Buscar trabajo, es un trabajo


Hoy os dejo con la colaboradora experta en Recursos Humanos. Maite Gómez nos explica los pasos a tener en cuenta para buscar trabajo de forma eficiente.
 
¿Quién no ha odio hablar de lo mucho que valoran las empresas la proactividad y la motivación? ¿Qué es ser proactivo?
La “proactividad” es un término relativamente reciente y si no me equivoco, ni la RAE lo recoge. Aparece en el contexto de la psicología del trabajo y las organizaciones para describir a los sujetos que muestran actitudes y comportamientos ACTIVOS y con INICIATIVA. 
Piensa ahora en la situación laboral “búsqueda ACTIVA de empleo”  ¿Ya?
Como bien he indicado en el título del post, buscar trabajo no deja de ser un trabajo en sí, y para ello hay que dedicar tiempo. No vale leer por encima las ofertas y enviar el CV haciendo clic y contestando a las preguntas de según qué portal de empleo; hay que parar, leer, investigar, conocerse, seguir investigando…
En este post voy a intentar explicar cómo buscar empleo en 7 pasos:
1.   ¿Qué quiero? ¿Qué busco? Para responder a estas preguntas primero debemos conocernos a nosotros mismos, y por ahí debemos empezar. Siéntate y piensa en qué eres bueno, qué se te da mejor hacer.
Muchas veces nos empeñamos en ser buenos en algo porque “tiene salida” pero si realmente no nos convence o no nos gusta pueden pasar dos cosas: que lo dejemos ver en la entrevista sin querer, o si encontramos empleo, no estemos satisfechos.
Es la tarea más difícil de las 7, ¡si la hacemos bien ya tendremos gran parte del recorrido! ¿A QUÉ ESPERAS?
2.    Una vez sepamos “qué queremos ser de mayor” debemos comenzar con la búsqueda. Atrás quedó el CV en papel  o recorrer toda la ciudad dejando personalmente el CV. Regístrate en los portales de empleo y recuerda TENER TODOS LOS PERFILES ACTUALIZADOS (infojobs, jobandtalent, infoempleo, monster, linkedin,…) Además, debemos tener muy claro que el currículum no es estático, debe cambiar según la empresa a la que postulemos puesto que no todas piden lo mismo  para un perfil similar.
3.   Una vez tienes los perfiles, encuentra las empresas que estén buscando perfiles como el tuyo e inscríbete. Además, si  te interesa realmente el puesto haz que tu CV destaque de los cientos que reciben: intenta hablar por teléfono con la persona que gestionará el proceso, consigue una dirección de email directa donde enviarlo,… todo lo que se te ocurra para que tu candidatura aparezca la primera
4.   ¡NO TE RINDAS! Es probable que después de un tiempo buscando te frustres, pero sigue intentándolo. 
5.    Busca empresas en las que te gustaría trabajar y envía tu AUTOCANDIDATURA aunque no busquen a nadie para el puesto. Crea la necesidad o haz que te recuerden cuando sí precisen un perfil como el tuyo ¡NO PARES DE BUSCAR E INTENTARLO!
6.     Compara tu perfil profesional con los requisitos que buscan en las ofertas, averigua qué puedes hacer para ganar posiciones, ¿qué me falta?: curso formativo, inscribirte en una academia para aprender un idioma,… ¡SIGUE ASÍ, ESTÁS A PUNTO DE CONSEGUIRLO!
7.       ¡INSISTE, INSISTE, INSISTE!
Claro que no son las reglas de oro para conseguir el empleo de tus sueños, pero sí es la forma de ser ACTIVO y mostrar INICIATIVA. Comportamientos claves para las empresas. 
Y a ti, ¿qué técnicas te van mejor para buscar empleo?

Una imagen vale más que mil palabras

Esta semana Maite Gómez, psicóloga especialista en recursos humanos, comienza a colaborar en el blog mensualmente. Anteriormente, Maite colaboró con el post ¿Contrato basura u oportunidad?. Hoy nos habla de la imagen real que se espera en una entrevista de trabajo más allá de los mitos extremos que podemos leer y escuchar.

“¿Quién no ha saltado de alegría después de una llamada citándote a una entrevista de trabajo? Después de esa alegría y euforia también llegan los nervios y preocupaciones: ¿Qué preguntas me harán? ¿Cuáles son mis virtudes y  mis debilidades? ¿Qué me pongo?… NO quiero ir demasiado informal pero tampoco desaliñado
Nos guste o no, estemos de acuerdo o no, cuando vamos a una entrevista de trabajo lo primero que un entrevistador tiene para evaluar al candidato es la imagen y su actitud. 
¿Qué quiero decir con esto? ¿Tengo que vestirme de traje o falda de tubo por debajo de las rodillas? ¡Por supuesto que no!Veamos cuáles son las cosas más importantes a tener en cuenta:
1.      Aseo personal: quizá esto parezca obvio, pero si se insiste en este tema no es por ganas de hablar por hablar. Recuerda ir aseado y bien peinado;  no es necesario ir a la peluquería ni mucho menos, bastará con un cepillo y ¡listo!
2.      Vestimenta: muchos son los artículos que hablan de cómo ir vestido, incluso qué accesorios y complementos llevar. Desde mi punto de vista, se deben tener claros los siguientes aspectos.
          ¿Cuál es mi perfil? Dependerá del puesto al que se opte, por ejemplo, si soy un licenciado en economía o ADE y opto a un puesto en un banco, quizá sea apropiado llevar ropa más formal, traje y chaqueta si lo prefieres y te sientes cómodo. Si optamos a un puesto de animador de tiempo libre, quizá ir vestido del modo anterior descuadre un poco.
          ¿A qué tipo de empresa voy? Por suerte, cada vez son más las empresas que dejan de lado los estereotipos en cuanto al vestir y no establecen un protocolo; pero claro, eso no lo sabemos hasta que estamos allí. Os invito a que investiguéis un poco sobre la empresa, Google lo sabe todo, y en función de lo que leáis decidáis.
          ¿Qué impresión quiero dar? También es importante el cargo y por tanto debemos saber adecuarnos a esto. Si postulo a un puesto de dirección quizá no será muy acertado acudir en chándal por mucho que nos identifiquemos con eso; de igual forma, si postulamos para coordinador de planta en una empresa que se dedica a la mecánica industrial quizá sea mejor ir cómodo.
Leeréis infinidad de artículos y entradas en blogs que os dirán incluso que no os pongáis más de dos anillos en los dedos, pero lo MÁS IMPORTANTE es que te sientas cómodo con lo que llevas puesto. De nada servirá pensar en cuál será el outfit más apropiado si al final no estás a gusto y eso va a suponer estar más nervioso.”

Los deberes en verano

¿Debe mi hijo hacer deberes durante el verano? ¿Debe aprovechar las vacaciones para disfrutar todo lo que no ha podido durante el curso? ¿Debe quedarse en casa trabajando en todo lo que va más flojo para adecuarse al ritmo de la clase?
Al final de curso, los niños reciben las tareas que deben llevar completas en septiembre. En algunos casos, son unas cuantas fichas para todo el verano. En otros, un librito de vacaciones de cualquier marca y, en otros, un sin fin de ejercicios y varios libros.
Ante todo, yo soy partidaria de que los niños disfruten y aprendan, por lo que un equilibrio entre trabajo y ocio lo considero la mejor opción. ¿Utopía? No, es totalmente posible.  
Realizar diversos ejercicios diarios permite que los niños vayan repasando y fortaleciendo los contenidos que han dado durante el curso a la vez que la rutina les permite crear un hábito de estudio que deberán mantener cuando empiece el siguiente curso (por lo general, algo más intenso que el anterior). ¿Significa esto que deben pasar en su escritorio 3 o 4 horas diarias para no “hacer el vago” durante el verano? Decididamente no.  
Los niños necesitan descansar, divertirse, jugar, aprender de sus experiencias para motivarse y conseguir que eso que han aprendido durante el verano se les quede en la memoria a largo plazo. No todo en la vida es memorizar contenidos. El aprendizaje es saber estar en grupo y no ceder a las presiones que pueden hacernos sentir mal, el aprendizaje es hacer la compra y saber cuántos productos puedo comprar con un determinado dinero, el aprendizaje es conocer nuestras emociones y saber expresarlas así como entender las emociones ajenas, el aprendizaje es saber resolver diferentes problemas que no siempre consisten en saber cuántas manzanas le quedan a Juan si se ha comido 2 y tenía 5.
Entonces ¿Qué hacemos? Cuando trabajo en consulta aspectos psicopedagógicos, elaboro un calendario mensual de julio y otro de agosto donde equilibro las tareas que pide el colegio con los procesos que yo trabajo. Si nos organizamos nada más terminar el curso, con una hora diaria es suficiente para cumplir los objetivos (si hablamos de Primaria) y estamos enseñando al niño o la niña a familiarizarse con la organización y la planificación. Puesto que el trabajo solo ocupa una hora diaria, nunca impongo a qué hora deben empezar. Ellos deben elegir cuál es la hora en la que rinden más y, cuando la descubran, intentar hacerlo siempre a una hora similar para generar habituación. ¿Que un día no se puede? No pasa nada. Pero con esta metodología, los niños sabrán cuándo tardan menos en hacer las tareas adecuadamente y les resultará menos costoso

Otra cosa que me parece de real importancia es la lectura de libros narrativos. La lectura de un libro no se puede vender como una obligación con frases como “tienes que leer para aprender vocabulario”, “tienes que leer porque cuando llegue el curso que viene ya verás”, etc. Los libros son cuentos escritos y a todos los niños le gustan los cuentos. Se le puede decir al niño de ir a la biblioteca o a una tienda a que elija el libro que más le guste. Se puede aprovechar para hacer una compra conjunta y así, tanto papá o mamá como su niño/a, elegirán sus libros favoritos y cada uno se llevará el suyo a casa. Recordad que los adultos somos el ejemplo que siguen los niños y recordad también que nosotros fuimos pequeños. Si juntamos nuestro conocimiento de adulto y a la vez empatizamos con ellos, encontraremos ese sentido común que nos dice qué debemos hacer para un crecimiento positivo.

¿Contrato basura u OPORTUNIDAD?

La colaboración de este mes es de mi compañera Maite Gómez, psicóloga especializada en recursos humanos. En este post, Maite nos hace cambiar el chip con respecto al tema de las becas o contratos de prácticas y de formación. Vale la pena salir de nuestra zona de confort y abordar este tema con un punto de vista alternativo. Hoy, Maite Gómez, nos ayuda a abrir nuestra mente.
“Seguramente muchos nos hemos sentido perdidos ante nuestro “futuro incierto” tras terminar nuestros estudios. Desde que tenemos uso de razón hemos tenido un objetivo y tras muchos años has llegado a él, ¿y ahora qué? 
Quizá en este sea uno de los motivos por los que se mantienen los llamados “contratos basura”: recién titulados con el único objetivo de entrar en el mundo laboral sea como sea. ¿Somos capaces de aceptar cualquier cosa? ¿Quizá con la esperanza de que en algún momento cambiará la cosa?¿Cuándo decir basta?
Y, ¿qué hay del resto de componentes de esta situación? De este tema es del que quizá más se ha hablado, el punto de vista de las empresas. La idea más extendida es el reducido coste que supone una persona con este tipo de contratos, esto lleva a que no se cree un puesto sino que se vaya rotando de un becario a otro. Ahora bien, y las empresas, ¿qué y cuánto arriesgan?
Partimos de la base de que no todas las empresas son iguales y muchas de ellas sí valoran la dedicación, esfuerzo y compromiso de cada uno de los empleados que colaboran con ellas. Este tipo de contratos, ya sea de beca o prácticas, te están facilitando comenzar en el mundo laboral, te ofrecen la oportunidad de trabajar con datos reales, de crear tu red de contactos laboral que tantas puertas nos pueden abrir (el famoso networking),  de aportar lo mejor de ti y de demostrar lo que realmente vales. Nuestra misión en este sentido debe ser  diferenciar aquellas empresas que nos van a lanzar al mundo laboral de las que nos ven como métodos de abaratar costes; pero este es otro tema.
Aunque pueda parecer sorprendente, hay empresas que sí quieren la incorporación en su plantilla del estudiante que vino de prácticas y por ello dedican tiempo y recursos para formarlos. ¿Qué ocurre entonces cuando esa persona decide marchar a pesar de ésto? Desde mi punto de vista, las empresas también arriesgan.
Mi intención no es defender o criticar posturas en este tema, sino más bien que se haga una reflexión sobre la situación y sobre las oportunidades que se pueden sacar si enfocamos correctamente nuestra meta y objetivo.
¿Dedicamos el tiempo suficiente para encontrar las prácticas o la beca que nos conviene? ¿Nos comportamos de forma profesional o cómo un becario al uso que sólo necesita los créditos o hacer currículum? ¿Nos hemos acomodado en la idea de que la cosa está fatal y con eso nos justificamos?
Otro punto importante es el tema de los tipos de contratos. Existen tres diferentes con sus características, que aunque puedan parecer similares, son muy diferentes. No es mi intención dar una clase sobre el tema laboral pero sí creo que es importante saber qué nos están ofreciendo, por ello os indico los links donde se explica con detalle cada uno de éstos:
 – Beca: la beca tiene como particularidad que no está regulado por el Estatuto de los Trabajadores, todo lo que se ofrezca (jornada, horario, salario, etc.) es por un acuerdo entre empresa y centro de estudios
Puede que muchos de los leáis esto penséis que mi opinión está condicionada pero os puedo asegurar que yo también he ido a trabajar gratis costeando los gastos de desplazamiento. Desde mi punto de vista y puesto que parece que es la única forma de poder acceder al mercado laboral, puedes hacer dos cosas: una, quedarte en caso esperando que te ofrezcan un contrato que consideres que está en la línea de lo que valoras como aceptable; dos, tomar este tipo de oportunidades como pequeños objetivos que te llevarán a la meta final; allí donde te ves en un futuro.
¡Arriesga para ganar! ¡Atrévetea ser diferente!”