RESEÑA DEL MES: ¿Me lo prestas? (Sara Laso y Marta Mayo)

En alguna otra ocasión, en este blog, se ha hablado de la idea de compartir o no entre los niños pequeños. Hay varias corrientes. Quienes opinan que es necesario y quienes creen que no es bueno obligarles a hacerlo si no quieren.

Quizá, en este aspecto, no hay una decisión buena o mala. Hay actos y cada uno tiene sus consecuencias. Si un niño decide compartir un juguete y el otro niño también lo hace, habrán establecido un trueque que les permite jugar y divertirse con objetos que para ellos son nuevos. Por el contrario, si hay un juguete que uno de los dos no quiere compartir, tendrá que aprender que es probable que el otro niño tampoco quiera dejarle los suyos, porque las relaciones son igualitarias y no sería justo que un niño lo deje todo, pero nunca pueda jugar con los juguetes del otro.

Entonces, ¿qué preferimos? ¿Jugar en conjunto y compartir o jugar solos con nuestras cosas? Hay momentos para cada cosa. Porque, de igual forma que los adultos compartimos un juego de mesa pero no dejamos nuestro móvil o nuestro coche, la clave está en el equilibrio y la capacidad de poder utilizar cualquiera de las dos estrategias.

Pero… ¿qué ocurre con un niño o una niña que nunca quiere compartir? Podemos utilizar el cuento que os traigo esta semana.


El cuento de Sara Laso y Marta Mayo titulado ¿Me lo prestas? abarca este conflicto tan usual entre los más pequeños.

Cuenta la historia de Dani, un niño al que le frustra mucho tener que compartir sus cosas y siempre se enfada con sus compañeros de clase si cogen alguna cosa suya. Esta situación lleva al protagonista a no poder jugar con sus compañeros que sí comparten y juegan juntos.

Un día, llega una compañera nueva a clase y lleva un juego muy divertido para que puedan jugar todos juntos. Pero Dani, acostumbrado a no dejar sus juguetes, no se atreve a preguntarle si puede jugar con ellos puesto que considera que van a decirle que no tal y como él hace con ellos. Lo que no sabía Dani es que se iba a quedar muy sorprendido cuando su compañera se acercara a él y le preguntara si quería jugar con ellos.


Aplicación en sesión

Este cuento es un gran material para trabajar con los más pequeños (y no tan pequeños) la idea que os comentaba al principio de este post.

No se debe compartir porque sí de la misma manera que podemos preguntarle a alguien si nos deja un juguete y nos pueden decir que no. Pero podemos ver con ellos las consecuencias que tiene nuestro comportamiento. Si nunca prestamos nuestras cosas, no querrán jugar con nosotros o no nos dejarán algo cuando lo necesitemos. Si siempre prestamos nuestras cosas a personas que no nos dejan las suyas, quizá no está siendo tan buen amigo o amiga en ese aspecto. Y, además, también pueden aprender a que las cosas se deben pedir y no coger sin avisar a sus dueños.

Es una buena forma de trabajar la empatía:

  • ¿Cómo te sentirías tú si alguien te quitara los juguetes sin avisar?
  • ¿Qué crees que te pasará si nunca, nunca dejas tus juguetes?
  • ¿Qué sentirán los demás cuando te enfadas siempre con ellos cuando, en realidad, ellos quieren jugar contigo?

Un buen libro para trabajar la resolución de conflictos desde temprana edad. Porque si no aprenden a lidiar con sus conflictos en la infancia… ¿cómo vamos a pretender que puedan resolverlos cuando sean adolescentes?

APRENDIZAJE DIVERTIDO CON: BUSCA Y ENCUENTRA SM

¿Os acordáis del mítico Busca a Wally? Pues la editorial SM cuenta con bastantes libros para buscar y encontrar, adaptados para niños y niñas a partir de 3 años y de diferentes temáticas: dinosaurios, la casa, la granja, el mundo, personajes históricos, mundos imaginarios…

 

 

Son libros de diferentes tamaños con dos solapas por cada página, en las que deberemos mirar los elementos a buscar y jugar a encontrarlos. Cada dibujo es diferente, por lo que encontraremos diferentes grados de dificultad y la oportunidad de buscar todo tipo de cosas (objetos, animales, personas…).

 

¿Qué trabajamos con estos libros?

Principalmente se trabaja la atención, pero no os creáis que se desarrolla eso únicamente. Con este tipo de libros se trabaja el rastreo visual, la capacidad para discriminar la información relevante de la irrelevante, la paciencia, la tolerancia a la frustración, la motivación, el vocabulario y la temática de la que trate el libro.

 

Modo de juego

Para utilizar este libro como un juego, os planteo varias posibilidades:

Con una persona:

  • Buscar y encontrar con tranquilidad.
  • Buscar y encontrar un dibujo con cronómetro para intentar superar el record de tiempo.
  • Buscar y encontrar durante una cantidad de tiempo para ver cuántos dibujos puede encontrar de cada solapa en ese tiempo y superar su propio record.

 

Con dos personas:

  • Elegir un dibujo y jugar a ver quién lo encuentra primero.

 

Sois capaces de buscar pero… ¿seréis capaces de encontrar lo que buscáis? 😉

 

NO A LOS PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO

Hace muy poco que entramos en el 2019, ya hemos vuelto a la rutina y poco a poco olvidaremos todo lo vivido en estos días para adentrarnos en el día a día de quehaceres y obligaciones.

Hace menos de dos semanas del fin de año y, por tanto, hace menos de medio mes que muchas personas se lanzaron a trabajar para cumplir sus propósitos de año nuevo. Propósitos, probablemente, difíciles de conseguir y con expectativas muy altas.

 

Propósitos típicos de Año Nuevo

Dejar de fumar

Dejar de beber

Salir menos de fiesta (¿pero no proponemos una alternativa?)

Ir al gimnasio (¿cuántos días?)

Comer sano (muy ambiguo)

Gastar menos dinero (¿en qué, concretamente?)

Bajar de peso (¿cuánto y cómo?)

Encontrar pareja (eso no depende únicamente de una persona)

 

El problema no es proponerse cambiar a algo que creemos mejor, sino hacerlo porque lo dicta la fecha y no porque hay una motivación real que se mantendrá una vez pasada la fecha.

Para que un propósito se cumpla más fácilmente, es importante que tenga sentido para ti. Si estás hartx de sentirte de una manera, si crees que ya es hora de hacer eso que siempre has querido, si notas que en tu vida necesitas eso ahora mismo… El motivo que lo desencadene será la clave para poder seguir trabajando en ello cuando hayan pasado unas semanas o aparezcan los primeros inconvenientes.

Además, es de vital importancia que el objetivo a cumplir sea lo más concreto posible, que no dé lugar a dudas. Imagina que la pereza o el abandono de ese objetivo es un monstruo maligno en tu interior. Ese monstruo va a conseguir que digas cosas como “no tengo tiempo”, “no vale la pena”, “no está sirviendo de nada”…

Cuando resulte un poco complejo realizarlo, te hará borrar los avances conseguidos e intentará que solo recuerdes lo que no ha salido bien.

 

Para ello, necesitas tener el objetivo bien definido y de forma positiva. Si ponemos de ejemplo algunos de la lista anterior de los propósitos típicos de Año Nuevo, podríamos cambiar:

Ir al gimnasio VS Ir al gimnasio al salir del trabajo los lunes y los miércoles durante 1h

Gastar menos dinero VS Ahorrar X€ (cantidad fijada y realista) al mes

 

De esta forma, cuando no tengas fuerza suficiente para llevarlo a cabo, no tendrás que pensar en cómo realizarlo porque ya lo tendrás todo establecido. De manera que la energía que tienes (ya sea mucha si hay motivación o poca por motivos varios) la utilizas en cumplir el objetivo. Te enfocas en la conducta y no te pierdes en los pensamientos.

También es muy importante que sean objetivos realistas. No se trata de infravalorarnos y pensar que no vamos a conseguir aquello que deseamos pero, por el contrario, si fijamos nuestras expectativas más altas de lo que vamos a querer realizar pasado un tiempo, nos estaremos autoboicoteando. No hay mejor manera de NO cumplir una meta que poniéndosela tan alta como para poder decir: “Lo intenté pero no pude”.

 

Por esto os invito a que cambiéis los Propósitos de Año Nuevo por los Propósitos Porque Sí. Porque os queréis, os cuidáis y os dedicáis tiempo.

Los propósitos de cambio en nuestra vida son porque queremos sentirnos mejor, no porque vienen impuestos de fuera. Eso no son propósitos, son obligaciones. Y de estas últimas, ya tenemos muchas en nuestra vida.

 

¡¡Felices Propósitos Porque Sí!!

 

Pensamientos de una adolescente: Navidad

Vuelve a llegar esa época en la que la familia se reúne, se hacen regalos, engordamos a base de dulces, algunos viajan, otros salen de fiesta y seguimos engordando más porque hasta el seis de enero todo está permitido.


Personalmente la navidad me gusta bastante, pero hace que me replantee ciertas cosas que han convertido esos días de pasarlo bien en otra realidad que a veces no nos beneficia tanto.

Empezaré hablando de los regalos. Si algo caracteriza esta época, son los Reyes Magos, Papá Noël, regalos etc. Y eso está genial, sobre todo para los que no tenemos que regalar a nadie. Y digo “tenemos que”, porque en muchas ocasiones nos sentimos obligadas a comprar regalos porque es Navidad. Y la mayoría de veces regalamos sin pensar en qué le gustaría a la
otra persona o compramos por dar algo y quedar bien. Incluso hay personas (en mi caso la mayoría) que se limitan a darte el dinero y que tú hagas lo que quieras con él.

También pasa que una de las partes se gasta más dinero que la otra y cuando se ven los regalos es posible que alguno no se sienta cómodo. Por eso no me gusta la parte de tener que estar comprando para otros, la mayoría de veces por compromiso, solo porque es navidad. Pienso que si quieres hacer un detalle a alguien, puedes hacerlo cuando te apetezca o
cuando mejor te venga. Pero claro, ¿qué sentido tendría entonces la Navidad?


Desde mi punto de vista, esta época con el paso del tiempo se ha ido comercializando. A parte de los regalos que había hablado antes, en general los precios de las empresas suben, porque saben que al ser Navidad, la gente no mira eso. Solo buscan tener lo mejor para servir en las cenas, los mejores regalos, etc.

Lo peor de la Navidad sin duda, son los momentos en los que te acuerdas de las personas que quieres y ya no están a tu lado. Y para aquellos que no se pueden permitir unos días con mejor calidad o más felicidad porque no disponen de los recursos para ello.

 

Y justo por eso, deberíamos aprovechar estos días para reflexionar y valorar más lo que nos rodea el resto del año y no solo disfrutar de ello/s dos semanas porque es lo que dice la tradición.