LOS PEQUEÑOS DETALLES

Maite Gómez, nuestra experta en RRHH, responde a algunas de nuestras dudas cuando hacemos un currículum ya sea en formato físico o en los portales de empleo.


“¿Por qué debo poner foto en el CV? ¿Si soy feo/a no me van a coger?” “Bah, la disponibilidad no la pongo, total, si me ven en un portal de empleo sabrán que estoy buscando trabajo” “¿Salario? Yo no pongo nada, a ver si no me llaman.”

Estas y otras muchas cuestiones nos surgen cuando estamos creando nuestros perfiles profesionales en los portales de empleo. Hoy me gustaría explicar por qué son importantes muchas de estas cosas para que de esta forma se pueda entender para qué utilizamos todos estos datos los reclutadores y seleccionadores.

¿Foto sí o foto no?
Muchos son los que piensan que adjuntar foto o no hacerlo puede influir en el hecho de pasar las fases de un proceso de selección. En el área de selección, la foto la necesitamos para identificar a los candidatos. Para cada puesto que se debe cubrir se hace una media de ocho entrevistas, si multiplicamos estos 8 candidatos por unos 5 procesos de selección mensuales son unos 40 candidatos a los que entrevistamos. Es difícil recordar, por el nombre, cada una de las entrevistas, sin embargo facilita mucho si tenemos esa referencia visual.
Otro de los errores que solemos cometer es no actualiza nuestro CV desde que lo colgamos por primera vez en la nube. Lo que puede ocurrir con ésto es que perdamos alguna que otra oportunidad de trabajo. Es importante que realicemos actualizaciones de los perfiles profesionales (LinkedIn, Infojobs, jobantalent, primerempleo,…) para dar pistas al seleccionador, datos como: puesto y tareas (no es lo mismo un seleccionador de personal que un administrativo de personal y sin embargo los dos pueden tener en su puesto recursos humanos); salario (evitarás que te lleguen ofertas que no encajan con tus pretensiones); situación laboral (búsqueda activa, trabajando pero escuchas ofertas, trabajando y no quieres cambiar… y recuerda actualizarlo cuando esto cambie); residencia (si tienes posibilidad de desplazamiento puedes ponerlo pero indica siempre dónde resides, también puedes poner el lugar donde te gustaría trabajar); datos de contacto, cuantos más, mejor.
Finalmente, recuerda incluir todas tus habilidades y aptitudes. ¡Sólo queda probar suerte y esperar que surja la oportunidad adecuada!

¿Qué hago antes, durante y después de un examen?

En la última sesión de mi taller de técnicas de estudio siempre les invito a los alumnos a que piensen cómo preparan un examen. Seguramente, habrán escuchado pautas generales de cómo hacerlo y lo habrán oído tantas veces que, muy probablemente, pongan su cerebro en modo automático y no interioricen lo que se les está diciendo. Es por esto, por lo que siempre les pregunto primero cómo trabajan ellos y les invito a que lean conmigo para descubrir si alguien hace alguno de los pasos siguientes.

Dejar la preparación para los últimos días es tener muchas probabilidades de que salga mal. No es necesario memorizar desde el primer día. Seamos sinceros, eso no lo hace nadie y si lo pido, sé que no lo van a hacer. Pero se pueden hacer cosas como leer lo que se ha dado en clase, subrayar, hacer resúmenes y esquemas… Es importante cambiar el concepto de que estudiar es memorizar únicamente. Estudiar es leer, comprender, subrayar, resumir, hacer esquemas y, cómo no, memorizar.
Cuando se acerquen los exámenes se tendrá que intensificar este ritmo. Por lo que si durante el curso es suficiente estudiar un poco los fines de semana, en época de exámenes los fines de semana se dedican solo al estudio. Pero el haberse organizado bien durante el curso permite llegar a los exámenes pudiendo descansar y teniendo tiempo libre. Sí, tiempo libre. Es posible estudiar para un examen y ver alguna película, jugar o dar una vuelta con los amigos. Todo depende de si se han alcanzado los objetivos propuestos para ese día.
Para aprender a prepararse un examen vamos a dividir la información en tres apartados concretos: antes, durante y después del examen.
 

ANTES DEL EXAMEN

Lo importante es organizar los repasos.Si se deja todo para última hora,  te cansarás y te olvidarás más fácilmente o podrás bloquearte. Para no hacerlo, puedes elaborar un plan de repasos con el tipo de asignatura, la fecha del examen, el número de temas y los días de estudio por objetivos. Antes de empezar el repaso, lee rápidamente lo que viste el día anterior para ir recordando y fijando tu atención.
Una de las mayores preocupaciones de los estudiantes es saber cómo van a ser los exámenes. Para ello se les puede preguntar a los profesores días antes del examen cosas como estas:

          El tiempo que se va a disponer

          El número de preguntas

          El tipo de respuestas que se espera (test, desarrollo, respuesta corta…)

          El material que se debe llevar al examen: diccionario, calculadora…

          Los temas que entran para el examen

Si te das cuenta de que “te ha pillado el toro” es preferible que estudies todo el temarioque entra en el examen aunque sea de manera superficial a aprenderte muy bien una parte y no saber de qué va el resto. Esto hará que puedas contestar algo de cualquier pregunta y no te dejes nada en blanco (para muchos profesores esto puede suponer un suspenso).
El día anterior al examen prepara todo el material: un par de bolis (por si te quedas sin él en mitad del examen), lápices, goma, sacapuntas, calculadora (asegúrate de que funciona o podrás quedarte sin ella en el examen).

En la noche antes del examen no debes robar ni una hora de sueño. Si duermes menos por estudiar más, llegarás más cansado al examen y empeorará el rendimiento aunque te pueda parecer imposible.

El día del examen no se debe repasar nada a fondo. Como mucho se pueden leer los resúmenes o esquemas de forma superficial.

 

 
DURANTE EL EXAMEN
 
 

1º Lee atentamente todas las preguntas y escucha las instrucciones del profesor
2º Empieza a responder las preguntas que mejor te sepas,sigue por las que flojees un poco y termina con las que peor te sabes.
3º Sé preciso respondiendo las preguntas. Si te preguntan sobre una cosa no les cuentes dos cosas más.
4º Evita dejar alguna pregunta en blanco. Siempre se podrá contestar algo o se podrá relacionar con algo que sí sepas. Pero ¡ojo! no te la inventes o el profesor podrá creer que le estás tomando el pelo.
5º Lleva un reloj al examen para calcular el tiempo
6º Organiza tu tiempo según las preguntas que haya en el examen. Si te atascas en una pregunta sigue con otra que te sepas. Ya volverás a rellenar ese espacio si te sobra tiempo. Si se acaba el tiempo y te falta alguna pregunta por contestar, señala los puntos principales a modo de esquema. Que el profesor sepa que lo sabes.
Reserva los últimos 5 minutos para repasar el examen antes de entregarlo (completar algo, corregir un dato o faltas de ortografía…)

 

DESPUÉS DEL EXAMEN

Si te pone nervios@ comentar las respuestas con los compañeros o buscarlas en los apuntes, no lo hagas.
Intenta distraerte y olvidarte del examen. Relájate haciendo algo que te guste en la medida de lo posible.
Cuando recibas el examen corregido:
·         No te fijes sólo en la nota
·         Observa los errores y aprende para la próxima analizando sus causas
·         Pregunta al profesor todo lo que no entiendas
·         Si tienes menos nota de la que esperas no busques culpables donde no los hay. Tampoco consideres el suspenso como un fracaso personal. El examen sólo es un toque de atención sobre tus fallos y te informa para que puedas corregirlos en el futuro.
 
 

¿Estudiar menos y aprobar más? ¡Me apunto!

¿Existe realmente algo que a los estudiantes les suena a fantasía? ¿Se puede estudiar menos y aprobar más? Sí, se puede. Pero ¡ojo! No nos engañemos. No se trata de llegar a un examen sin estudiar y pensar que se va a aprobar. Si lo hacemos, sufriremos después una decepción.
De lo que os hablo es de las técnicas de estudio.Esas herramientas olvidadas que se dan en algunoscolegios a finales de la enseñanza secundaria obligatoria o incluso en el bachiller.

Las técnicas de estudio nos sirven para organizarnos, para recoger lo importante, para memorizar con menos esfuerzo y para repasar mucho más rápido con la misma eficacia. Son habilidades que, por todos los aspectos positivos que conllevan, es aconsejable que se aprendan tanto a nivel preventivo como si hay problemas en el rendimiento académico o, incluso, cuando la motivación brilla por su ausencia. No nos olvidemos que las técnicas de estudio nos ayudan a estudiar mejor y, por tanto, si se llevan a cabo adecuadamente, tardaremos menos tiempo en alcanzar los objetivos de estudio.

 

 
¿En qué consisten las técnicas de estudio? En adquirir las siguientes habilidades:
Velocidad lectora: Si aprendemos a leer más rápido, necesitaremos dedicarle menos tiempo a la lectura que queremos memorizar.
Comprensión lectora: En la mayoría de los casos nos encontramos que las dificultades en el rendimiento académico vienen dadas por una escasa comprensión lectora. Es lógico. Si no entendemos lo que leemos, difícilmente podremos estudiar dando sentido a lo que leemos. Es entonces cuando ocurre algo típico en bastantes estudiantes: Estudiar de memoria, de carrerilla, como un papagayo, etc. Esto es una tarea muy difícil. Es comprensible que no les guste estudiar de ese modo. Dedican un esfuerzo tremendo a repetir cosas en un idioma que no entienden. Desmotivador ¿no?
Subrayar: Es una de las tareas más importantes del estudio junto a las anteriores. Si no sabemos diferenciar cuál es la información importante de la que es prescindible, acabaremos estudiándonos todo el temario que entra para el examen. Y, al igual que en la comprensión lectora, estudiar tanta información es una tarea complicada. Además, es probable que se nos olvide información, incluida la más importante y por la que bajarán considerablemente los puntos de un examen.
Resumen: Consiste en escribir únicamente la información subrayada pero muy importante, con nuestras palabras. De esta forma, además de haber reducido la información a estudiar tratando lo subrayado, trabajamos la comprensión lectora al escribirlo con nuestras palabras. También mejora la escritura, la redacción y el vocabulario.
Esquemas, cuadros sinópticos y mapas conceptuales: Son distintas técnicas que nos ayudan a organizar la información aprendida y visualizarla rápidamente. Potencian la memoria visual, ayudan a comprender la información y facilitan el repaso notablemente.
 
Pero las técnicas de estudio no se basan únicamente en el trabajo con los libros y en casa. También podemos aprender a:
Atender más en clase y aprovechar esas horas que son obligatorias para comprender la información y que nos sea más fácil a la hora de estudiar.
Emplear distintas formas a la hora de estudiar: recitar, escribir, explorar toda la hoja, preguntar, etc. Organiza
Cómo preparar un examen y qué aspectos tener en cuenta en el mismo momento de hacerlo.
Cómo organizarse el estudio y el tiempo libre tanto para las personas que dedican muy poco tiempo al estudio como para las personas que dedican todo su tiempo a ello.
Mejorar la memoria y, para casos concretos, manejar la ansiedad en los exámenes. No hay nada que frustre más a un estudiante que dedicar tiempo de su vida para estudiar un examen, ponerse nervioso y quedarse en blanco.
 
 
Por estos motivos, considero realmente aconsejable el aprendizaje de técnicas de estudio desde edades tempranas hasta universitarios. Se trata de facilitar el día a día de los estudiantes y… ¿quién no querría una ayuda?