APRENDIZAJE DIVERTIDO CON: JUEGOS DE MATEMÁTICAS POR EDADES

Este mes os enseño dos juegos para trabajar las matemáticas. El juego Rummikub y Cierra la Caja son ideales para Educación Primaria pero también pueden extenderse a secundaria.

 

En más de una ocasión, cuando los niños y niñas tienen problemas lógico-matemáticos, encontramos una cierta resistencia a trabajar de forma tradicional. Se les pone una ficha delante, recuerdan que no saben hacerla y no saben en qué fallan y empiezan a sentir frustración. Esta situación la he encontrado desde el alumnado de 1ºPrimaria hasta Secundaria. Ese miedo a todo lo que tenga que ver con matemáticas les bloquea y, lejos de centrarse en la tarea, empiezan a centrarse en lo difíciles que son y en su baja percepción de autoeficacia.

En otras ocasiones, nos podemos encontrar menores que responden al azar hasta dar con la respuesta correcta:

  • Niñx: ¡Sumar!
  • Yo: Silencio
  • Niñx: ¡Restar!
  • Yo: Te lo estás inventando
  • Niñx: ¡Multiplicar!

¿Os suena?

Para poder trabajar cualquier habilidad, es necesario que la persona se reconcilie primero con los sentimientos que este proceso les crea. Para ello, es aconsejable utilizar materiales diferentes que le hagan afrontar la tarea de forma diferente.

 

El primero de los juegos que os traigo es Cierra la Caja.

Modo de juego

El juego contiene una caja, números del 1 al 9 y dos dados. Cada jugador, en su turno, tiene cinco tiradas. Con cada tirada, tiro los dos dados y sumo la puntuación que da. Si tiro los dados y me salen dos 6, tendré que bajar los números que… ¡Eh! ¡Espera! No hay número 12… Entonces tendré que bajar los números que sean necesarios que me den 12. Por ejemplo, podré bajar el 9 y el 3, el 8 y el 4, el 7 y el 5, etc.

Mientras el jugador tira cinco veces, yo invito al contrincante a contar el número de veces que he tirado (con la excusa de que no me pille haciendo trampas). De esta forma le hago contar aun cuando no es su turno y trabajo su atención y memoria numérica a corto plazo.

Una vez he tirado las cinco veces, contaré los números que se me han quedado levantados. Quien tenga mayor puntuación una vez hecho todas las tiradas, pierde.

Por el contrario, si se quiere hacer con resta, el procedimiento es el mismo pero ganará quien haya conseguido mantener más números levantados en sus cinco tiradas.

 

¿Qué trabajamos con este juego?

Este juego lo he utilizado con niños y niñas desde los 6 años hasta los 11. Nos permite trabajar la descomposición de los números, el cálculo de suma y resta tanto con manos como mental y habilidad para ganar y perder de forma adaptativa.

 

El siguiente juego es Rummikub.

Modo de juego

Puesto que es un juego con varias reglas, os lo muestro en este video de Goliath Games Iberia en el que explican todas las combinaciones posibles.

 

¿Qué trabajamos con este juego?

Según el propio juego, está pensando para personas de más de 7 años ya que precisa de una mayor habilidad matemática. Son partidas algo extensas por lo que es preferible utilizarlo en casa o para una sesión temática pero no es posible jugar en los últimos cinco o diez minutos de una sesión psicopedagógica.

Se trabaja la fluidez mental, las seriaciones, la igualación, precisa de estrategias tanto con tus fichas como con las de los demás jugadores y atención mantenida para ver qué nuevas piezas han incluido en la mesa. Como en todos los juegos, también podemos trabajar la espera de turnos y la habilidad de ganar y perder.

 

 

 

Carta: No robes mi dolor

El post de esta semana corre a cargo de Inma Rodríguez, quien nos muestra una carta en la que nos habla de la importancia de respetar los duelos ajenos. No hay un tiempo concreto para cada suceso doloroso ni es de la misma forma en diferentes personas.

“La vida es así. Cruel, inesperada. Un día te despiertas y, sin saber cómo, todo ha cambiado.

Quizá hemos leído y escuchado esto muy a menudo, pero no entendemos su significado hasta que no lo vivimos en nuestra propia piel. El dolor de perder a un pilar importante en tu vida es indescriptible, inimaginable, insoportable. Puede parecer que exagero, pero es real, totalmente real.

A menudo, intentando consolar al que sufre, se nos llena la boca diciendo “me imagino lo que estás pasando”. Yo siempre respondo: “no, no te lo imaginas”. Ni siquiera yo, cuando habían pasado unas semanas, podía imaginar que el dolor seguiría creciendo y haciéndose más y más amargo, más y más cruel, más y más desolador.

Suelo decir que “si fuéramos capaces sólo de imaginar un dolor tan grande y tan desgarrador, no sería posible vivir”. Incluso yo, ahora que ha pasado el tiempo, no puedo “revivir” con exactitud ese dolor tan tremendo que te rompe en pedazos, que te llena de impotencia, de rabia, de odio, de pena, de llanto. Porque, de ser así, no sería posible seguir adelante.

Nadie puede entender el dolor de nadie, incluso aunque estén en el mismo proceso. Cada vínculo es diferente, cada persona es diferente, cada situación es distinta.

Nos queda mucho por aprender sobre duelo. Y no lo digo sólo por el que lo “vive”, en su alma sin vida, lo digo también por el que intenta consolar a alguien en duelo sin haber pasado por ello.

Me he hartado de escuchar comentarios inoportunos, palabras que dañan más de lo que alivian. ¡He perdido a “la mitad de mí misma” a sus 33 añitos! y la gente lo intenta arreglar con “aún eres muy joven”, “el tiempo lo cura todo”, “tienes toda la vida por delante” y, el top de los top, “a él no le gustaría verte así”.

¿Y qué hay de lo que yo siento? ¿Qué hay de mi dolor? ¿Qué tal si alguien me dejara llorarle en el hombro sin que sienta la necesidad de decir unas “palabras de alivio” que no alivian en absoluto?

¡Dejadme llorar!, ¡dejadme gritar!, ¡dejadme volverme loca!, ¡dejadme estar en silencio!….por favor, simplemente… ¡dejadme estar con él!”

Inma Rodríguez

RESEÑA DEL MES: LOS MIEDOS DEL CAPITÁN CACURCIAS (José Carlos Andrés y Sonja Wimmer)

Desde hace ya unos cuantos veranos, tengo la costumbre de intercambiar cuentos con una niña más que bonita. Cada vez que nos vemos nos dejamos un libro y nos devolvemos el anterior diciendo lo que más nos ha gustado de la historia. En ocasiones, hasta nos hemos puesto actividades divertidas relacionadas con el cuento.

Como fruto de ello, este verano he podido conocer el cuento de Los miedos del Capitán Cacurcias, de José Carlos Andrés y Sonja Wimmer y editado por NubeOcho Ediciones.

 

Sinopsis

Hace poco tiempo, sin saber por qué, el capitán Cacurcias empezó a tener miedo de todo: de sus zapatos duros y del picor de su casaca, de su estatura, de que la tripulación se riera de él… ¡EMPEZÓ A TENER MIEDO DE TODO!

 

Videocuento

 

Aplicación en sesión

Los miedos del Capitán Cacurcias puede ser una buena herramienta para trabajar los miedos de una forma sutil pero directa.

Tiene dosis de humor hasta en su propio título, lo que hace que los niños y niñas se dejen llevar por el personaje y empaticen con él sin tanta reticencia. El humor alivia las emociones desagradables, por lo que este cuento se adentra en el miedo de los pequeños y, de vez en cuando, usa su humor para relativizar el momento de la historia sin romper el hilo de la trama.

Además, no solo hace que los lectores empaticen con esa parte que todos tenemos (sí, sí, hasta los adultos). Sino que también les dota de habilidades para combatir el miedo irracional haciendo a la persona más objetiva (tal y como el capitán decía ante sus imaginaciones: “no existen”, “no existen”, “no existen”).

Durante todo el hilo de la historia, podemos encontrar aquello que llamamos “psicoeducación”. El narrador explica que algunos miedos pueden derivar de situaciones, cosas o personas que no son reales y que el responsable de todo ello es la imaginación.

Por último, el capitán decide investigar dentro de su barco (metáfora de nuestro interior) y es, en ese lugar, en el que se encuentra al monstruo más terrorífico de todos los que han aparecido hasta el momento. Porque, al fin y al cabo, son nuestras inseguridades internas aquellas que despiertan nuestros miedos irracionales.

 

¿Qué pasará? ¿Conseguirá el Capitán Cacurcias acabar con ese terrible miedo irracional que se esconde en el interior de su propio barco?