Pensamientos de una adolescente: Buscar la excelencia ¿Bueno o malo?

Me considero una persona muy perfeccionista y con un alto nivel de autoexigencia, a veces me dicen que demasiado y que eso no es bueno. Antes no me daba cuenta de ello y ahora pienso que he invertido (no perdido) tiempo en muchas cosas innecesarias, pero al final todo me ha servido en cierto modo.

Ser muy exigente conmigo misma no siempre es bueno. Está bien para mejorar y aprender pero cuando veo que las cosas no están saliendo como a mí me gustaría, o cuando veo que no avanzo y que estoy estancada en un punto, siento una presión muy grande y es algo parecido a un túnel que nunca acaba y cada vez te pones más nerviosa porque no le ves el final, y necesitas que termine ya. Esas son las sensaciones que siento, y que solo pueden ser compensadas con algún mérito propio. 

Hay personas que no entienden esto porque son capaces de manejar las situaciones con más tranquilidad y en parte es una suerte. Pero las que tenemos un carácter parecido al que he dicho antes, sabemos que a veces es incontrolable saber llevar con más serenidad las cosas, porque en el fondo sabemos que siempre queda algo por hacer o por mejorar. Nunca estará perfecto y por más que lo intentamos, siempre queda un detalle que no está del todo bien. Y algo que la gente no entiende es que si yo no lo veo bien, por mucho que me digas que está perfecto, para mí no lo será, y eso solo hace que me “enfade” más. Y me enfado porque siento que solo quieren que lo deje estar, cuando yo sé que puedo hacerlo. Es algo así como que no te ven capaz para X cosa.

Llevo mucho tiempo reflexionando sobre esto: ¿por qué soy así?, ¿por qué me frustro cuando algo no me sale bien?, ¿por qué siempre necesito hacer algo más? Y así, muchos porqués más. Al final he llegado a varias conclusiones:

Por una parte, simplemente porque siempre he sido así y es algo interno que no creo que pueda cambiar, y lo creo porque hacer algo bien, como esperaba, me da mucha satisfacción personal y esos momentos, me ayudan a seguir creyendo en mí. Eso no quiere decir que no vaya a aprender a gestionar esos arrebatos que me dan cuando fallo, que son muchas veces.

Y otra conclusión a la que he llegado ha sido que al final es importante estar satisfecho/a con nosotros mismos/as, pero sabiendo cuando estamos pasando esos límites de autoexigencia que al final, siempre acaban perjudicando y agotando a la persona. Está bien querer mejorar, pero si no aprendemos a aceptar nuestros fallos, viviremos toda la vida enfadados/as y también hay que disfrutar de otras cosas y no solo de los méritos.

Hay otra pregunta que me estoy cuestionando y a la que aún no le he encontrado la respuesta. ¿Y si todo esto de querer hacerlo todo bien y tener todo controlado es miedo? Miedo a perder el control de la situación, a fallar y no poder rectificar ese fallo, sentir que no soy capaz de hacer las cosas… Si es miedo, ojalá poder cambiarlo por la fobia a las arañas.

*Colaboración de Cristina, adolescente con muchas cosas que decir.

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