Libros para despertar adolescentes

Esta semana os hablo de varios libros para los adolescentes en los que, como en toda novela para adolescentes, hay una trama de amor pero en los que se aprende mucho más que eso.\r\n\r\n \r\n\r\n\r\n\r\n1.Las ventajas de ser un marginado (Stephen Chbosky): Este libro es uno de mis favoritos a partir de los 13 años. Está escrito en forma de cartas del personaje principal, Charlie, dirigidas a alguien desconocido. Es posible que ese destinatario sea él mismo, lo que ya lleva a la primera reflexión: “El desconocido puede ser él mismo, afirmando que en la etapa de la adolescencia ha entrado en una fase en la que no se conoce muy bien”. Charlie ha tenido una infancia dura y eso le hace vivir las experiencias de una forma concreta. En este libro se habla de suicidio, homosexualidad, amistad, amor y alguna cosa que otra más que no quiero desvelar. Es la vida de un adolescente que pasa desapercibido e intenta encontrar dónde está su sitio. Me parece una historia extrapolable a muchos adolescentes de la vida real.\r\n\r\nAunque la película tiene adaptación cinematográfica, es aconsejable que primero lean el libro. Me he encontrado casos de adolescentes que han visto la película sin leer el libro y no han entendido la trama al 100%.\r\n\r\nhttps://www.youtube.com/watch?v=8QqtMI0hQMo\r\n\r\n \r\n\r\n \r\n\r\n2.Bajo la misma estrella (John Green): Fue publicado en 2012 y se ha convertido en un libro de referencia para los adolescentes, tanto que su adaptación al cine fue muy conocida. A pesar del tiempo, creo que es un libro que debe ser leído.\r\n\r\n\r\n\r\nTodas las reflexiones a las que se puede llegar leyendo este relato se transmiten mediante una historia de amor entre dos personajes que se conocen en un grupo de apoyo para pacientes con cáncer. Hazel Grace es una adolescente de 16 años alejada de todo estereotipo de género. Es una chica real e inteligente. Augustus Waters tiene 18 años, es exjugador de baloncesto y tiene una pierna amputada por un osteosarcoma. Juntos vivirán historias llenas de realismo, sueños y amor, todo narrado con humor inteligente en primera persona desde la visión de Hazel Grace.\r\n\r\n \r\n\r\n \r\n\r\n\r\n\r\n \r\n\r\n \r\n\r\n3.Ciudades de Papel (John Green): En este caso, John Green baja un poco la calidad de su novela en comparación con su bestseller “Bajo la misma estrella”. El desarrollo de la trama deja algo indiferente a muchos lectores enfatizando el sabor agridulce del final del libro.\r\n\r\nQuentin es un adolescente que toda su vida ha vivido enamorado de su vecina Margo, una adolescente popular e inalcanzable para él. Una noche, Margo se cuela en la habitación de Quentin disfrazada de ninja y le convence para contribuir en un plan de venganza hacia las personas que le han hecho daño en el instituto. Tras esa noche, Margo desaparece dejándole pistas a Quentin para que la busque.\r\n\r\n\r\n\r\nEn lo que muchos lectores coinciden es en la sensibilidad del escritor en la narración de la novela. Deja muchas frases cargadas de una increíble reflexión sobre la vida y las relaciones humanas. Esta es una de las razones por las que recomiendo leer el libro a pesar de las críticas al desarrollo de la historia y, en la medida de lo posible, leerlo antes de ver la película.\r\n\r\n\r\n\r\n \r\n\r\n4.Vacío (Anna Llenas): Como ya comenté en otro post, este cuento me parece increíble a partir de los 12 años de edad aproximadamente. Aunque a los niños pequeños les pueda gustar, creo que es a partir de la preadolescencia donde se puede reflexionar mucho sobre la dirección en la que vamos en la vida. Podéis leer la descripción en Cuentos y libros que enamoran y enseñan.\r\n\r\n \r\n\r\n \r\n\r\n 

Lectura y educación emocional para niños mayores


El mes pasado empecé un nuevo tipo de post en el que os recomendaba varios libros sobre educación emocional. Este mes me complace contaros que he escrito un libro titulado “La pequeña gran Lucía”.

“La pequeña gran Lucía” es un libro recomendado para niños a partir de 9 años en el que se habla de emociones, autoconcepto, autoestima, empatía, acoso entre iguales y superación. En la historia, Lucía y Aletas vivirán aventuras en las que harán nuevos amigos como la mariposa Colorina y se encontrarán con personas no tan amigables como el malvado Furious.

El libro consta de 7 capítulos con diferentes preguntas referidas a cada capítulo para lograr una mayor profundización en cada aspecto que trata la historia.  Algunas de las preguntas que podéis encontrar son:
-¿Alguna vez te has enfadado con tus hermanos, primos o amigos? ¿Por qué?

-¿Por qué crees que los demás pingüinos no ayudaban a Aletas y permitían que se rieran de él?

-¿Conoces a alguien que se sienta menos inteligente, cariñoso, simpático, noble, etc. de lo que realmente es? ¿A quién?

– Ping se dio cuenta de que tenía miedo de algo que no era real, no era un monstruo. ¿Alguna vez has comprobado que tenías miedo de algo que no existía? Pon ejemplos.

– Aletas decía cosas malas de sí mismo (enano, rechoncho, inútil…). ¿Conoces a alguien que diga cosas así? ¿Lo has hecho tú alguna vez?

-¿Por qué crees que Furious hacía daño a los demás?
Estas preguntas hacen que el libro, además de leer de forma individual por mero entretenimiento, se pueda utilizar en clase, en dinámicas de grupo y en familia.

Con este libro, no solo pretendo fomentar la lectura en los niños más mayores, sino que mi intención va más allá, haciendo hincapié en la necesidad de trabajar la educación emocional avanzados los primeros cursos de Educación Primaria.

Hoy en día la sociedad se ha concienciado de la importancia de regular las emociones y de su influencia en el día a día, pero es cierto que este auge se ve reflejado, en mayor medida, en los cursos de E.Infantil o hasta los 6-7 años. Pero, ¿qué ocurre pasados los 8 años? ¿Qué pasa cuando los niños llegan a los últimos cursos de E.Primaria y durante su transición a Secundaria? Durante su crecimiento, los niños experimentan diferentes vivencias y maduran con sus propias herramientas, muchas de las cuales quedan obsoletas ante problemas totalmente nuevos que acompañan a cada etapa evolutiva. Es por esto, por lo que creo totalmente necesario hacer énfasis en una educación emocional continuada en el tiempo y adecuada a cada edad. Este fue uno de los grandes motivos por los que escribí “La pequeña gran Lucía”.
Si queréisleer los dos primeros capítulos del libro, podéis hacerlo haciendo click en el siguiente enlace: http://publicatulibro.ojosverdesediciones.com/index.php/proyectos/8-libros/4-la-pequena-gran-lucia o haciendo click AQUÍ.
Espero que os guste la historia y el motivo. Espero también que pronto volvamos a saber de él ;).

El Cuento de las Pelusas Calientes

Autor: Claude Steiner
Procedencia: Revista Integral


Érase una vez, hace mucho tiempo, dos personas muy felices que se llamaban Tim y Maggi y tenían dos hijos, llamados Juan y Lucy. Para comprender cuán felices eran, hay que explicar cómo eran las cosas entonces.
En aquellos días felices se les regalaba a todos, nada más nacer, una pequeña y suave Bolsa de Pelusa. Cada vez que una persona metía la mano en su bolsa podía sacar una Pelusa Caliente. Había mucha demanda de Pelusas Calientes porque cada vez que alguien recibía una, ésta le hacía sentirse muy contento y abrigado. La gente que, por alguna circunstancia, no recibía Pelusas Calientes con regularidad, corría el peligro de contraer una enfermedad en la espalda que los encogía y, a veces, podían incluso morir.
Entonces era muy fácil obtener Pelusas Calientes. Cada vez que a alguien le apetecía, podía ir a tu encuentro y decirte: “Me gustaría recibir una Pelusa Caliente”; entonces uno metía la mano en su bolsa y sacaba una Pelusa del tamaño de la mano de una niñita. Con la luz del día, la Pelusa sonreía y florecía, transformándose en una Pelusa Caliente amplia y acogedora. Entonces se colocaba encima del hombro, la cabeza o las piernas de la persona, y la pelusa se acomodaba perfectamente, deshaciéndose contra su piel y haciéndola sentir llena de alegría. La gente siempre se estaba pidiendo mutuamente Pelusas Calientes y, puesto que eran gratis, no había problemas para conseguir suficientes. Al haber para todos, las personas se sentían muy cómodas y abrigadas la mayor parte del tiempo.
Pero un día un brujo malo se enfadó porque todos eran felices y no le compraban pociones y ungüentos. El brujo era muy listo e ideó un plan perverso. Una hermosa mañana se acercó cautelosamente a Tim, mientras Maggi jugaba con su hijita, y le susurró al oído: -“Mira Tim, fíjate en todas las pelusas que Maggi le da a Lucy: Si continúa así va a agotarlas y no quedará ninguna para ti.”
Tim se quedó estupefacto. Se volvió al brujo y le dijo: “¿Quieres decir que no siempre encontraremos una Pelusa Caliente en la bolsa cuando la busquemos?” Y el brujo contestó: -“Por supuesto que no; cuando las agotes ya no tendrás más”. Y dicho esto, se fue volando, riendo y cacareando.
Tim se lo tomó muy a pecho y comenzó a controlar cada vez que Maggi le daba una Pelusa Cliente a alguien. Acabó por sentirse muy preocupado, porque a él le gustaban mucho las Pelusas Calientes de Maggi y no quería que se las diera a los demás. Realmente creía que Maggi no tenía derecho a gastar todas sus Pelusas Calientes con los niños y otras personas. Empezó a quejarse cada vez que veía a Maggi dar una Pelusa Caliente a alguien, y como Maggi lo quería mucho, dejó de dar Pelusas Calientes con tanta frecuencia y las reservó para él.
Al ver esto, los niños pensaron que era malo regalar Pelusas Calientes cada vez que se las pedían o les apetecía hacerlo. También ellos se volvieron muy cuidadosos: vigilaban estrechamente a sus padres y cuando les parecía que daban demasiadas Pelusas Calientes a alguien, protestaban. Poco a poco comenzaron a preocuparse por las Pelusas Calientes que daban ellos mismos. Aunque ciertamente encontraban Pelusas cada vez que las buscaban en su bolsa, cada vez metían menos la mano dentro y se hicieron más y más tacaños. Muy pronto la gente notó una escasez de Pelusas Calientes y comenzaron a sentirse menos contentos y abrigados. Empezaron a encogerse y, de vez en cuando, alguno moría por falta de Pelusas Calientes.
Así, más y más personas iban a comprarle pociones y ungüentos al brujo, aunque no parecían muy efectivos. Y sucedió que la situación comenzó a ponerse muy difícil. El brujo malvado no quería que la gente muriera, entre otras cosas porque los muertos no pueden comprar pociones ni emplastos, así que desarrolló un nuevo plan: le dio a cada uno una bolsa muy similar a la Bolsa de Pelusas, excepto que éstas nuevas eran frías, mientras que, como es sabido, las auténticas Bolsas de Pelusas eran calientes. Dentro de las bolsas del brujo había Espinas Frías. Estas Espinas Frías no hacían que la gente se sintiera contenta y abrigada sino, por el contrario, fría y pinchada, pero evitaban que a la gente se le encogiera la espalda y muriera. Por lo que, desde entonces, cada vez que alguien decía: “Quiero una Pelusa Caliente”, le contestaban: “No puedo darte una Pelusa Caliente pero, ¿quieres una Espina Fría?”
A veces se acercaban dos personas pensando obtener una Pelusa Caliente, pero uno u otro cambiaban de opinión y terminaban dándose Espinas Frías. Así sucedió que, aunque muy pocas personas morían muchas seguían desdichadas y sintiéndose frías y pinchadas. La situación se complicó muchísimo, pues las Pelusas Calientes, que antes solían ser gratuitas como el aire, ahora eran extremadamente raras y muy caras. Eso ocasionó que la gente hiciera cualquier cosa para conseguirlas.
Antes de que el brujo apareciera, la gente acostumbraba a reunirse en grupos de tres, cuatro o cinco personas, sin importarle demasiado quién daba Pelusas Calientes a quién. Después de que llegara el brujo, la gente empezó a emparejarse y a reservar todas sus Pelusas Calientes para sus parejas. Las que se descuidaban y daban una Pelusa a alguien más se sentían culpables, porque sabían que su pareja seguramente notaría la pérdida. Y los que no encontraban una pareja generosa tenían que comprar sus Pelusas y trabajar muchas horas para poder pagarlas.
También sucedió que algunas personas cogían Espinas Frías (habían muchas y eran gratis), las cubrían de un material blanco y esponjoso, y las hacían pasar como Pelusas Clientes. Estas Pelusas Calientes falsificadas eran realmente Pelusas de Plástico y aún ocasionaron más dificultades: si, por ejemplo, dos personas intercambiaban libremente Pelusas de Plástico, se suponía que tenían que sentirse bien por ello, pero en cambio se separaban sintiéndose mal. Y como pensaban que lo que se habían estado dando eran Pelusas Calientes, se quedaban muy confundidos, sin darse cuenta de que esos sentimientos fríos e hirientes que tenían eran el resultado de haberse dado un montón de Pelusas de Plástico.
De esta manera, las cosas se pusieron muy, muy tristes desde la llegada del brujo que hizo que la gente creyera que algún día, cuado menos lo esperaran, no encontrarían más Pelusas Calientes en sus Bolsas.
No hace mucho tiempo, una adorable y robusta mujer de anchas caderas y feliz sonrisa, llegó a ese país entristecido. Parecía no haber oído hablar del brujo, y no le preocupaba que se acabaran sus Pelusas Calientes. Las daba libremente, incluso cuando no se las pedían. Algunos no la aceptaban, porque hacía que los niños se despreocuparan de que se les acabaran las Pelusas Calientes. En cambio a los niños les gustaba mucho, porque se sentían bien con ella. Y pronto volvieron a dar Pelusas Calientes siempre que les apetecía.
Las personas mayores comenzaron a preocuparse y decidieron utilizar la Ley para proteger a los niños del derroche de sus reservas de Pelusas Calientes. La Ley convirtió en una actividad criminal dar Pelusas Calientes de manera descuidada, sin licencia. Sin embargo, muchos niños parecían no enterarse y a pesar de la Ley, continuaron dándose Pelusas Calientes unos a otros siempre que les apetecía y siempre que se las pedían. Y como había muchos niños, casi tantos como personas mayores, parecía que podrían salirse con la suya.
Hoy por hoy es difícil adivinar qué sucederá. ¿Podrán las fuerzas de la ley y el orden detener a los niños? ¿Irán las personas mayores a unirse a aquella mujer y a los niños para darse cuenta de que siempre habrá tantas Pelusas Calientes como se necesiten? ¿Recordarán Tim y Maggi aquellos días en los que eran tan felices, sabiendo que había Pelusas Calientes en cantidad ilimitada? ¿Las volverán a dar libremente?
Este asunto se extiende por toda la tierra y probablemente la lucha esté llegando a donde tú vives. Si lo deseas, y ojalá así sea, puedes unirte dando y pidiendo libremente Pelusas Calientes, y siendo todo lo amoroso/a y sano/a que puedas.
 
Os propongo que penséis las siguientes preguntas:
 

¿Quién es el brujo en mi vida?
 
¿Qué son para mí las espinas frías? ¿Quién me las da?
 
¿Quién me deja vacío a pesar de tener una relación personal (pelusas de plástico)?
 
¿Qué son para mí las pelusas calientes? ¿Quién me las da?
 
¿Cómo mantengo ese equilibrio de pelusas/espinas en la actualidad?