¿Se puede tener autoestima sin hacer todo bien?

Hace unos años, la palabra autoestima salía en todos los artículos, en todos los congresos de psicología, en la televisión y en las revistas. Antes de la educación emocional, vivíamos en el boom de la autoestima y, como tal, todo el mundo hablaba de ella. Como ya he dicho, esa moda dejó paso a la educación emocional para niños que, más tarde, se apartó levemente para dejar pisar fuerte a la palabra mindfulness. Hoy me apetece rescatar “la autoestima” como tema principal de este post.

Antes de lanzar al aire la pregunta ¿qué es la autoestima?, me gustaría lanzar otra pregunta que siempre hago en los talleres de este tema. ¿Qué es el autoconcepto y cómo se relaciona con la autoestima?

El autoconcepto es ese “cómo”, ese cómo nos vemos, ese cómo creemos que somos. La parte más importante de este término es que se basa en la percepción que tenemos sobre nosotros mismos sin ningún juicio de valor. Soy alta, soy bajo, soy morena, soy rubio, llevo gafas, siempre llevo zapatillas, me gusta mi trabajo, me gustan las películas de acción… Soy de una forma o de otra sin plantearme si me gustan esas características de mí mism@.

La autoestima se basa en ese juicio de valor que no tiene el autoconcepto. Es decir, primero veo cómo soy (autoconcepto) y, según lo que veo, me gusto o no me gusto (autoestima). Por tanto, ¿en qué se relacionan el autoconcepto y la autoestima? De la misma forma que no podemos enamorarnos de alguien a quien no conocemos, no podemos decidir de forma algo más objetiva (dentro de lo subjetivo de todo este asunto) si nos queremos o no sin hacer previamente una tarea de introspección para conocernos a nosotros mismos. ¿Cómo vamos a saber si nos gusta cómo somos en una determinada área de nuestra vida si no sabemos cómo la desempeñamos?

A menudo, me encuentro dudas parecidas entre sí mientras hablo de este tema. ¿Qué pasa cuando una persona dice que lo hace todo bien? ¿Qué pasa con esas personas que alardean continuamente de lo bien que le salen las cosas? ¿Eso es tener autoestima? ¿Eso es bueno?

Tener autoestima no significa creer que somos perfectos. La autoestima real y la más compleja es cuando somos capaces de querernos con nuestras virtudes y nuestros defectos. Creer que hacemos todo bien es una falacia, pues no existe nadie perfecto en el mundo.

A todos se nos dan bien algunas cosas mientras que otras no se nos dan tan bien. Atención, adultos, esto no significa que nos tengamos que autocriticar, fustigar y que sea un motivo para no querernos.

Y, tal y como le digo a los niños, cuando nos salgan las cosas bien tenemos que decirnos “¡¡yo molo mucho!!” y cuando algo no nos salga bien, pero estemos intentando mejorar y trabajando para conseguirlo, tenemos que decirnos “¡¡yo molo mucho!!”.

 

Así que, pase lo que pase, recuérdalo bien y repítete a ti mism@…

¡¡YO MOLO MUCHO!!

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