Pensamientos de una adolescente: Mi experiencia durante este curso

Algo en la educación actual no funciona si una adolescente a la que le encantaba estudiar y aprender acaba el curso exhausta y con ganas de no volver a tocar un libro en un tiempo.

 

“En el post de este mes voy a contar mi experiencia en cuanto al curso escolar de este año. Yo he cursado tercero de ESO. Antes de empezar a contar mi experiencia, he de decir que empecé el curso con miedo porque todos los que el año pasado estaban en tercero, decían que era muy difícil y además, yo conozco casos en los que las personas han repetido este mismo curso al que yo iba a entrar. Por lo tanto, ya antes de empezar iba con un pensamiento negativo, cosa que no me ayudó para nada.

Llegó septiembre, ya había acabado el verano y era el primer día de clase. Estaba contenta porque el verano se me pasó muy lento (como todos), pero como he dicho antes, iba con miedo por varias razones.

La entrada al instituto fue genial porque era lo que llevaba deseando durante casi tres meses y entonces me dispuse a mirar las listas en las que ponen los nombres de las personas que van a cada clase. Hay cuatro grupos (A, B, C, D); encontré mi nombre en la clase de tercero de ESO B. Mi sorpresa fue que de las aproximadamente 35 personas que había en mi clase, solo conocía de vista a unas diez y conocer de verdad, solo a una.

Para resumir los dos primeros meses de instituto: fue un caos. Los profesores eran geniales (mejores que los de otros años), pero el grupo me parecía horrible. Para mí eran personas que molestaban, de mala influencia, la mayoría eran repetidores porque pasaban de estudiar… Y esto no solo lo pensé yo, también lo pensaron otras cinco o seis personas que se fueron de clase a la primera semana.

Yo también quise cambiarme de grupo pero pudieron una serie de pegas y me dijeron que para cambiarme tendría que dejar de hacer una de las optativas (mi asignatura favorita), entonces decidí quedarme y aguantar. Estuve amargada hasta la mitad del primer trimestre, que fue cuando me di cuenta de que no era tan horrible y que por lo menos en las clases me lo pasaba bien y por lo menos me reía.

Llegó el segundo trimestre y de momento todo iba bien, hasta que sucedieron una serie de problemas con la que hasta entonces había sido mi mejor amiga desde los tres años, y dejamos de tener relación. Fue cuando me vi obligada a relacionarme con más personas porque si no, me iba a quedar sola. Entonces conocí a tres personas geniales con los que ahora me llevo muy bien y con los que tengo más afinidad y por lo tanto, estoy más a gusto.

Acabé el segundo trimestre literalmente reventada, no podía más, porque a parte de los problemas que había tenido, los exámenes eran constantes. Día sí, día también. Era un agobio todas las tardes mirar la agenda y ver que tenía seis exámenes en cinco días. Pero llegaron las vacaciones y recuperé algo de fuerza.

El tercer trimestre fue más o menos igual, en poco tiempo muchos exámenes, deberes, trabajos etc. Tanto fue el agobio que durante una clase sufrí un presíncope y tuvo que venir la ambulancia a recogerme al instituto para llevarme al hospital y que me hicieran pruebas.

Yo, una persona a la que le encanta estudiar, ir al instituto y disfruta aprendiendo, que acabe en la última semana deseando que termine el curso y lleguen las vacaciones de verano… Eso es MUY raro cuando soy la primera que se aburre en verano y estoy ansiosa por que empiecen las clases.

Como conclusión, tercero es un curso que no es difícil académicamente, pero es un curso muy estresante.”

*Colaboración de Cristina, adolescente con muchas cosas que decir.

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