Pensamientos de una adolescente: Castigada por ser de ciencias

Siempre he dicho que no me gusta el sistema educativo que hay actualmente en España, creo que organizado de otra forma, captaría más la atención y motivación de alumnas y alumnos. Hoy hablaré de una de esas partes que creo que se podría mejorar y cómo afecta sobre todo a los alumnos del bachillerato.

Para empezar, en todos los institutos cada curso está dividido en diferentes clases bien sea por la elección del idioma en el que se prefiere la enseñanza del alumno/a, o en mi caso, y en general la de la etapa del bachillerato, se divide según la modalidad que se quiera cursar.

Cada modalidad de bachillerato es totalmente diferente y va dirigida a unos estudios concretos. Sin embargo, todas las clases tenemos unas asignaturas comunes, las famosas “troncales” y de las que todas las personas tienen que examinarse durante el curso y por supuesto, en la selectividad en la
fase obligatoria. Estas asignaturas son lengua y literatura, historia (solo para segundo de bachillerato), inglés, matemáticas para ciencias, matemáticas aplicadas para ciencias sociales o latín para letras; y en el caso de la Comunidad Valenciana, (por qué no, una más…) valenciano.

Lo que me llama la atención de todas estas asignaturas es que para los y las alumnas del bachillerato de ciencias, en la fase obligatoria solo tenemos una asignatura de ciencias, matemáticas. Y por si no fuera poco, los alumnos de ciencias sociales, esta asignatura la dan “aplicada”, es decir que no dan el temario tan completo como los alumnos de ciencias, lógico.

Lo que no me parece justo es que los que cursamos ciencias demos el resto de asignaturas igual que el resto de modalidades aún siendo asignaturas de letras sin embargo, las matemáticas de los otros cursos sí son aplicadas. Creo que al igual que las matemáticas para los de ciencias sociales son aplicadas, para las de ciencias la lengua y literatura, el valenciano también deberían ser asignaturas aplicadas.

Tal vez este es el motivo por el que se dice que el bachiller de ciencias es el más difícil. Y no con esto se quiere decir que es solo para las alumnas con las mejores notas, o los que se consideran “mejores estudiantes”. Simplemente se dice esto porque en esta modalidad a parte de dar asignaturas como física y química o biología (los de ciencias de la salud), que son las que más suelen costar, también damos todo el temario de las asignaturas troncales al igual que el resto de bachilleres.

Este es un tema que se habla bastante en mi clase, ya que a algunos y algunas de mis compañeras, no les gusta la idea de cómo está estructurada esta parte de la educación, porque justo nosotros estamos en un curso donde nuestras notas dependen de qué queremos estudiar, y por lo tanto de qué trabajaremos en el futuro.

Todas estamos de acuerdo en que se debe modificar esta organización de manera que sea justa para todos los estudiantes y que en cada modalidad de bachillerato, se estudien las asignaturas que realmente están orientadas a nuestro futuro académico.

*Colaboración de Cristina, adolescente con muchas cosas que decir.

RESEÑA DEL MES: ¿Me lo prestas? (Sara Laso y Marta Mayo)

En alguna otra ocasión, en este blog, se ha hablado de la idea de compartir o no entre los niños pequeños. Hay varias corrientes. Quienes opinan que es necesario y quienes creen que no es bueno obligarles a hacerlo si no quieren.

Quizá, en este aspecto, no hay una decisión buena o mala. Hay actos y cada uno tiene sus consecuencias. Si un niño decide compartir un juguete y el otro niño también lo hace, habrán establecido un trueque que les permite jugar y divertirse con objetos que para ellos son nuevos. Por el contrario, si hay un juguete que uno de los dos no quiere compartir, tendrá que aprender que es probable que el otro niño tampoco quiera dejarle los suyos, porque las relaciones son igualitarias y no sería justo que un niño lo deje todo, pero nunca pueda jugar con los juguetes del otro.

Entonces, ¿qué preferimos? ¿Jugar en conjunto y compartir o jugar solos con nuestras cosas? Hay momentos para cada cosa. Porque, de igual forma que los adultos compartimos un juego de mesa pero no dejamos nuestro móvil o nuestro coche, la clave está en el equilibrio y la capacidad de poder utilizar cualquiera de las dos estrategias.

Pero… ¿qué ocurre con un niño o una niña que nunca quiere compartir? Podemos utilizar el cuento que os traigo esta semana.


El cuento de Sara Laso y Marta Mayo titulado ¿Me lo prestas? abarca este conflicto tan usual entre los más pequeños.

Cuenta la historia de Dani, un niño al que le frustra mucho tener que compartir sus cosas y siempre se enfada con sus compañeros de clase si cogen alguna cosa suya. Esta situación lleva al protagonista a no poder jugar con sus compañeros que sí comparten y juegan juntos.

Un día, llega una compañera nueva a clase y lleva un juego muy divertido para que puedan jugar todos juntos. Pero Dani, acostumbrado a no dejar sus juguetes, no se atreve a preguntarle si puede jugar con ellos puesto que considera que van a decirle que no tal y como él hace con ellos. Lo que no sabía Dani es que se iba a quedar muy sorprendido cuando su compañera se acercara a él y le preguntara si quería jugar con ellos.


Aplicación en sesión

Este cuento es un gran material para trabajar con los más pequeños (y no tan pequeños) la idea que os comentaba al principio de este post.

No se debe compartir porque sí de la misma manera que podemos preguntarle a alguien si nos deja un juguete y nos pueden decir que no. Pero podemos ver con ellos las consecuencias que tiene nuestro comportamiento. Si nunca prestamos nuestras cosas, no querrán jugar con nosotros o no nos dejarán algo cuando lo necesitemos. Si siempre prestamos nuestras cosas a personas que no nos dejan las suyas, quizá no está siendo tan buen amigo o amiga en ese aspecto. Y, además, también pueden aprender a que las cosas se deben pedir y no coger sin avisar a sus dueños.

Es una buena forma de trabajar la empatía:

  • ¿Cómo te sentirías tú si alguien te quitara los juguetes sin avisar?
  • ¿Qué crees que te pasará si nunca, nunca dejas tus juguetes?
  • ¿Qué sentirán los demás cuando te enfadas siempre con ellos cuando, en realidad, ellos quieren jugar contigo?

Un buen libro para trabajar la resolución de conflictos desde temprana edad. Porque si no aprenden a lidiar con sus conflictos en la infancia… ¿cómo vamos a pretender que puedan resolverlos cuando sean adolescentes?

RESEÑA DEL MES: SUPERNIÑOS (Anya Damirón y Pablo Pino)

SuperNiños es un cuento publicado de manera independiente por la colección de cuentos infantiles dominicana Lucia’Stories. Escrito por Anya Damirón e ilustrado por el ilustrador argentino Pablo Pino.

 

Sinopsis

Cambiemos la manera de ver las discapacidades! Hay un superniño dentro de cada uno de nosotros, solo tenemos que ver el lado positivo. ¿Te atreves a descubrirlo? Un alegato contra la discriminación que nos recuerda que todos tenemos alguna capacidad que nos hace extraordinarios.

 

Videocuento

 

Aplicación en sesión

SuperNiños es un libro de superhéroes diferentes porque, como bien dice esta historia, “los superhéroes no solo tienen una gran habilidad, sino que también tienen miedos e inseguridades y, sobre todo, algo que los hace débiles y les diferencia de los demás. Y es esa mezcla lo que realmente les hace especiales.”

Estos son los verdaderos héroes. De igual forma que ser valiente no significa no tener miedo sino tener miedo y afrontarlo.

Este libro no solo es aconsejable para trabajar la integración de la diversidad. También nos puede ayudar para trabajar aquellas cosas que nos resultan difíciles, pero podemos conseguir gracias al esfuerzo que realicemos.

Además, acerca los “súperpoderes” a la vida de los niños ya que no están basados en la fantasía. La súperfuerza, la súpervelocidad y la súperinteligencia dejan paso a habilidades como pintar con los pies, tocar el piano, jugar al baloncesto sin mover las piernas, caminar con los ojos cerrados…

Gracias a que el protagonista intenta reproducir todas las súperhabilidades de sus amigos, le acerca a su día a día y fomenta su empatía. Porque no hay nada mejor que ponerse en los zapatos de otra persona para entenderlos y alejarnos de los sentimientos de compasión.

Este libro, además de entretener y trabajar aspectos curriculares como la lectura, la atención y la comprensión, fomenta los valores que tanto necesitamos como sociedad desde que somos bien pequeños.

 

Y vosotros… ¿Habéis descubierto vuestro súperpoder?

 

APRENDIZAJE DIVERTIDO CON: JUEGOS DE MATEMÁTICAS POR EDADES

Este mes os enseño dos juegos para trabajar las matemáticas. El juego Rummikub y Cierra la Caja son ideales para Educación Primaria pero también pueden extenderse a secundaria.

 

En más de una ocasión, cuando los niños y niñas tienen problemas lógico-matemáticos, encontramos una cierta resistencia a trabajar de forma tradicional. Se les pone una ficha delante, recuerdan que no saben hacerla y no saben en qué fallan y empiezan a sentir frustración. Esta situación la he encontrado desde el alumnado de 1ºPrimaria hasta Secundaria. Ese miedo a todo lo que tenga que ver con matemáticas les bloquea y, lejos de centrarse en la tarea, empiezan a centrarse en lo difíciles que son y en su baja percepción de autoeficacia.

En otras ocasiones, nos podemos encontrar menores que responden al azar hasta dar con la respuesta correcta:

  • Niñx: ¡Sumar!
  • Yo: Silencio
  • Niñx: ¡Restar!
  • Yo: Te lo estás inventando
  • Niñx: ¡Multiplicar!

¿Os suena?

Para poder trabajar cualquier habilidad, es necesario que la persona se reconcilie primero con los sentimientos que este proceso les crea. Para ello, es aconsejable utilizar materiales diferentes que le hagan afrontar la tarea de forma diferente.

 

El primero de los juegos que os traigo es Cierra la Caja.

Modo de juego

El juego contiene una caja, números del 1 al 9 y dos dados. Cada jugador, en su turno, tiene cinco tiradas. Con cada tirada, tiro los dos dados y sumo la puntuación que da. Si tiro los dados y me salen dos 6, tendré que bajar los números que… ¡Eh! ¡Espera! No hay número 12… Entonces tendré que bajar los números que sean necesarios que me den 12. Por ejemplo, podré bajar el 9 y el 3, el 8 y el 4, el 7 y el 5, etc.

Mientras el jugador tira cinco veces, yo invito al contrincante a contar el número de veces que he tirado (con la excusa de que no me pille haciendo trampas). De esta forma le hago contar aun cuando no es su turno y trabajo su atención y memoria numérica a corto plazo.

Una vez he tirado las cinco veces, contaré los números que se me han quedado levantados. Quien tenga mayor puntuación una vez hecho todas las tiradas, pierde.

Por el contrario, si se quiere hacer con resta, el procedimiento es el mismo pero ganará quien haya conseguido mantener más números levantados en sus cinco tiradas.

 

¿Qué trabajamos con este juego?

Este juego lo he utilizado con niños y niñas desde los 6 años hasta los 11. Nos permite trabajar la descomposición de los números, el cálculo de suma y resta tanto con manos como mental y habilidad para ganar y perder de forma adaptativa.

 

El siguiente juego es Rummikub.

Modo de juego

Puesto que es un juego con varias reglas, os lo muestro en este video de Goliath Games Iberia en el que explican todas las combinaciones posibles.

 

¿Qué trabajamos con este juego?

Según el propio juego, está pensando para personas de más de 7 años ya que precisa de una mayor habilidad matemática. Son partidas algo extensas por lo que es preferible utilizarlo en casa o para una sesión temática pero no es posible jugar en los últimos cinco o diez minutos de una sesión psicopedagógica.

Se trabaja la fluidez mental, las seriaciones, la igualación, precisa de estrategias tanto con tus fichas como con las de los demás jugadores y atención mantenida para ver qué nuevas piezas han incluido en la mesa. Como en todos los juegos, también podemos trabajar la espera de turnos y la habilidad de ganar y perder.