Patios y Parques Dinámicos

Hola de nuevo después de unas vacaciones de verano en las que el ocio ha fluido a un nivel bastante alto. Y es que, como ya sabéis, divertirse es muy importante. Es por esto por lo que he querido empezar “la vuelta al cole” del blog con un tema muy relacionado con la diversión.

Durante el primer trimestre escolar (de septiembre a diciembre), estaré junto a mi compañera trabajando en los colegios de Almoradí y Heredades (Alicante) con lo que se denomina “Patios y Parques Dinámicos” ¿Sabéis lo que es?

Éste término lo acuñó Gey Lagar para trabajar por la inclusión social de personas con TEA en los patios y recreos de los centros en los que se encuentran. Transformado así el recreo en un espacio de participación y aprendizaje significativo para todos los alumnos.

¿En qué consiste?

Consiste en fomentar el juego inclusivo entre todos los niños de la clase teniendo en cuenta las necesidades específicas de algunos alumnos con TEA como pueden ser los pictogramas, las explicaciones claras y sencillas, las delimitaciones espaciales, el aprendizaje de esperar los turnos, saber ganar y perder en cada juego…

Con esta metodología, tanto los alumnos con autismo como los neurotípicos pueden involucrarse en los mismos juegos favoreciendo la inclusión y, por consiguiente, reduciendo la posibilidad de acoso escolar puesto que se crea un espacio de convivencia y respeto en torno al juego.

¿Para qué edades?

Este proyecto se puede realizar tanto para Educación Infantil como para Primaria y Secundaria. Por nuestra parte, nos centraremos en Educación Infantil como paso previo al resto de edades.

 

¿Por qué empezar la inclusión en los patios de los colegios?

Como es bien sabido, el aprendizaje mediante el juego es una forma excepcional para su interiorización y generalización. Los niños se divierten mientras aprenden sin darse cuenta, lo que les hace integrar toda la información en un mismo bloque y aprenden cómo se juega, con quién pueden jugar (con todos) y cómo pueden hacerlo de forma divertida.

Además, los patios de los colegios suelen convertirse en el primer lugar de socialización grupal, junto a los parques, de los niños y niñas de menor edad. Si los menores aprenden que en el recreo pueden jugar todos juntos independientemente de su personalidad, su físico o su género; será más fácil que lo extrapolen al resto de situaciones sociales con el paso de los años.

 

¿Cómo se puede conseguir que, una vez finalizado el proyecto, no vuelva todo a su estado anterior?

Para ello, el proyecto de Patios y Parques Dinámicos cuenta con la participación de dirección y el claustro de profesores, quienes estarán formados para mantener esa estructura colectiva aun habiendo finalizado el proyecto.

 

Un patio de colegio es un lugar bullicioso, nada estructurado, en el que no hay cabida para la anticipación de los hechos, prima el contacto físico, las conversaciones son rápidas y difíciles de seguir y, generalmente, nadie explica cómo se juega a un determinado juego ya que o se sabe ya o se aprende sobre la marcha y con la práctica.

Al niño o niña con TEA se le debe dar la opción de participar en esos momentos de ocio compartido, y para ellos se le deben dar herramientas sociales, se le debe entrenar en juego. (Patios y Parques Dinámicos, Gay Lagar)

 

Y es que, tal y como afirma Gey lagar: “Ya sea en un parque, en un lugar de ocio infantil, en una fiesta de cumpleaños, en una tarde de sábado con amigos, en un día en la playa… Cualquier niño o niña tiene y debe disfrutar y jugar con sus iguales. Los niños y niñas con TEA pueden tener dificultades sociales pero esas dificultades se minimizan con ayuda y con herramientas adecuadas que les ayude a entender cómo y para que se juega. Trasladar el método y las herramientas de los Patios Dinámicos a otros contextos es tarea fácil. La metodología específica, las Fichas de Juego Visuales y los apoyos visuales específicos, son los mismos.”

 

 

RESEÑA DEL MES: AHORA ME LLAMO LUISA

Luis y Martín son mejores amigos. Luis es un osito con pajarita. Es el fiel acompañante de Martín en todos sus juegos y aventuras. Hacen muchísimas cosas: Montan en bicicleta por el patio, plantas verduras en el jardín, comen sándwiches en la casa del árbol y meriendan en casa cuando llueve.

Un día de sol radiante, Martín busca a al osito Luis para salir a jugar al parque, pero, por desgracia, el pobre Luis estaba tan triste que no tenía ganas de jugar. El pobre Martín hacía todo lo posible para que Luis se pusiera contento, pero no servía nada.

Y es que a Luis le daba mucho miedo contarle lo que le ocurría. Temía que, si se lo decía, dejara de ser su amigo.

 

Pero lo más bonito, es la sencillez con la que Martín responde.

 

Este cuento es una historia sencilla de un tema que, los adultos, podemos llegar a hacer complejo. Este cuento habla de la transexualidad, pero también habla de la amistad, de la aceptación, de la validación emocional y de la empatía.

 

Aplicación en sesión

Este cuento, como todos, se puede utilizar como premio al final de una sesión, para evaluar la velocidad y exactitud lectora, la comprensión, etc.

Además, es un muy buen material para hablar de la singularidad de cada persona, de que todos somos diferentes independientemente de que la persona se sienta identificada con el personaje. Se pueden tratar las diferencias de otra índole como son la discapacidad física, Síndrome de Asperger, Dificultades de Aprendizaje… y cualquier otra etiqueta que haga que los niños se sientan diferentes al resto. De esta forma, se implicarán en la historia en tercera persona y, más tarde, se puede trabajar la idea de que todos y todas nos diferenciamos en muchas cosas.

Por último y de forma más previsible, se puede utilizar en cualquier caso de transexualidad. Tanto con la persona, como con los familiares y amigos.

Pensamientos de una adolescente: Me aburro en clase ¿Me ayudas?

Es realmente raro encontrar alumnos que necesiten más material de trabajo y por eso, la mayoría de personas no les prestamos atención a estas necesidades. El error está en que al igual que una persona a la que le cuesta estudiar  necesita adaptaciones, otra también las puede necesitar para enriquecer sus conocimientos.

El resto de la publicación va a tratar sobre mi experiencia y mi opinión personal. Entiendo que muchos no la compartan, pero siento que este es uno de los pocos medios en los que me puedo sentir escuchada.

Desde hace mucho tiempo, yo digo que en clase me aburro. Y no es porque no me interese lo que están explicando, o porque no tenga interés. De hecho, a mí me pasa todo lo contrario. Me aburro porque escuchar lo mismo durante cincuenta y cinco minutos que dura la clase, cuando ya lo tengo claro, cansa. También entiendo que hay alumnos a los que les cuesta más entender el temario y requieren de más duración en la explicación u otro tipo de atención.

Por eso mismo, me puse en contacto con el centro y expliqué cómo me sentía en clase. Lo único que hicieron fue repetirme unas pruebas que me habían hecho hacía dos meses, y después, todo se quedó como estaba. Yo nunca me quejé, pero sí sentía impotencia porque yo sabía que podía avanzar pero nadie me dejaba hacerlo.

Esto hizo que a parte de seguir en la misma situación en la que estaba antes, perdiera motivación por ir al instituto, y cuando esto pasa, tu rendimiento no es el que era. Cosa que frustra mucho cuando crees que podría irte  mejor, pero cuando intentas solucionarlo hay algo que no te permite hacerlo.

Todos estos sentimientos, que me resultan tan difíciles de expresar, hacen que para mí el instituto sea un lugar en el que no me siento a gusto ni comprendida por la gente que hay allí.

Teniendo en cuenta mi experiencia, mi opinión es que los profesionales del centro han intentado no darle importancia al asunto y han evitado tener más trabajo, cosa que me molesta porque luego en clase cada uno de los profesores, se encarga de decirnos que debemos trabajar y esforzarnos más, y cuando un alumno/a pide eso, entonces nadie hace nada. Y desde mi punto de vista, si este tema se tratara con más seriedad, se podría conseguir sacar muchas cosas buenas de las personas que tienen interés en aprender.

Por último, creo que todos los alumnos deberían ser escuchados y atendidos según sus necesidades y, también pienso que en la educación se necesitan profesionales con más vocación y con la mente más abierta, sin centrarse solo en los resultados académicos.

 

*Colaboración de Cristina, adolescente con muchas cosas que decir.

 

 

 

Pensamientos de una adolescente: Soy más que un boletín de notas

En este post, Cristina nos hace darnos cuenta de cómo los adultos podemos comportarnos con los menores sin darnos cuenta. De cómo nos relacionamos con ellos y de lo que sienten al respecto. ¿Cuántas veces les preguntáis a los niños y adolescentes por sus notas? ¿Cuántas veces les preguntáis por sus amigos/as, por lo que han hecho el fin de semana o por la última película que han visto?

 

 

“En este post, me gustaría hablar sobre esas personas cercanas al estudiante, que le dan demasiada importancia a las notas aún no siendo ellos los que tienen que sacarlas.

Estas personas pueden darle demasiada importancia a las notas por muchos motivos, como puede ser que sean los padres y solo les preocupa las notas de sus hijos/as (a veces en exceso), puede que hayan sido excelentes estudiantes y por eso ahora le toca ser a otro con los mismos resultados, puede que estén frustrados porque ellos no consiguieron el nivel que les hubiera gustado…

En el caso de los padres se entiende que se preocupen por sus hijos, pero creo que las  personas ajenas demasiado interesadas en las notas de otro, deberían plantearse el por qué ese interés, y no sólo eso, también deberían empezar a plantearse si se interesan en los resultados de otra persona por simple interés, por competitividad, por no saber mantener una conversación sin sacar el tema, etcétera.

No está mal preguntar sobre este tipo de temas, pero hay que saber hasta qué punto se puede preguntar, porque puede que al estudiante le haya ido muy bien y no le importe decirlo, pero también hay que valorar la opción de que no le haya ido tan bien, y por ello, no quiera publicarlo ni ir más allá del tema. Y mucho menos si hay más personas delante. Es mejor evitar este tipo de conversaciones en ciertos momentos para no poder hacer daño a otros con un tema que puede que les importe de verdad.

Otras personas que les pueden dar demasiada importancia a las notas, son los profesores. En centros públicos es menos probable que pase, pero sobretodo en los privados, sí hay cierta exigencia por parte de los profesores. Puede que los propios estudiantes no le den importancia a comentarios de terceros, pero en la mayoría de casos es posible que sí les afecte y puedan tener ansiedad o nervios antes y durante los exámenes, quitando importancia a otras cosas que también requieren de atención. Y  lo más importante: preocupándose más por las notas que por aprender.

Hablando de mi propia experiencia, a mí siempre me preguntan por mis notas. No me preguntan qué tal estoy, sino me preguntan única y exclusivamente por mis notas. Antes siempre hablaba sobre eso y daba con detalle mis notas, pero porque ha sido un tema que nunca me ha importado hablar.

Pero hace un tiempo, me di cuenta de que hablar detalladamente sobre cualquier cosa era dar información sin sentido. Primero, porque las personas dejan de escucharte, y segundo, porque me aburre hablar siempre del mismo tema. Por eso, decidí que cuando me sacaran el tema, iba a responder lo mismo: todo va bien.  Y desde entonces, me preguntan menos, y me siento mejor al responder.”

*Colaboración de Cristina, adolescente con muchas cosas que decir.