Pensamientos de una adolescente: Me aburro en clase ¿Me ayudas?

Es realmente raro encontrar alumnos que necesiten más material de trabajo y por eso, la mayoría de personas no les prestamos atención a estas necesidades. El error está en que al igual que una persona a la que le cuesta estudiar  necesita adaptaciones, otra también las puede necesitar para enriquecer sus conocimientos.

El resto de la publicación va a tratar sobre mi experiencia y mi opinión personal. Entiendo que muchos no la compartan, pero siento que este es uno de los pocos medios en los que me puedo sentir escuchada.

Desde hace mucho tiempo, yo digo que en clase me aburro. Y no es porque no me interese lo que están explicando, o porque no tenga interés. De hecho, a mí me pasa todo lo contrario. Me aburro porque escuchar lo mismo durante cincuenta y cinco minutos que dura la clase, cuando ya lo tengo claro, cansa. También entiendo que hay alumnos a los que les cuesta más entender el temario y requieren de más duración en la explicación u otro tipo de atención.

Por eso mismo, me puse en contacto con el centro y expliqué cómo me sentía en clase. Lo único que hicieron fue repetirme unas pruebas que me habían hecho hacía dos meses, y después, todo se quedó como estaba. Yo nunca me quejé, pero sí sentía impotencia porque yo sabía que podía avanzar pero nadie me dejaba hacerlo.

Esto hizo que a parte de seguir en la misma situación en la que estaba antes, perdiera motivación por ir al instituto, y cuando esto pasa, tu rendimiento no es el que era. Cosa que frustra mucho cuando crees que podría irte  mejor, pero cuando intentas solucionarlo hay algo que no te permite hacerlo.

Todos estos sentimientos, que me resultan tan difíciles de expresar, hacen que para mí el instituto sea un lugar en el que no me siento a gusto ni comprendida por la gente que hay allí.

Teniendo en cuenta mi experiencia, mi opinión es que los profesionales del centro han intentado no darle importancia al asunto y han evitado tener más trabajo, cosa que me molesta porque luego en clase cada uno de los profesores, se encarga de decirnos que debemos trabajar y esforzarnos más, y cuando un alumno/a pide eso, entonces nadie hace nada. Y desde mi punto de vista, si este tema se tratara con más seriedad, se podría conseguir sacar muchas cosas buenas de las personas que tienen interés en aprender.

Por último, creo que todos los alumnos deberían ser escuchados y atendidos según sus necesidades y, también pienso que en la educación se necesitan profesionales con más vocación y con la mente más abierta, sin centrarse solo en los resultados académicos.

 

*Colaboración de Cristina, adolescente con muchas cosas que decir.

 

 

 

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RESEÑA DEL MES: EL ÚNICO RECUERDO DE FLORA BANKS

“Estoy en lo alto de una montaña, y aunque sé que he hecho algo terrible, no tengo ni la menor idea de qué es. Lo sabía hace un minuto o una hora, pero se me ha ido de la cabeza y no he tenido tiempo de ponerlo por escrito, así que se ha perdido. Sé que debo permanecer alejada, pero no sé de qué me escondo.”

Así empieza el prólogo del libro El único recuerdo de Flora Banks, de la autora Emily Barr. Un libro que, a pesar de que su sinopsis nos puede dar a entender que es la típica novela de amor adolescente, es mucho más que eso.

Flora tiene 17 años y sufre amnesia anterógrada. A los 10 años le ocurrió algo terrible que le provocó una lesión cerebral. Desde entonces, no recuerda nada más de dos o tres horas seguidas. Sin embargo, mantiene todos los recuerdos de sus diez primeros años.
La chica de esta historia es valiente e intrépida. Debe poner en orden sus emociones continuamente puesto que, actualmente se siente adolescente pero sus únicos recuerdos le hacen sentirse una niña. ¿Hay mejor metáfora de las dificultades en el autoconcepto que viven los adolecentes? ¿Soy una niña? ¿Soy adulta? ¿Soy adolescente para unas cosas y niña para otras?

Además, se hace especial hincapié en la capacidad de Flora para buscar las herramientas que necesita y sobrepasar sus límites. No se fomenta la pasividad y “el no puedo” o “no sé” que tanto nos incapacita a todos. Ella sabe lo que ocurre, se entera varias veces al día y lo vive como si se enterara por primera vez. Pero, lejos de victimizarse por si situación, se arma de valor y está dispuesta a vivir su vida como ella quiere.

Y por último y no menos importante, a pesar de que la novela aparenta ser la típica historia de la chica que lo deja todo por un chico, todo se queda en eso. En una simple apariencia. Al final, el libro nos da una lección de cómo se pueden perder personas a las que queremos por priorizar una historia de amor o de cómo podemos conseguir nuestros objetivos independientemente del ámbito de la pareja.

 

Aplicación en sesión

Dada su longitud, este libro lo recomiendo para leerlo fuera de la consulta a cualquier persona que se encuentre entre los 13-20 años. Nos acerca a los problemas que existen y la sociedad no nos cuenta, como es la amnesia o cualquier lesión cerebral. Nos enseña a ser proactivos y salir hacia delante tal y como somos, con nuestros puntos fuertes, pero también con esas cosas que nos cuestan más y que todos tenemos. Nos enseña que la sobreprotección no es la mejor opción, aunque a veces nos convenzamos de lo contrario. Y nos enseña que las mujeres no necesitamos de un hombre para ser lo que queramos ser.

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BATALLAS CORRIENTES: Terapia de pareja y sexualidad

Cada vez más podemos ver a parejas que se separan o se divorcian. Parejas que no encuentran un camino común y personas que no se sienten satisfechas con su vida sexual. Empezamos las entrevistas del 2018 con Davinia Ribes, psicóloga especializada en terapia de pareja y sexología.

¿Qué te impulsó a especializarte en el campo de la terapia de pareja y sexología?

Siempre me han interesado las relaciones personales y sobre todo las más íntimas, es decir, las relaciones de pareja. Cuando estaba estudiando psicología en la universidad fui a varios seminarios de pareja y sexología y cada vez me fue interesando más este campo del que poco se veía en la carrera.  Además, nuestra pareja es la persona con la que decidimos pasar el resto de nuestra vida y esa relación hay que cuidarla siempre,. En todo ese tiempo es normal que surjan problemas de algún tipo entre ambos y, como psicóloga, quiero ayudar a esas parejas a superarlos.

 

¿Crees que, actualmente, es un tabú acudir a consulta psicológica por problemas en la pareja y/o por temas sexuales?

Creo que a todos nos cuesta reconocer que tenemos problemas y mucho más hacerlos públicos, ya que queremos ser aceptados por la sociedad. Hay parejas que acuden a terapia lejos de sus pueblos o de su ciudad para evitar que sus amigos o vecinos se puedan enterar.

Por otro lado, los problemas sexuales todavía siguen siendo tabú en la actualidad y los pacientes suelen acudir cuando ya están desesperados.

 

A pesar de que todo el mundo habla sobre la terapia de pareja o sobre la terapia sexual, no todas las personas son conscientes de los aspectos que se trabajan en la consulta a estos dos niveles. ¿A qué se dedica una psicóloga de pareja y sexóloga?

 La psicóloga de pareja persigue mejorar todos los aspectos de la relación actual y futura de aquellos que acuden a consulta, ayudando a construir una relación sana. Para ello crea un clima de respeto en el que se puede llegar a una comunicación efectiva y da pautas para que los miembros de la pareja puedan adquirir las habilidades necesarias para resolver sus conflictos de manera adecuada.

En este ámbito se tratan problemas de comunicación, celos, infidelidad y duelo por ruptura, entre otros.

Por otro lado, la terapia sexual se centra en la mejora del funcionamiento sexual. Muchos de los problemas sexuales que sufre la población tienen un origen psicológico o se mantienen en el tiempo por causas psicológicas, como pueden ser la ansiedad asociada a la práctica sexual o los prejuicios asociados al sexo. Es en estos casos en los que un/a sexólogo/a puede intervenir y mejorar las dificultades sexuales que sufren estas personas.

Algunos de los problemas que se tratan son disfunción eréctil,  eyaculación precoz o retardada, vaginismo, anorgasmia, dificultades de excitación y bajo deseo.

Es común que las personas que tienen problemas de pareja también tengan problemas en la “cama”. Pero cuando la relación de pareja mejora, también lo hacen las relaciones sexuales que mantienen.

 

¿Cuáles son los problemas que son más habituales en la consulta?

En el ámbito de la pareja suelen acudir con problemas de comunicación negativa, diferencias de intereses en las que no saben llegar a un acuerdo,  infidelidad y celos, y también suelen acudir cuando uno de los miembros de la pareja le da un “ultimátum” al otro, es decir, uno de los miembros quiere dejar la relación y el otro la quiere conservar. En este caso acuden a terapia como un último intento de seguir adelante con la relación.

En el ámbito de la sexología lo que más solemos encontrar son mujeres con bajo deseo o con dificultades para alcanzar el orgasmo y hombres con disfunción eréctil o eyaculación precoz.

Aunque cada vez encontramos más hombres con bajo deseo, es posible que por prejuicios sociales les cueste más acudir a terapia por este problema, ya que los mitos nos dicen que “ellos siempre están dispuestos”.

Lo cierto es que, aunque los problemas que he mencionado se den con más frecuencia, en terapia nos encontramos con problemas de todo tipo.

 

Como decía en la introducción, cada vez hay más parejas que deciden separarse o divorciarse. ¿Es cierto este dato o, simplemente ahora somos más conscientes de ello? ¿Cuáles pueden ser las causas de que las parejas no encuentren los puntos en común que necesitan para seguir juntos?

Es cierto que los divorcios han aumentado en los últimos años y es que la sociedad ha cambiado.

El hecho de que tanto hombres como mujeres tengan independencia económica, que  cada vez tengamos más facilidades para conocer gente (gracias a las redes sociales y aplicaciones de citas) y que podamos optar a diferentes tipos de relación, ha llevado a que seamos “consumistas” en el ámbito de las relaciones.

Y es que antes, cuando se rompía algo lo arreglábamos, y ahora compramos algo nuevo.

Pero tampoco quiero ser alarmista, porque aunque haya aumentado el número de separaciones en la última década, también está aumentando el número de parejas que piden ayuda porque quieren arreglar las partes rotas de su relación y seguir juntos en una relación que han conseguido fortalecer.

 

¿Cuáles son los mitos más típicos sobre la terapia de pareja y/o sexual?

Uno de los mitos que más se encuentra en consulta es que las parejas piensan que van a entrar por la puerta y cuando salgan estarán “curados”. Los psicólogos no tenemos una varita mágica, si queremos mejorar nuestras relaciones, debemos trabajar para conseguirlo.

Otro mito que se da mucho es que uno de los miembros de la pareja acude a terapia para que el otro cambie “porque el otro es el culpable” y buscan que le demos la razón. En pareja se funciona como un equipo y los dos miembros deben poner de su parte.

También hay parejas que piensan que la terapia es el lugar donde ir a “pelear” y no es así. En terapia debe haber un clima de tranquilidad y respeto para que las sesiones puedan avanzar de manera adecuada.

 

¿Qué les dirías a las personas que tienen algún problema sexual y/o de pareja y dudan en acudir a un sexólogo/a?

Si tenéis un problema sexual o de pareja, supongo que habréis intentado resolverlo por vuestra cuenta. Si no ha funcionado deberíais pedir ayuda, ya que a veces esperamos tanto, restándole importancia a los problemas, que el vaso está a rebosar cuando nos decidimos a acudir a consulta. Mi consejo es que pidáis ayuda antes de que esto pase.

 

¿Cómo pueden contactar contigo las personas que estén interesadas?

Actualmente podéis encontrarme en el Instituto de la Pareja en Murcia. (Información de contacto en la web: www.ipareja.com)

Si queréis tener la terapia en Alicante podéis contactar conmigo vía mail para concretar una cita: davinia.ribes@gmail.com

 

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Los “deberes” para las vacaciones de Navidad: Cartas a los Reyes Magos

Esta semana vienen los Reyes Magos desde el lejano Oriente para… ¿Traer regalos a los niños? ¿Van a hacer ese viaje tan largo solo para comprarle cosas materiales a los niños y niñas de hoy en día? Pero… ¿cómo es posible que alguien se esfuerce tanto para traer regalos?

Normalizamos tanto esta situación que corremos el riesgo de no sacar un partido emocional y agradecido de esta tradición. Es cierto que son fechas de ilusión, de nervios, de magia… Pero, ¿y si lo son también de gratitud y compromiso?

Durante estas últimas semanas en la consulta, les pido dos tareas especiales a los niños y adolescentes:

  • Hacer una carta a los Reyes Magos pidiéndoles cómo quieren que sea su 2018 real (nada de pedir que les toque la lotería a los familiares ni cosas por el estilo). Un aspecto importante es que no pueden pedir nada material.
  • Hacer una carta a los Reyes Magos dándoles las gracias por todo lo que les ha ocurrido, han aprendido, por la gente que han conocido, etc. durante el 2017.

Y es que, sin darnos cuenta, nos concentramos en pedir y en mejorar olvidándonos de todo lo que hemos conseguido. Se nos olvida transmitir esa gratitud que tanto nos aporta en nuestro estilo de vida.

Con estas dos cartas, que los adultos también podemos realizar, podremos cambiar nuestro punto de mira. Podremos centrarnos, aunque sea por un momento, en aquello que nos gusta de nuestro día a día, en los objetivos alcanzados y en las personas que nos rodean y que valen la pena. Pero, con la carta que nos enfoca al futuro, podremos ponernos objetivos claros hacia los que trabajar para seguir mejorando y poder escribir una carta a final de año que nos permita sentirnos agradecidos con la vida que llevamos.

¿Qué hay mejor que escribir a los Reyes Magos en familia? ¿Qué pensarán los peques si sus padres escriben sus cartas agradecidos por lo que tienen en su vida y enfocándose hacia el compromiso de cumplir nuevos objetivos? Gratitud y esfuerzo, dos valores más que positivos para trabajar en familia.

Y, sin ánimo de querer parecerme a los magníficos Reyes Magos, la ayudante de Baltasar os deja las dos cartas para que podáis imprimirlas y escribir junto a los niños y no tan niños, vuestras cartas de este año.

¡Feliz 2018!

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