Pensamientos de una adolescente: La inteligencia

Este mes me gustaría hablar sobre una cualidad que desde mi punto de vista está mal entendida y a veces, sobrevalorada. Hablo de la inteligencia y de cómo la sociedad la utiliza para etiquetar a las personas.

Para empezar, como he dicho la inteligencia está mal entendida no solo por el concepto en si mismo, sino por cómo la utilizamos para clasificar a las personas. En este caso, entendemos que la persona que no es inteligente automáticamente pasa a ser ignorante, y digamos que entre ambos términos, no hay un punto medio en el que yo creo que se encuentra la mayoría de la población.

Por otra parte, para calificar a una persona como “inteligente”, utilizamos los métodos incorrectos. En el caso de las personas que te rodean, para etiquetarte de esta manera, lo más probable es que se basen en las notas del colegio. Y en cuanto a los centros educativos (y otras instituciones que tengan que saber cuán inteligente eres) , utilizarán los famosos  tests de inteligencia o de Coeficiente Intelectual. Estos no me gustan, creo que una persona puede tener pocas habilidades con las matemáticas, pero a la vez memoria y capacidad de razonamiento brillantes.

Además, creo que la inteligencia se usa para dar más valor a unas personas que a otras y teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad muy competitiva, siempre encontraremos a las típicas personas que buscan en Internet: “cómo ser más inteligente”. Y esto no es broma, he estado buscando información sobre ello y he encontrado muchas páginas de este tipo, pero lo que más me ha llamado la atención ha sido un video de 7’8 millones de visitas en el que explican 10 formas de ser más inteligente, según Einstein. Tal vez, deberíamos aceptar que cada persona es buena en un aspecto, pero que es imposible serlo en todo.

Siguiendo con las etiquetas, dedicaré un párrafo a los alumnos “excelentes”. Me parece increíble que entre los adolescentes (sobre todo), se aparte a estas personas de los grupos de amig@s y no se les tenga en cuenta a la hora de hacer planes, simplemente porque no creen que ser divertido/a o buen amigo/a esté compaginado con tener buenas notas. En cambio, entre los adultos sucede lo contrario y, por ejemplo a la hora de pedir ayuda a alguien o contratar algún servicio, siempre buscamos lo mejor valorado.

Para terminar, quiero decir que para mí las personas más inteligentes son aquellas que pueden tratar cualquier tema de conversación, tienen una visión que no se centra en un único tema, pueden ser empáticas y entender a las personas, y son capaces de afrontar cualquier situación con éxito.

*Colaboración de Cristina, adolescente con muchas cosas que decir.

PENSAMIENTOS DE UNA ADOLESCENTE: ADOLESCENCIA, UNA ETAPA DE CRISIS

Antes de dejar paso a la colaboración del mes, me he permitido el lujo de introducir este post en forma de carta que dice mucho y representa una de las situaciones de crisis por las que se pasa en la adolescencia.

Qué difícil es para los adultos cuando creemos conocer a una persona y nos decepciona ¿verdad? En esos momentos nos quedamos en shock y nos vemos en la tesitura de hacer un duelo de esa amistad hasta que la situación se normaliza. Pensad en esos duelos de forma continua. ¿Cómo nos sentiríamos?

La adolescencia es una etapa en la que se deja de ser niño y se prepara para ser adulto con la consecuente inmadurez. Los chicos y chicas de esa edad empiezan a cambiar sus hábitos, sus prioridades, sus aficiones… Empiezan a comprobar sus límites y los de los demás. Dudan de su imagen y empiezan los quebraderos de cabeza entre su mundo interior y la presión grupal.

¿Cómo creéis que se siente un/a adolescente en pleno cambio interior y, a su vez, viendo como su alrededor se desbarata para convertirse en algo totalmente diferente? Hoy, Cristina, representa una parte de ese colectivo y nos abre su corazón, a veces tan hermético en los adolescentes, para hablarnos de esta crisis interpersonal.

 

QUERIDOS ADOLESCENTES DE LA ACTUALIDAD

Este mes me apetecía hacer algo especial en relación a la mayoría de adolescentes (y digo mayoría porque sé que no todos son igual) y he escogido escribir una carta que recomiendo que lean sobretodo, aquellos que parecía conocer pero que han cambiado hasta tal punto que no los reconozco, mis amigos desde que iba al colegio, para que sepan que están en el momento justo en el que el camino se separa en otros dos y son ellos los que deben escoger cuál tomar. El fin de esta carta es simplemente que observen y comparen.

“Queridos adolescentes de la actualidad, y en especial mis amigos, ha llegado un punto en el que tenéis que escoger entre seguir con el camino que lleváis, que puede ser tanto el bueno como el malo, o cambiaros al otro bando, donde las opciones son exactamente las mismas.  Elegir caminos no es fácil para aquellos que no tienen claro qué quieren hacer, entonces sería un mérito que escojáis el lado bueno con motivos, teniendo en cuenta que tenemos entre catorce y quince años. ¿Y cuál se supone que es el bueno? ¿Y el malo? Lo cierto es que ni yo misma lo sé, pero solo tenéis que pararos a observar. Observad y comparad. ¿Cómo eráis antes? Yo os conozco desde los tres años, era increíble ir al cole y saber que estaríais ahí, que íbamos a ir a jugar la media hora de recreo al escondite y que, como siempre, me acabaríais pillando y me tocaría pagar a mí. Era genial saberlo, porque eso quería decir que seguíamos siendo amigos. Pero es lo que tienen los años, que creces y las cosas cambian. Antes eráis los más inocentes, divertidos, originales… Los mejores. Hasta que llega la ESO y conoces gente nueva, que también es genial pero, por desgracia, en la piña de antes no caben tantas personas. Entonces la piña se va partiendo en trozos hasta que te das cuenta de que ya ni el súper glue más fuerte puede recomponer estos trozos.

No solo habéis cambiado de fruta, sino que os habéis cambiado a vosotros mismos. Ya no sois los de antes ni a un milímetro de distancia. Os he dicho que observéis y comparéis. Yo lo sigo haciendo. Si antes jugábamos al escondite, ahora jugáis a ver quién bebe más alcohol; y si antes jugábamos al pilla-pilla, ahora jugáis a ver quién fuma más. Os recuerdo que tenemos catorce y algunos quince años.

Llevo mucho tiempo haciéndome la misma pregunta, y cuando digo mucho, digo años, pero jamás nadie me ha respondido. Tal vez porque es una pregunta futurista pero me encantaría que me dijerais la fórmula, ecuación o cualquier método para que no os molestéis en contestarme, porque quiero ser yo la que encuentre la solución. Y mi pregunta es la siguiente: Si ahora, (vuelvo a repetir) con 14-15 años hacéis estas cosas, ¿qué haréis cuándo tengáis cuarenta?

¿Seguís observando y comparando? Si lo habéis hecho, enhorabuena. Habréis conseguido mi principal objetivo y habréis conseguido recordar viejos pero muy bonitos momentos.  Yo seguiré observando hasta que encuentre la respuesta a todas mis inquietudes, y eso, queridos adolescentes, os aseguro que puede durar toda mi vida.”

*Colaboración de Cristina, adolescente con muchas cosas que decir.