RESEÑA DEL MES: AHORA ME LLAMO LUISA

Luis y Martín son mejores amigos. Luis es un osito con pajarita. Es el fiel acompañante de Martín en todos sus juegos y aventuras. Hacen muchísimas cosas: Montan en bicicleta por el patio, plantas verduras en el jardín, comen sándwiches en la casa del árbol y meriendan en casa cuando llueve.

Un día de sol radiante, Martín busca a al osito Luis para salir a jugar al parque, pero, por desgracia, el pobre Luis estaba tan triste que no tenía ganas de jugar. El pobre Martín hacía todo lo posible para que Luis se pusiera contento, pero no servía nada.

Y es que a Luis le daba mucho miedo contarle lo que le ocurría. Temía que, si se lo decía, dejara de ser su amigo.

 

Pero lo más bonito, es la sencillez con la que Martín responde.

 

Este cuento es una historia sencilla de un tema que, los adultos, podemos llegar a hacer complejo. Este cuento habla de la transexualidad, pero también habla de la amistad, de la aceptación, de la validación emocional y de la empatía.

 

Aplicación en sesión

Este cuento, como todos, se puede utilizar como premio al final de una sesión, para evaluar la velocidad y exactitud lectora, la comprensión, etc.

Además, es un muy buen material para hablar de la singularidad de cada persona, de que todos somos diferentes independientemente de que la persona se sienta identificada con el personaje. Se pueden tratar las diferencias de otra índole como son la discapacidad física, Síndrome de Asperger, Dificultades de Aprendizaje… y cualquier otra etiqueta que haga que los niños se sientan diferentes al resto. De esta forma, se implicarán en la historia en tercera persona y, más tarde, se puede trabajar la idea de que todos y todas nos diferenciamos en muchas cosas.

Por último y de forma más previsible, se puede utilizar en cualquier caso de transexualidad. Tanto con la persona, como con los familiares y amigos.

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Pensamientos de una adolescente: Me aburro en clase ¿Me ayudas?

Es realmente raro encontrar alumnos que necesiten más material de trabajo y por eso, la mayoría de personas no les prestamos atención a estas necesidades. El error está en que al igual que una persona a la que le cuesta estudiar  necesita adaptaciones, otra también las puede necesitar para enriquecer sus conocimientos.

El resto de la publicación va a tratar sobre mi experiencia y mi opinión personal. Entiendo que muchos no la compartan, pero siento que este es uno de los pocos medios en los que me puedo sentir escuchada.

Desde hace mucho tiempo, yo digo que en clase me aburro. Y no es porque no me interese lo que están explicando, o porque no tenga interés. De hecho, a mí me pasa todo lo contrario. Me aburro porque escuchar lo mismo durante cincuenta y cinco minutos que dura la clase, cuando ya lo tengo claro, cansa. También entiendo que hay alumnos a los que les cuesta más entender el temario y requieren de más duración en la explicación u otro tipo de atención.

Por eso mismo, me puse en contacto con el centro y expliqué cómo me sentía en clase. Lo único que hicieron fue repetirme unas pruebas que me habían hecho hacía dos meses, y después, todo se quedó como estaba. Yo nunca me quejé, pero sí sentía impotencia porque yo sabía que podía avanzar pero nadie me dejaba hacerlo.

Esto hizo que a parte de seguir en la misma situación en la que estaba antes, perdiera motivación por ir al instituto, y cuando esto pasa, tu rendimiento no es el que era. Cosa que frustra mucho cuando crees que podría irte  mejor, pero cuando intentas solucionarlo hay algo que no te permite hacerlo.

Todos estos sentimientos, que me resultan tan difíciles de expresar, hacen que para mí el instituto sea un lugar en el que no me siento a gusto ni comprendida por la gente que hay allí.

Teniendo en cuenta mi experiencia, mi opinión es que los profesionales del centro han intentado no darle importancia al asunto y han evitado tener más trabajo, cosa que me molesta porque luego en clase cada uno de los profesores, se encarga de decirnos que debemos trabajar y esforzarnos más, y cuando un alumno/a pide eso, entonces nadie hace nada. Y desde mi punto de vista, si este tema se tratara con más seriedad, se podría conseguir sacar muchas cosas buenas de las personas que tienen interés en aprender.

Por último, creo que todos los alumnos deberían ser escuchados y atendidos según sus necesidades y, también pienso que en la educación se necesitan profesionales con más vocación y con la mente más abierta, sin centrarse solo en los resultados académicos.

 

*Colaboración de Cristina, adolescente con muchas cosas que decir.

 

 

 

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Pensamientos de una adolescente: Soy más que un boletín de notas

En este post, Cristina nos hace darnos cuenta de cómo los adultos podemos comportarnos con los menores sin darnos cuenta. De cómo nos relacionamos con ellos y de lo que sienten al respecto. ¿Cuántas veces les preguntáis a los niños y adolescentes por sus notas? ¿Cuántas veces les preguntáis por sus amigos/as, por lo que han hecho el fin de semana o por la última película que han visto?

 

 

“En este post, me gustaría hablar sobre esas personas cercanas al estudiante, que le dan demasiada importancia a las notas aún no siendo ellos los que tienen que sacarlas.

Estas personas pueden darle demasiada importancia a las notas por muchos motivos, como puede ser que sean los padres y solo les preocupa las notas de sus hijos/as (a veces en exceso), puede que hayan sido excelentes estudiantes y por eso ahora le toca ser a otro con los mismos resultados, puede que estén frustrados porque ellos no consiguieron el nivel que les hubiera gustado…

En el caso de los padres se entiende que se preocupen por sus hijos, pero creo que las  personas ajenas demasiado interesadas en las notas de otro, deberían plantearse el por qué ese interés, y no sólo eso, también deberían empezar a plantearse si se interesan en los resultados de otra persona por simple interés, por competitividad, por no saber mantener una conversación sin sacar el tema, etcétera.

No está mal preguntar sobre este tipo de temas, pero hay que saber hasta qué punto se puede preguntar, porque puede que al estudiante le haya ido muy bien y no le importe decirlo, pero también hay que valorar la opción de que no le haya ido tan bien, y por ello, no quiera publicarlo ni ir más allá del tema. Y mucho menos si hay más personas delante. Es mejor evitar este tipo de conversaciones en ciertos momentos para no poder hacer daño a otros con un tema que puede que les importe de verdad.

Otras personas que les pueden dar demasiada importancia a las notas, son los profesores. En centros públicos es menos probable que pase, pero sobretodo en los privados, sí hay cierta exigencia por parte de los profesores. Puede que los propios estudiantes no le den importancia a comentarios de terceros, pero en la mayoría de casos es posible que sí les afecte y puedan tener ansiedad o nervios antes y durante los exámenes, quitando importancia a otras cosas que también requieren de atención. Y  lo más importante: preocupándose más por las notas que por aprender.

Hablando de mi propia experiencia, a mí siempre me preguntan por mis notas. No me preguntan qué tal estoy, sino me preguntan única y exclusivamente por mis notas. Antes siempre hablaba sobre eso y daba con detalle mis notas, pero porque ha sido un tema que nunca me ha importado hablar.

Pero hace un tiempo, me di cuenta de que hablar detalladamente sobre cualquier cosa era dar información sin sentido. Primero, porque las personas dejan de escucharte, y segundo, porque me aburre hablar siempre del mismo tema. Por eso, decidí que cuando me sacaran el tema, iba a responder lo mismo: todo va bien.  Y desde entonces, me preguntan menos, y me siento mejor al responder.”

*Colaboración de Cristina, adolescente con muchas cosas que decir.

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BATALLAS CORRIENTES: Sobreviviendo a Bachiller y Selectividad

Mª Jesús tiene 18 años. El pasado mes de junio se presentó a selectividad y ahora disfruta de unas merecidas vacaciones después de un curso escolar lleno de exámenes y estrés continuo. Mª Jesús nos cuenta su experiencia académica. Una experiencia que vive un gran número de estudiantes en todo el país.

¿Cómo definirías, en tres palabras, tu paso por Bachiller?

Es difícil definir esta etapa en tan solo 3 palabras, ya que en mi caso han sido 3 años e intensos, pero me quedaría con que ha sido una etapa muy exigente, estresante y difícil de llevar.

 

¿Cómo has vivido la experiencia de encontrarte en 2ºde Bachiller con todo lo que eso conlleva?

No diré que ha sido una mala experiencia como pensaba las últimas semanas del curso, ya que han sido unos años duros y  me ha costado bastante llegar hasta el final, pasando por muchas horas de estudio, semanas enteras de exámenes, estrés y nervios,y  días en los que me veía incapaz de seguir adelante, sino que diré que ha sido una experiencia que me ha hecho crecer mucho como persona y darme cuenta de que nada es fácil pero que con esfuerzo todo se puede.

 

¿Qué es lo que te ha parecido más difícil del curso?

Para mi lo más difícil y lo que más me ha costado llevar han sido sin duda los exámenes, no por su propia dificultad, sino por el poco tiempo que teníamos entre ellos, ya que he tenido semanas enteras de exámenes, en las que después he tenido 2-3 días para “descansar” y empezar con otra semana igual o peor, y así durante casi todo el curso de 2º de Bachiller.

Con respecto a las asignaturas que he cursado, para mi las más difíciles han sido Matemáticas e Historia. Han sido dos asignaturas que me ha costado mucho aprobar a pesar de ser las dos para las que más he estudiado, lo que me ha causado mucha frustración durante el curso, ya que no veía resultados tras tantas horas de estudio.

 

¿Y lo más fácil?

Para mi lo más fácil de llevar han sido las asignaturas  que me gustaban y me parecían más interesantes como geografía y economía, ya que se me hacía mucho más ameno estudiarlas y he conseguido mejores resultados con menos esfuerzo.

 

¿Qué herramientas te han servido para aprobar 2º de Bachiller?

Las herramientas que más me han ayudado este curso han sido dos que nunca había utilizado, e incluso este año empecé a utilizarlas algo tarde pero me han sido muy útiles. Estas dos herramientas son la organización y la planificación, y aunque nunca me ha gustado hacerme horarios y planes de estudio, este curso he descubierto que son de gran ayuda y que sin ellos quizás no habría conseguido superar el estrés de los exámenes finales y selectividad, y sobre todo del constante pensamiento de: “no me da tiempo”, “no puedo con tanto”,etc.

Otra herramienta que me ha sido muy útil ha sido ir probando distintas técnicas de estudio hasta encontrar la que mejor me funcionase, que en mi caso ha sido hacer esquemas y resúmenes de todo, las veces que hiciera falta y probando distintos formatos hasta encontrar el que se me hacía más ameno de estudiar.

 

¿De qué manera crees que cursar Bachiller te ha hecho crecer a nivel personal?

Pues la verdad es que aunque no me he dado cuenta hasta una vez finalizado el curso creo que haber cursado bachillerato ha sido una etapa que me ha hecho crecer mucho como persona en varios aspectos.

En primer lugar, de haber repetido 1º de Bachillerato he aprendido que sin esfuerzo nada se consigue y que las segundas oportunidades pueden ser incluso mejor que las primeras, y en segundo lugar, tras haber terminado el 2º curso, he aprendido sobre todo a organizarme, saber controlar mis nervios, tolerar mejor el estrés y sobre todo a tener más seguridad en mi misma conforme iba viendo que cada esfuerzo me recompensaba con un buen resultado.

 

Una vez aprobado, ¿cómo te has preparado la prueba de Selectividad?

Lo primero que hice (incluso antes de saber si aprobaría todo para ir a Selectividad) fue planificar cada dia de los restantes hasta selectividad, dividiendo cada asignatura en bloques y asignándole a cada una el tiempo que creía necesario, y a partir de ahí, estudio y constancia. También he de decir que no se me hizo tan duro como temía, ya que en realidad no era más que un repaso de lo que había estudiado semanas antes para los exámenes finales.

 

Algunas personas creen que la Selectividad es cada vez más fácil. ¿Qué opinas tú de ello? ¿Crees que los exámenes de selectividad son fáciles tal y como dicen?

Yo no creo que cada vez sea más fácil, sino diferente, ya que van variando los temarios y las asignaturas con el paso de los años y los cambios de leyes educativas.

Y con respecto a este año, hablando de la convocatoria de junio que es la que yo hice, los exámenes, a excepción de matemáticas, no me pareció ninguno difícil, sino que incluso me parecieron más fáciles que todos los que había hecho durante el curso. Pero si que es verdad, que durante el curso, he hecho exámenes de selectividad de todas las materias y de distintos años, y siempre te encuentras alguno más dificil que otro, pero en general, no creo que sean difíciles, aunque también es una opinión muy variable según la preparación y el método que haya llevado a cabo el centro donde se haya cursado el bachillerato.

 

¿Qué carrera quieres estudiar? ¿Por qué?

Quiero estudiar el doble grado de Derecho+Criminología. En un principio, desde que estaba cursando 4º de E.S.O  tenía claro que quería estudiar Criminología, para después prepararme las oposiciones para Policia Nacional, ya que es lo que quería desde hace bastantes años, pero poco a poco fui abandonando esta idea, y teniendo en cuenta las pocas salidas profesionales del grado en Criminología, me decidí por este doble grado, ya que Derecho es otra de las opciones en las que estaba pensando los últimos años y además saldré más preparada y con más opciones en el mundo laboral.

 

¿Qué le dirías a un/a alumno/a que ha terminado Educación Secundaria y se plantea estudiar Bachillerato?

Lo primero que le diría es que lo piense bien y no se deje influenciar y haga bachillerato si es lo que realmente quiere. Digo esto porque a lo largo de estos años me he encontrado con bastantes compañeros que no tenían ningún interés por el curso y les ha sido imposible aprobarlo. Bachillerato, y sobre todo 2º, son cursos que requieren mucho esfuerzo, constancia y motivación, cosas que solo conseguirás si estás haciendo lo que de verdad quieres.

 

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