La importancia de las vacaciones para adultos y menores

Llega la época en la que los niños me piden no hacer muchas fichas, no están concentrados, hablan de otras cosas para no tener que trabajar y, en algunos casos de niños más sinceros, obtengo una negación rotunda al trabajo a realizar.

Pero no solo los niños acuden así a consulta. También veo padres cansados física y psicológicamente que dejan a sus hijos con caras más serias y madres que caen rendidas en los asientos de la sala de espera hasta que sus hijos terminan.

En el ambiente se nota una sensación de cansancio generalizada y es que no somos súper héroes ni súper heroínas. Somos personas que podemos llegar a experimentar cansancio acumulado después de todo un curso escolar o un año de trabajo al que se le suman tareas como “recojo a mi hijo del colegio”, “lo llevo a clases particulares”, “de ahí lo llevo a la psicóloga”, “mañana lo llevo a baile para que se despeje”… O, en otras ocasiones, “salgo del trabajo”, “preparo el trabajo de mañana”, “estudio sobre este caso”, “compro este material que necesito”, “me coordino con mis compañeros de trabajo”… ¿Y nosotros? ¿conseguimos despejarnos ante tantas obligaciones?

Para hacer bien nuestro trabajo y que no afecte a otros ámbitos de nuestra vida como el social y el personal, necesitamos descansar. Para ello, os dejo estos dos vídeos. Quizá, si nos lo cuentan de viva voz, nos resulta un poquito menos difícil dedicarnos a nosotros mismos.

 

 

 

Y, como ya había nombrado anteriormente, los niños también se cansan y se puede confundir con problemas de comportamiento. Si estamos ante una niña que suele responder adecuadamente al trabajo, que dedica varias horas al día a hacer los deberes y a estudiar y, de pronto, en el tercer trimestre notamos que aumenta la resistencia, quizá sería adecuado plantearse la posibilidad de que esté cansado sin atribuir su comportamiento a una falta de motivación o pereza.  Si nosotros, los adultos, nos cansamos, ¿cómo no se van a cansar ellos?

Es cierto que, en consulta, preparo deberes para los niños que se van de vacaciones y no volverán hasta septiembre. Necesitan recordar aquello que han aprendido, pero las tareas que mando no tardarán en hacerlas más de una hora. Una hora al día es como el gimnasio de un adulto. Te permite fortalecerte a la vez que tienes tiempo suficiente para descansar.

Para terminar, os dejo un monólogo de Dani Rovira en el que, en tono irónico, nos comenta su visión sobre el tiempo de ocio de los niños a partir del minuto 11:08.

 

 

¡A descansar se ha dicho!

RESEÑA DEL MES: EL LIBRO INQUIETO (LOS KRICKELKRAKELS)

En el mes de junio, muchos niños están pensando en las vacaciones de verano y en no hacer nada. Aquellos a los que les cuesta un poco más esfuerzo estudiar, acaban cansadísimos de subrayar, hacer esquemas, estudiar… Examen de naturales, examen de sociales, examen de matemáticas, deberes de lengua, de inglés, trabajos de plástica…

Y es que, a mediados del tercer trimestre, llegan a las sesiones sin querer trabajar. Es en esta época en la que, sobre todo, utilizo en consulta más juegos de mesa educativos, alguna aplicación en la Tablet y, como os traigo hoy, libros más llamativos.

Hoy os traigo El libro inquieto, de Los Krickelkrakels y de la editorial Kókinos. Un libro que, según leemos, nos pide interactuar con las páginas de una forma divertida. “Pega unos golpecitos en el huevo”, “canta tu canción favorita”, “dale la vuelta al libro”…

 

 

De esta manera, los niños no leen de forma pasiva, sino que se implican en la historia y alternan momentos de lectura con diferentes actividades. Con este libro podemos trabajar la exactitud lectora, la comprensión lectora verificando que el niño hace lo que le pide el libro, la atención durante toda la historia y con tareas como seguir un laberinto, el conteo, vocabulario y causa-efecto.

 

 

 

E incluso, clínicamente, he podido trabajar la vergüenza cuando, en algún caso, les daba vergüenza dar un beso en la boca a una rana, tal y como pide en una ocasión.

 

Además, está escrito en mayúsculas, lo que facilita la lectura de los más pequeños. En ocasiones, cuando encuentro dificultad en el aprendizaje lector, les propongo leer únicamente las palabras de la página que están en negrita y son más grandes. De esta forma, me aseguro que sea un momento divertido sin que se convierta en un proceso meramente educativo y reduzco la posibilidad de que aumenten las conductas disruptivas durante la tarea.

 

 

La clave de este tipo de actividades es que aprendan divirtiéndose, no que vinculen los libros de lectura con una tarea académica.

Reseña del mes: María, ¿qué color comes? (Noelia Caballero)

Este mes os traigo un libro que habla de algo que nos preocupa a todos. ¿Cuántas veces habéis hablado sobre lo que comen o no comen vuestros hijos/as? Que si hay peleas para que coma, que si tarda mucho en comer, que si no come a menos que tenga la televisión puesta… Y en cuanto a niños más mayores, ¿conocéis a alguno que coma con ansiedad? ¿Que solo coma pizza y macarrones? ¿Que se alimente a base de bollería industrial, chuches y patatas de bolsa?

Hoy os presento María, ¿Qué color comes?, una historia que pueden leer hasta los más peques ya que está en cartoné y los dibujos ocupan una gran parte del libro.

Es la hora de merendar y la madre de María le pone un gran plato de frutas de muchos colores. María, sorprendida, le pregunta: “¿por qué las frutas y verduras son de tantos colores?”. Y es así como empieza una historia en la que la escritora, en la voz de la madre de María, nos cuenta cómo nos puede ayudar cada alimento.

Las de color verde sirven para reparar todo lo que se estropea dentro del cuerpo y nos ayuda a mejorar cuando nos ponemos enfermos.

Las de color amarillo y naranja sirven para tener una piel sana y potenciar la vista.

Las de color blanco sirven para protegernos de nuestros “bichitos internos” y ayudan a nuestros huesos y articulaciones.

Las de color rojo sirven de ayuda a nuestro corazón y a nuestra sangre.

Y las de color morado nos permiten tener más memoria e influyen positivamente en nuestro aprendizaje.

 

Además, en el libro, María aprende qué tipos de frutas y verduras son de color verde, amarillo, naranja, blanco, rojo y morado. Una idea genial para aprender vocabulario sobre nutrición y sobre los colores.

 

Un libro lleno de colores y alimentos. ¡Es difícil leerlo sin que te entre hambre! ¿Os atrevéis?

LA IMPORTANCIA DE LOS PADRES EN LA TERAPIA DE SUS HIJOS

Cuando los niños son pequeños y el objetivo de consulta consiste en manejar las rabietas, conseguir que coma aceptablemente bien o explicar un divorcio, nos parece algo más obvio que los padres tengan un gran peso en el proceso de terapia.

Pero, ¿qué ocurre cuando el menor ya no tiene 2, 3 o 4 años? ¿Somos conscientes de la importancia de la implicación de los padres en la terapia de sus hijos?

A veces, cuando los niños y niñas empiezan Educación Primaria, consideramos que ya son lo suficientemente mayores para responsabilizarse de sus propias dificultades. Y, ¡ojo! son capaces de responsabilizarse de muchas tareas de autonomía, pero todavía necesitan un modelo que les comunique por dónde pueden ir, hasta dónde se puede llegar y qué límite no deben pasar.

Si una niña reta, grita e insulta a sus padres cada vez que se enfada, en las sesiones podrá aprender sobre el manejo de las emociones, estrategias de resolución de problemas y aprenderá a conocerse. Pero, el objetivo no se podrá conseguir si los padres no aplican adecuadamente sus normas y límites.

Si un niño con dificultades de aprendizaje tiene su autoestima mermada a causa de tanto esfuerzo para tan poca nota, necesitará algo más que el trabajo psicopedagógico correspondiente y el refuerzo continuo a su esfuerzo para potenciar su percepción de autoeficacia. Ese “algo” que se escapa a las manos de cualquier profesional es la motivación por parte de sus figuras de referencia, es ese amor incondicional que se puede demostrar de muchas maneras.

Si una adolescente a la que no le han puesto límites responde con timidez, decaimiento y miedos irracionales excesivos; podemos ganarnos el vínculo, podemos conseguir que se abra a nosotros, potenciar su autoestima y que trabaje la irracionalidad de sus miedos para sentirse más capaz. Pero, ¿qué ocurre si sigue sin tener límites? Que nunca se sentirá capaz de hacer nada porque nunca ha tenido que afrontar sus limitaciones. Además, las obligaciones aumentan su exigencia con el paso de los años mientras ella no se ve preparada para solventar las situaciones de una edad inferior.

Y, ¿qué ocurre cuando tenemos delante a un adolescente con serias dificultades para acatar cualquier norma que venga de una figura de autoridad? ¿Cómo podemos trabajar en esta situación? Podemos ganarnos al chaval, hacer que no nos vea como otra figura autoritaria que le rodea, aumentar su reflexividad… y muchas otras cosas más. Pero, ¿cómo va a conseguir ese adolescente hacer caso a la autoridad que le resulta ajena? Teniendo un trabajo paralelo con los padres sobre la forma adecuada de poner límites y mantenerlos con el paso del tiempo.

Es por esto por lo que la coordinación con los padres y su implicación es un elemento básico en el proceso terapéutico de sus hijos. Son la parte clave, junto a los hijos, de este puzzle desbaratado que nos llega por la puerta, dispuesto a encontrar las piezas perdidas que necesita para poder completarse.