La pérdida de empleo también es un duelo


En esta época que parece interminable para quien se ve afectado por la crisis económica de nuestro país, muchas personas han perdido su empleo de toda la vida. Ese empleo que les daba la seguridad para hacer planes de futuro y que les permitía recoger lo sembrado durante tantos años de esfuerzo y dedicación. El concepto de “seguridad laboral” forma parte de otros tiempos.

Cuando la pérdida laboral aparece de forma repentina, podemos sentirnos estafados, traicionados y minusvalorados por una pérdida que no se ve compensada con ningún beneficio. Esto se debe, entre otras causas, porque los españoles trabajamos una media de ocho o más horas diarias, por lo que se podría decir que somos lo que hacemos. El trabajo es una gran parte de nuestra identidad. Y si perdemos esa gran parte que nos define, ¿en quién nos convertimos nosotros? ¿Quiénes somos?

Más allá de la identidad, ¿cuáles son los aspectos que hacen difícil soportar la pérdida del propio empleo? Por un lado, igual que en cualquier otra pérdida, necesitamos sentir el dolor que provoca esta pérdida y tener tiempo para superar los sentimientos confusos y sutiles que la acompañan. Por otro lado, no hay ningún “ritual” socialmente aceptado que permita disponer de un periodo de tiempo para el duelo y la recuperación como ocurre en la pérdida de un ser querido. A este mismo nivel se encuentra el duelo por la pérdida de una mascota, el cual duele mucho pero la sociedad no lo acepta.

Además, si el desempleo se prolonga en el tiempo, puede haber cambios en la dinámica de poder de la familia y, en ocasiones, esto puede provocar un deterioro en la autoridad de la persona que llevaba el pan a casa a ojos de los familiares. Esto hace que, en algunos casos, sea más difícil la acomodación a la pérdida de trabajo.

Pero ¿qué ocurre cuando una ama de casa de mediana o avanzada edad, enviudan o son abandonadas?Esta pérdida puede ser igual de devastadora a nivel laboral. Además del duelo de su relación, pierden al mismo tiempo sus roles como esposas, cocineras y organizadoras sociales. A esto se le suma la autopercepción de incapacidad para encontrar otro trabajo al faltarles experiencia.

Cuando alguien pierde su empleo, sabemos que es una noticia desagradable y negativa. Pero, ¿os habíais parado a pensar en el proceso de duelo que eso conlleva y todos los sentimientos encontrados que siente la persona afectada? Cuando perdemos parte de nuestra identidad comienza el duelo.