Pensamientos de una adolescente: Navidad

Vuelve a llegar esa época en la que la familia se reúne, se hacen regalos, engordamos a base de dulces, algunos viajan, otros salen de fiesta y seguimos engordando más porque hasta el seis de enero todo está permitido.


Personalmente la navidad me gusta bastante, pero hace que me replantee ciertas cosas que han convertido esos días de pasarlo bien en otra realidad que a veces no nos beneficia tanto.

Empezaré hablando de los regalos. Si algo caracteriza esta época, son los Reyes Magos, Papá Noël, regalos etc. Y eso está genial, sobre todo para los que no tenemos que regalar a nadie. Y digo “tenemos que”, porque en muchas ocasiones nos sentimos obligadas a comprar regalos porque es Navidad. Y la mayoría de veces regalamos sin pensar en qué le gustaría a la
otra persona o compramos por dar algo y quedar bien. Incluso hay personas (en mi caso la mayoría) que se limitan a darte el dinero y que tú hagas lo que quieras con él.

También pasa que una de las partes se gasta más dinero que la otra y cuando se ven los regalos es posible que alguno no se sienta cómodo. Por eso no me gusta la parte de tener que estar comprando para otros, la mayoría de veces por compromiso, solo porque es navidad. Pienso que si quieres hacer un detalle a alguien, puedes hacerlo cuando te apetezca o
cuando mejor te venga. Pero claro, ¿qué sentido tendría entonces la Navidad?


Desde mi punto de vista, esta época con el paso del tiempo se ha ido comercializando. A parte de los regalos que había hablado antes, en general los precios de las empresas suben, porque saben que al ser Navidad, la gente no mira eso. Solo buscan tener lo mejor para servir en las cenas, los mejores regalos, etc.

Lo peor de la Navidad sin duda, son los momentos en los que te acuerdas de las personas que quieres y ya no están a tu lado. Y para aquellos que no se pueden permitir unos días con mejor calidad o más felicidad porque no disponen de los recursos para ello.

 

Y justo por eso, deberíamos aprovechar estos días para reflexionar y valorar más lo que nos rodea el resto del año y no solo disfrutar de ello/s dos semanas porque es lo que dice la tradición.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*