Batallas corrientes: Dificultad específica de aprendizaje desde la visión de una madre

cristina simónCristina es madre de una niña de 9 años con Dificultad Específica de Aprendizaje (DEAP). Este tipo de dificultad es lo que, comúnmente, antes se conocía como Dislexia, Discalculia (la dislexia de las matemáticas), Disgrafía (problemas con la escritura) y Dislalia (problemas en el lenguaje).\r\n\r\nHoy en día, cada vez son más reconocidos estos casos de dificultad de aprendizaje tanto en casa como en los colegios, pero aún queda mucho por avanzar y, para ello, os muestro con esta entrevista cómo es la vida de Cristina y su hija. Prometo que no he sido yo quien ha escrito la despedida de esta entrevista ;).\r\n\r\n \r\n\r\n¿Qué notaste en tu hija para darte cuenta de que algo no iba como esperabas?\r\n\r\nTodavía lo recuerdo como si fuese hoy. No avanzaba en el habla. Pero fue un verano cuando iba a 1º de Primaria cuando nos dimos cuenta de que también retrocedía en la escritura, invertía letras, cada vez hablaba peor para su edad… Fue cuando sospeché que algo no iba como debía.\r\n\r\n \r\n\r\n¿Qué te hizo dar el salto y decidir evaluarla acudiendo al psicólogo?\r\n\r\nCuando empezó el curso escolar hablé con su tutora y le comenté lo sucedido. Me dijeron que era normal pero yo no quedé satisfecha con esa respuesta y busqué una valoración psicopedagógica externa al colegio.\r\n\r\n \r\n\r\nEn estos casos, el apoyo de la familia y amigos es muy importante, ¿tuviste apoyo en ese momento? ¿Qué te decían los demás?\r\n\r\nBueno… creo que una situación así es para el que lo tiene dentro de casa. Todo el mundo te da ánimos y te dice que no es nada, pero la verdad es que no es así. Desde mi humilde opinión sí pasa, unas cosas llevan a otras. Son niños que necesitan mucha estimulación y muchas horas de trabajo diario.\r\n\r\n \r\n\r\nAdemás del apoyo de las personas más cercanas, es de crucial importancia que el centro escolar se coordine con las familias para aumentar la mejora de estos niños y niñas. ¿Recibiste apoyo del centro educativo una vez se verificó que tu hija presentaba DEAP?\r\n\r\nEl apoyo del colegio siempre ha sido intentar transmitirme tranquilidad. Ellos pusieron (después de mucha pelea) los mecanismos que ellos tienen como, por ejemplo, la valoración (otra vez) psicológica y clases de apoyo durante estos años hasta el día de hoy. Aun así, creo que se podrían poner más medios sencillos como, por ejemplo, diez minutos de trabajo individual fomentando la motivación. Esto es fundamental.\r\n\r\n \r\n\r\nEn muchas ocasiones, el fracaso escolar va acompañado de un deterioro del estado de ánimo de los niños. Pasan muchas horas en clase haciendo deberes y estudiando. Lo que les hace valorarse, en gran medida, por los resultados obtenidos en la escuela. ¿Crees que afectaba emocionalmente de alguna manera esta dificultad en el ámbito escolar?\r\n\r\nSí rotundo. Mientras sus compañeros leían perfectamente, ella no quería ir al colegio porque se reían de ella. Este es solo uno de los ejemplos. Por eso me reitero en mi frase “sí pasa, unas cosas llevan a otras” como baja autoestima, por ejemplo.\r\n\r\n \r\n\r\n¿Cómo es el día a día de tu hija? ¿Cuánto tiempo dedica al estudio? ¿Necesita ayuda o es independiente?\r\n\r\nAl principio era desesperante, para qué mentir. Una simple ficha de matemáticas era para toda la tarde. Pero eso ya ha pasado. Está en un muy buen momento, lo que no quiere decir que no siga necesitando ayuda. Cada curso es más complicado pero es una niña muy constante y con afán de superación. Eso es muy importante.\r\n\r\nSabe que tiene que dedicar más tiempo que los demás pero se le ha creado ese hábito y, lo más importante, es muy feliz. Todavía necesita ese empujón de ayuda pero cada vez es mucho más autónoma.\r\n\r\n \r\n\r\n¿Ha habido un cambio en tu hija desde que está trabajando a nivel psicopedagógico? ¿En qué lo notas?\r\n\r\nSiiiiiii y es muy grande. Eso se refleja en su autoestima, tiene más amigos en el cole, capacidad de trabajo y, sobre todo, no le supone un trauma el momento de hacer deberes.\r\n\r\n \r\n\r\nDesde tu experiencia, ¿qué le dirías a unos padres que ven que su hijo/a tiene dificultades de este tipo y creen que no es algo normal de su etapa de desarrollo?\r\n\r\nLo primero que les diría es que no se alarmen, es algo que tiene solución. Después les diría que intenten ponerse en contacto con profesionales que a ellos les transmitan tranquilidad. También les diría que no lo traten como un problema, que no tengan miedo, que se armen de mucha paciencia y mantengan la calma y, sobre todo, que le den mucho amor y refuercen con cosas positivas. A estos niños se les refuerza mucho la autoestima con pequeños detalles.\r\n\r\nPor último, quería decir que también podemos dejarnos enseñar por los niños, yo he aprendido mucho de mi hija.\r\n\r\n \r\n\r\nPara despedirme, quería dar las gracias a Mónica Blasco por facilitarnos tanto las cosas. Es un gran trabajo el que realizas. \r\n\r\n \r\n\r\n

Condescendencia negativa: El peor enemigo entre padres e hijos

fotonoticia_20150709140641_800\n\nHoy hace un mes que colaboré con el blog “Hoy dónde vamos mamá”escribiendo sobre un tema que me gusta mucho y no por el efecto positivo que produce en los menores: La condescendencia negativa. Actualmente, las ideas de María Montessori sobre la autonomía de los pequeños están en auge. Pero, ¿nos hemos parado a pensar por qué se sobreprotege a los niños y adolescentes? Como siempre, las hipótesis pueden ser muchas, hoy os expongo una: La condescendencia negativa.\n\n \n\n“Durante muchos años, se ha perpetuado el comportamiento condescendiente y sobreprotector de padres a hijos. ¿Por qué lo seguimos haciendo? Antes de responder esta pregunta me gustaría plantear otra. ¿Qué entendemos comúnmente por condescendencia con una connotación negativa? Observamos dicha condescendencia a través de un comportamiento amable que tiene como origen un sentimiento de superioridad hacia otra persona.\n\nY ¿qué tiene que ver todo esto con las relaciones familiares? Mucho. Os pongo algunos ejemplos:”\n\nPara seguir leyendo, pincha aquí.

Los Reyes Magos te cuentan “su” verdad

Hace unos años, escribí un post relacionado con la existencia o no de los Reyes Magos donde os exponía una carta que podías leer a vuestros hijos para suavizar la realidad sobre los Reyes Magos. Podéis recordarlo pinchando aquí.

En la actualidad, están surgiendo muchos artículos sobre la inconveniencia de contribuir en esta tradición. No soy quien para criticar esa nueva corriente pero por mi parte, de momento sigo creyendo en la ilusión infantil con respecto a ese tema, en que son los padres y las demás figuras de referencia los que deben dar el amor incondicional y no los Reyes Magos y en lo rápido que se reponen tras la noticia sin suponer un trauma.

Durante esta semana, es posible que los niños hablen de las cosas que les han traído los Reyes Magos y Papá Nöel durante las vacaciones. Es entonces cuando puede que algunos niños intenten hacer creer a los demás que los Reyes Magos no existen. Por eso, por las posibles dudas que puedan tener vuestros peques, os dejo otra carta en forma de historia para quien la quiera utilizar.
“- Mamá, mamá… mis amigas del cole dicen que los Reyes Magos son los padres, ¿es verdad?

La madre de Maria sonríe, le da un beso y le dice:

– Mira María… Tengo que enseñarte algo que guardo en este cajón desde hace X años.

Su madre saca del cajón un sobre blanco. Lo abre y le dice a María:

– Esta carta la recibimos en casa el día en que naciste. Es una carta escrita por los Reyes Magos y que nos piden que les hagamos tres favores. ¿Quieres que te la lea?

– ¡Sí mamá, por faaaavor!

Apreciado papá y apreciada mamá de María, somos los Reyes Magos. Sabemos que acaba de nacer María. Es un niña preciosa que os va a hacer muy felices a los dos. Ya sabéis que cada 6 de enero nosotros vamos en silencio a casa de todos los niños y les dejamos unos regalitos para celebrar el nacimiento del niño Jesús y para decirles lo orgullosos que estamos de ellos. Pero a partir de ahora no podremos hacerlo porque estamos muy viejecitos y cada vez hay más y más niños en este mundo. No podemos ir a casa de todos. Además, ayer me caí del camello y me rompí el brazo (soy Melchor); Gaspar es muy lento porque camina con la ayuda de un viejo bastón y Baltasar, ¡nuestro viejecito Baltasar!, se olvida siempre de dónde tiene la lista de los regalos. Como ves, ya estamos muy mayores y necesitamos pediros tres favores muy importantes:

1er favor: Que nos ayudéis a poner los regalos a los niños. Cada padre y madre harán nuestro trabajo el día de Reyes: leerán las cartas de sus hijos y, con la misma ilusión que la nuestra, les pondrán los regalos como si fuéramos nosotros. Así todos los niños del mundo tendrán sus regalos y nosotros podremos descansar y ver, desde lo lejos, sus caritas de alegría.

2º favor: Como esto es un gran secreto, no se lo podréis decir a María hasta que cumpla los X años. Cuando tenga esta edad, ya será mayor y sabrá guardar este secreto. Los niños pequeños no deben saber que nosotros ya no podemos poner los regalos y que son los padres los que nos ayudan porque sino… ¿dónde estará la magia? El secreto se ha de decir solo a los niños responsables, a los que ya pueden entender que nosotros les queremos mucho y que por eso pedimos ayuda a sus padres, las personas que más los quieren a ellos.

3er favor: Algunos padres que nos ayudan están enfermos o no tienen dinero para comprar regalos a sus hijos. Y también hay niños que no tienen la suerte de tener dos papás. Por eso, necesitamos que vuestros hijos se conviertan “un poquito” en Reyes Magos y compartan algunos regalos con los niños que no tienen tanta suerte como ellos.

Nada más. ¿No es demasiado, verdad? Cuando María te pregunte quiénes son los Reyes Magos léele esta carta. Entenderá por qué nosotros hemos confiado en vosotros para hacer nuestro trabajo: porque sois las personas que más lo queréis en el mundo y que mejor pueden ver su enorme y bondadoso corazón de perla.

Melchor, Gaspar y Baltasar”
 
 

Cómo enseñar a los hijos a afrontar las críticas de sus iguales

En algunas ocasiones, los niños pueden llegar a casa después del colegio afirmando que un niño o una niña de su clase se han metido con ellos. Generalmente dejamos pasar esta situación porque, si son hechos aislados, pueden ser cosas de niños y así no se genera mucha importancia alrededor del tema. Pero, ¿qué ocurre si la crítica se hace continua y nuestro hijo o nuestra hija nos demanda ayuda para solucionar el problema? Hoy os doy unos pasos introductorios para abordar este tema.

Para empezar, es de vital importancia dar mucho apoyo, amor y contrarrestar la emoción desagradable de esa situación. Hacer determinadas preguntas para evaluar sus herramientas: ¿Qué te ha dicho? ¿Por qué crees que te lo ha dicho? ¿Qué has hecho tú?

Como ejemplo, os cuento la historia de Pablito: Pablito llegó triste a casa después del colegio porque sus compañeros de clase se habían reído de sus grandes orejas. Su padre, sentó a Pablito en las rodillas y le dijo: ¿Tú no sabes que en esta familia, además de las orejas, tenemos algo más grande que el resto?

Con tono de humor, esta historia nos enseña cómo, reforzando los puntos fuertes del menor, es posible conseguir que no le afecten las críticas ajenas. Cada vez que se rían de las orejas de Pablito, éste recordará que no es lo único grande que tiene.

Siguiendo esta historia, ante una posible crítica como “eres raro/a”, el niño puede responder “sí, soy diferente, pero mi corazón es más grande que el tuyo porque yo doy amor y tú no”. De esta forma, la persona que critica se puede quedar bloqueada delante de los demás niños que, anteriormente, reían ante todas las críticas que hacía.
Si hemos probado lo anterior pero no surge efecto porque el acosador o la acosadora llevan al límite las críticas, se puede aprovechar la situación en la que el niño se queja a su madre para darle otras herramientas. Estas herramientas son:

  • Ante la crítica:
    • Para
    • Respira
    • No llores delante del acosador
    • No pegues, ni insultes, ni amenaces…
    • No esperes a que el problema se resuelva solo, pasa a la acción

  • Si sientes fuerzas para responder, responde con preguntas:
    • ¿Por qué me haces eso?
    • ¿Te he hecho yo algo?
    • ¿Es que estás enfadado/a conmigo?

  • Si no sientes fuerzas para responder:
    • Aléjate si no te sientes seguro/a
    • Ten un grupo de amigos, los acosadores no son tan valientes como parecen
    • Pide ayuda a un adulto (profesores, familia del acosador, tu propia familia…)
Si, después de estas herramientas, el problema persiste, puede ser conveniente hablar con el/la tutor/tutora para informarle de la situación, preguntar si existe alguna medida posible a nivel del centro educativo y pedir ayuda profesional para evaluar el estado anímico de la víctima y trabajar, si es necesario, sus habilidades sociales.