional, ya que es lo que quería desde hace bastantes años, pero poco a poco fui abandonando esta idea, y teniendo en cuenta las pocas salidas profesionales del grado en Criminología, me decidí por este doble grado, ya que Derecho es otra de las opciones en las que estaba pensando los últimos años y además saldré más preparada y con más opciones en el mundo laboral.

 

¿Qué le dirías a un/a alumno/a que ha terminado Educación Secundaria y se plantea estudiar Bachillerato?

Lo primero que le diría es que lo piense bien y no se deje influenciar y haga bachillerato si es lo que realmente quiere. Digo esto porque a lo largo de estos años me he encontrado con bastantes compañeros que no tenían ningún interés por el curso y les ha sido imposible aprobarlo. Bachillerato, y sobre todo 2º, son cursos que requieren mucho esfuerzo, constancia y motivación, cosas que solo conseguirás si estás haciendo lo que de verdad quieres.

 

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Pensamientos de una adolescente: Mi experiencia durante este curso

Algo en la educación actual no funciona si una adolescente a la que le encantaba estudiar y aprender acaba el curso exhausta y con ganas de no volver a tocar un libro en un tiempo.

 

“En el post de este mes voy a contar mi experiencia en cuanto al curso escolar de este año. Yo he cursado tercero de ESO. Antes de empezar a contar mi experiencia, he de decir que empecé el curso con miedo porque todos los que el año pasado estaban en tercero, decían que era muy difícil y además, yo conozco casos en los que las personas han repetido este mismo curso al que yo iba a entrar. Por lo tanto, ya antes de empezar iba con un pensamiento negativo, cosa que no me ayudó para nada.

Llegó septiembre, ya había acabado el verano y era el primer día de clase. Estaba contenta porque el verano se me pasó muy lento (como todos), pero como he dicho antes, iba con miedo por varias razones.

La entrada al instituto fue genial porque era lo que llevaba deseando durante casi tres meses y entonces me dispuse a mirar las listas en las que ponen los nombres de las personas que van a cada clase. Hay cuatro grupos (A, B, C, D); encontré mi nombre en la clase de tercero de ESO B. Mi sorpresa fue que de las aproximadamente 35 personas que había en mi clase, solo conocía de vista a unas diez y conocer de verdad, solo a una.

Para resumir los dos primeros meses de instituto: fue un caos. Los profesores eran geniales (mejores que los de otros años), pero el grupo me parecía horrible. Para mí eran personas que molestaban, de mala influencia, la mayoría eran repetidores porque pasaban de estudiar… Y esto no solo lo pensé yo, también lo pensaron otras cinco o seis personas que se fueron de clase a la primera semana.

Yo también quise cambiarme de grupo pero pudieron una serie de pegas y me dijeron que para cambiarme tendría que dejar de hacer una de las optativas (mi asignatura favorita), entonces decidí quedarme y aguantar. Estuve amargada hasta la mitad del primer trimestre, que fue cuando me di cuenta de que no era tan horrible y que por lo menos en las clases me lo pasaba bien y por lo menos me reía.

Llegó el segundo trimestre y de momento todo iba bien, hasta que sucedieron una serie de problemas con la que hasta entonces había sido mi mejor amiga desde los tres años, y dejamos de tener relación. Fue cuando me vi obligada a relacionarme con más personas porque si no, me iba a quedar sola. Entonces conocí a tres personas geniales con los que ahora me llevo muy bien y con los que tengo más afinidad y por lo tanto, estoy más a gusto.

Acabé el segundo trimestre literalmente reventada, no podía más, porque a parte de los problemas que había tenido, los exámenes eran constantes. Día sí, día también. Era un agobio todas las tardes mirar la agenda y ver que tenía seis exámenes en cinco días. Pero llegaron las vacaciones y recuperé algo de fuerza.

El tercer trimestre fue más o menos igual, en poco tiempo muchos exámenes, deberes, trabajos etc. Tanto fue el agobio que durante una clase sufrí un presíncope y tuvo que venir la ambulancia a recogerme al instituto para llevarme al hospital y que me hicieran pruebas.

Yo, una persona a la que le encanta estudiar, ir al instituto y disfruta aprendiendo, que acabe en la última semana deseando que termine el curso y lleguen las vacaciones de verano… Eso es MUY raro cuando soy la primera que se aburre en verano y estoy ansiosa por que empiecen las clases.

Como conclusión, tercero es un curso que no es difícil académicamente, pero es un curso muy estresante.”

*Colaboración de Cristina, adolescente con muchas cosas que decir.

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