Pensamientos de una adolescente: La política no es solo cosa de adultos.

Parece que durante los últimos días solo se habla del mismo tema todo el rato, y es que se aproxima un evento importante para el país, las elecciones. En la televisión solo salen los representantes de cada partido defendiendo su postura, argumentando por qué deberían estar en el gobierno del país… Tanto es así, que hasta en algunas aplicaciones para móvil salen anuncios de ciertos partidos con la misma frase: “¡vótanos!”

Desde mi punto de vista, la política ha evolucionado en diferentes aspectos. Uno de ellos es que en España normalmente siempre “han competido” por gobernar el país dos partidos que eran los más fuertes por la tradición que siempre se ha seguido de que el voto tenía que ir para uno si eras más de derechas, o para otro si eras más de izquierdas. Ahora, por suerte, existe un abanico más amplio de partidos que ofrecen propuestas diferentes y por lo que hay más posibilidad de encontrar uno que se adecúe más a tu forma de pensar. Esto, como he dicho, es algo bueno por la razón de ampliar el punto de vista de cada uno/a, pero es cierto que a su vez hay que informarse mejor para no cometer el error de votar a alguien con el que no compartes ciertos ideales.

Durante estas semanas he estado observando que mucha gente dirige su voto a un partido por pura rutina. Siempre han votado al mismo partido y encima por tradición familiar, y sorprendentemente me refiero a los adultos. He debatido sobre ciertos aspectos de la política con gente de mi clase y he llegado a la conclusión de que muchas personas de mi edad, están más informadas sobre estos temas que muchos adultos con los que he podido mantener algún tipo de conversación sobre este tema. Está claro que siempre existen las excepciones y están esas personas que simplemente la política lo ven como un tema en el que no participan ni creen que es importante, aunque este sea el destino del país y por lo tanto de todas las ciudadanas y ciudadanos.

Otro aspecto que creo que es importante resaltar es que informarse no es ver la tele. Esto sería igual de erróneo que juzgar a una persona por su perfil en Instagram, donde publica el contenido que quiere que se vea, la mejor foto de las cien que se ha tenido que hacer para conseguirla y con el filtro que más le pega. En definitiva, los medios de comunicación no son la vía para formarse una opinión.

Por último y creo que una de las partes más importantes de todo lo que quería decir es que aún hay personas que tienen la intención de no votar, como si esto fuera una solución. Pienso que votar es esencial, no solo en las elecciones generales, que son de las que más se está hablando, sino hay que votar en las europeas, en las municipales y en las autonómicas. Todas son importantes. Y no votar es dejar que decidan por ti.

Para finalizar, insistiría en que después de las luchas que se han realizado durante la historia para disfrutar del derecho al voto, libertad de expresión, voto femenino etc. Todos y todas con la posibilidad de votar, deben hacerlo y sobre todo, de forma consciente.

*Colaboración de Cristina, adolescente con muchas cosas que decir.

Pensamientos de una adolescente: Consumismo en los jóvenes

Hace poco hice un trabajo de Filosofía en el que teníamos que exponer un problema de la sociedad actual. La verdad que me llevó bastantes días poder seleccionar un problema en concreto, cosa que ya de por sí me hizo reflexionar. Al final acabé hablando del consumismo y me pareció tan
interesante y complejo a la vez que hoy hablaré de esto por aquí (con una opinión más personal, claro).

El consumismo es un problema para la sociedad actual, pero no surge de forma espontánea. Creo que su origen empieza a partir de la publicidad, donde usan imágenes que muchas veces se caracterizan por no mostrar la realidad, pero con las que consiguen llamar la atención del público.

Por ejemplo, en los anuncios de moda siempre salen mujeres altas, delgadas, sin imperfecciones (que se puedan apreciar), súper felices mostrando lo bien que se sienten con sus prendas de ropa. Claro, luego vamos nosotras a la tienda a comprarnos esos maravillosos pantalones (por ejemplo) y cuando nos los probamos, sentimos que no están hechos para nosotras y que solo personas con determinadas características pueden lucirlos. Así que, también la publicidad influye en cómo nos vemos las mujeres, sobre todo.

También me hacen mucha gracia los anuncios de comida. En concreto me gustan los de hamburguesas de restaurantes de comida rápida. Te muestran una hamburguesa que dan ganas de comérsela a cualquier hora del día, que casi brilla de lo perfecta que es. Pero cuando vas a comprarla te encuentras con una que el tamaño, mínimo se ha reducido a la mitad y que la lechuga está más bien fuera que dentro de la propia hamburguesa. En definitiva, la publicidad es la principal fuente para llamar la atención a próximos clientes.


Y el problema no solo se basa en la publicidad engañosa. Vivimos en un mundo donde las presiones sociales son tan altas que somos capaces de lo que sea para ser aceptados/as. Digamos que son una especie de cadenas que tiene puestas la mayoría de la población cegada en el consumo masivo de
productos. Y además, con el desarrollo tecnológico que permite que se produzca el doble de artículos en la mitad de tiempo, hace que la cantidad de productos sea mayor que la que realmente necesita la población.

Sin embargo y por suerte, siguen habiendo personas con la capacidad de liberarse de estas cadenas de las presiones sociales y darse cuenta de cuáles son las verdaderas necesidades del ser humano.

Y aquí es donde empieza la lucha por conseguir las últimas novedades del mercado en el menor tiempo posible. Tanto es “en el menor tiempo posible” que existen las reservas antes de que el propio producto salga a la venta. Y la persona que no lo haya comprado será mirado en muchas ocasiones con superioridad por aquellos que “van a la moda”.

Por ejemplo, he visto como en un grupo de gente de mi instituto uno de ellos enseñaba que se había comprado el último iPhone y otro decía que él aún no se iba a cambiar de teléfono. La respuesta que recibió fue que ya se tenía que cambiar de móvil porque ese era una “piedra” seguido de unas risas que se notaba que al chico no le hacía gracia.

Después de hacer el trabajo que decía al principio y de algunas situaciones y personas que he conocido, llegué a la conclusión de que esta ansia por comprar y estrenar, que supone gastar dinero no estaba al alcance de todos por motivos de recursos económicos.

Por lo tanto, ¿podríamos estar hablando del consumismo como una nueva forma de jerarquizar a la sociedad?

*Colaboración de Cristina, adolescente con muchas cosas que decir.

Pensamientos de una adolescente: La inteligencia

Este mes me gustaría hablar sobre una cualidad que desde mi punto de vista está mal entendida y a veces, sobrevalorada. Hablo de la inteligencia y de cómo la sociedad la utiliza para etiquetar a las personas.

Para empezar, como he dicho la inteligencia está mal entendida no solo por el concepto en si mismo, sino por cómo la utilizamos para clasificar a las personas. En este caso, entendemos que la persona que no es inteligente automáticamente pasa a ser ignorante, y digamos que entre ambos términos, no hay un punto medio en el que yo creo que se encuentra la mayoría de la población.

Por otra parte, para calificar a una persona como “inteligente”, utilizamos los métodos incorrectos. En el caso de las personas que te rodean, para etiquetarte de esta manera, lo más probable es que se basen en las notas del colegio. Y en cuanto a los centros educativos (y otras instituciones que tengan que saber cuán inteligente eres) , utilizarán los famosos  tests de inteligencia o de Coeficiente Intelectual. Estos no me gustan, creo que una persona puede tener pocas habilidades con las matemáticas, pero a la vez memoria y capacidad de razonamiento brillantes.

Además, creo que la inteligencia se usa para dar más valor a unas personas que a otras y teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad muy competitiva, siempre encontraremos a las típicas personas que buscan en Internet: “cómo ser más inteligente”. Y esto no es broma, he estado buscando información sobre ello y he encontrado muchas páginas de este tipo, pero lo que más me ha llamado la atención ha sido un video de 7’8 millones de visitas en el que explican 10 formas de ser más inteligente, según Einstein. Tal vez, deberíamos aceptar que cada persona es buena en un aspecto, pero que es imposible serlo en todo.

Siguiendo con las etiquetas, dedicaré un párrafo a los alumnos “excelentes”. Me parece increíble que entre los adolescentes (sobre todo), se aparte a estas personas de los grupos de amig@s y no se les tenga en cuenta a la hora de hacer planes, simplemente porque no creen que ser divertido/a o buen amigo/a esté compaginado con tener buenas notas. En cambio, entre los adultos sucede lo contrario y, por ejemplo a la hora de pedir ayuda a alguien o contratar algún servicio, siempre buscamos lo mejor valorado.

Para terminar, quiero decir que para mí las personas más inteligentes son aquellas que pueden tratar cualquier tema de conversación, tienen una visión que no se centra en un único tema, pueden ser empáticas y entender a las personas, y son capaces de afrontar cualquier situación con éxito.

*Colaboración de Cristina, adolescente con muchas cosas que decir.

PENSAMIENTOS DE UNA ADOLESCENTE: ADOLESCENCIA, UNA ETAPA DE CRISIS

Antes de dejar paso a la colaboración del mes, me he permitido el lujo de introducir este post en forma de carta que dice mucho y representa una de las situaciones de crisis por las que se pasa en la adolescencia.

Qué difícil es para los adultos cuando creemos conocer a una persona y nos decepciona ¿verdad? En esos momentos nos quedamos en shock y nos vemos en la tesitura de hacer un duelo de esa amistad hasta que la situación se normaliza. Pensad en esos duelos de forma continua. ¿Cómo nos sentiríamos?

La adolescencia es una etapa en la que se deja de ser niño y se prepara para ser adulto con la consecuente inmadurez. Los chicos y chicas de esa edad empiezan a cambiar sus hábitos, sus prioridades, sus aficiones… Empiezan a comprobar sus límites y los de los demás. Dudan de su imagen y empiezan los quebraderos de cabeza entre su mundo interior y la presión grupal.

¿Cómo creéis que se siente un/a adolescente en pleno cambio interior y, a su vez, viendo como su alrededor se desbarata para convertirse en algo totalmente diferente? Hoy, Cristina, representa una parte de ese colectivo y nos abre su corazón, a veces tan hermético en los adolescentes, para hablarnos de esta crisis interpersonal.

 

QUERIDOS ADOLESCENTES DE LA ACTUALIDAD

Este mes me apetecía hacer algo especial en relación a la mayoría de adolescentes (y digo mayoría porque sé que no todos son igual) y he escogido escribir una carta que recomiendo que lean sobretodo, aquellos que parecía conocer pero que han cambiado hasta tal punto que no los reconozco, mis amigos desde que iba al colegio, para que sepan que están en el momento justo en el que el camino se separa en otros dos y son ellos los que deben escoger cuál tomar. El fin de esta carta es simplemente que observen y comparen.

“Queridos adolescentes de la actualidad, y en especial mis amigos, ha llegado un punto en el que tenéis que escoger entre seguir con el camino que lleváis, que puede ser tanto el bueno como el malo, o cambiaros al otro bando, donde las opciones son exactamente las mismas.  Elegir caminos no es fácil para aquellos que no tienen claro qué quieren hacer, entonces sería un mérito que escojáis el lado bueno con motivos, teniendo en cuenta que tenemos entre catorce y quince años. ¿Y cuál se supone que es el bueno? ¿Y el malo? Lo cierto es que ni yo misma lo sé, pero solo tenéis que pararos a observar. Observad y comparad. ¿Cómo eráis antes? Yo os conozco desde los tres años, era increíble ir al cole y saber que estaríais ahí, que íbamos a ir a jugar la media hora de recreo al escondite y que, como siempre, me acabaríais pillando y me tocaría pagar a mí. Era genial saberlo, porque eso quería decir que seguíamos siendo amigos. Pero es lo que tienen los años, que creces y las cosas cambian. Antes eráis los más inocentes, divertidos, originales… Los mejores. Hasta que llega la ESO y conoces gente nueva, que también es genial pero, por desgracia, en la piña de antes no caben tantas personas. Entonces la piña se va partiendo en trozos hasta que te das cuenta de que ya ni el súper glue más fuerte puede recomponer estos trozos.

No solo habéis cambiado de fruta, sino que os habéis cambiado a vosotros mismos. Ya no sois los de antes ni a un milímetro de distancia. Os he dicho que observéis y comparéis. Yo lo sigo haciendo. Si antes jugábamos al escondite, ahora jugáis a ver quién bebe más alcohol; y si antes jugábamos al pilla-pilla, ahora jugáis a ver quién fuma más. Os recuerdo que tenemos catorce y algunos quince años.

Llevo mucho tiempo haciéndome la misma pregunta, y cuando digo mucho, digo años, pero jamás nadie me ha respondido. Tal vez porque es una pregunta futurista pero me encantaría que me dijerais la fórmula, ecuación o cualquier método para que no os molestéis en contestarme, porque quiero ser yo la que encuentre la solución. Y mi pregunta es la siguiente: Si ahora, (vuelvo a repetir) con 14-15 años hacéis estas cosas, ¿qué haréis cuándo tengáis cuarenta?

¿Seguís observando y comparando? Si lo habéis hecho, enhorabuena. Habréis conseguido mi principal objetivo y habréis conseguido recordar viejos pero muy bonitos momentos.  Yo seguiré observando hasta que encuentre la respuesta a todas mis inquietudes, y eso, queridos adolescentes, os aseguro que puede durar toda mi vida.”

*Colaboración de Cristina, adolescente con muchas cosas que decir.