Reseña del mes: La gran fábrica de las palabras

En la reseña de este mes os traigo un cuento que me regalaron personas muy bonitas y, por tanto, no podía ser una historia más preciosa. Os hablo del cuento La gran fábrica de las palabras, de las autoras Agnès de Lestrade y Valeria Docampo y editado por Tramuntana.

Bruno vive en un país en el que hablar no es tan fácil como nos puede resultar a nosotros. Para poder decir una palabra, primero han de comprarla y tragársela. Pero, ¿adivináis una cosa? Las palabras pueden llegar a costar una fortuna y no todas las personas se las pueden permitir.

Bruno está enamorado de Andrea y necesita palabras para decírselo, pero no tiene dinero para poder comprarlas así que escoge tres palabras que ha cazado con su cazamariposas para decírselas con todo el cariño posible: cereza, polvo y silla. Decidido, Bruno coge esas tres palabras y se va a ver a su amada Andrea.

Pero, lo que Bruno no sabía, es que Óscar ya estaba con Andrea. Óscar es un niño rico que habla y habla sin parar de su amor hacia Andrea porque sus padres le compran todas las palabras que él quiere. ¿Y ahora? ¿Qué hace Bruno ante semejante conversación con sus pequeñas tres palabras?

 

Aplicación en consulta

Como todo en esta vida, para que la aplicación de un cuento en consulta tenga resultado y no se quede en una mera experiencia entretenida, es importante trabajar en casa los mismos valores que se enseñan en la historia.

Ahora que vivimos en la época de los tropocientos regalos de cumpleaños y los chorromil regalos de Navidad. Ahora que compramos a los pequeños con detalles materiales casi a diario para redimirnos de la culpabilidad de trabajar mucho y no verles tanto como ellos querrían. Hoy en día, que los niños comen y cenan mirando la televisión y ven de forma indiscriminada todos los anuncios de juguetes y aparatos electrónicos. Hoy, que se valora más llevar una marca de zapatillas nuevas y cambiarse el móvil porque sale otro mejor y no porque el otro ha dejado de funcionar bien.

Actualmente, que los adultos vivimos en un mundo que ensalza lo material, nos quejamos de que los niños pidan todo lo que ven y les decimos “avariciosos” o “caprichosos”.

Los niños son un reflejo de lo que ven en esta sociedad y de nosotros depende hacerles entender que no es mejor quien más tiene y que el dinero no sale de un árbol sino que supone muchas horas trabajadas con esfuerzo.

Para ello, podemos utilizar este adorable libro. Para hacerles pensar sobre la actitud de Óscar y la de Bruno. Sobre los sentimientos de esos habitantes del país que no podían hablar. Para mostrarles que existen clases sociales y que algunas cosas son injustas solo para algunos. Para hacerles empatizar con los otros y enseñarles a valorar lo que tienen.

Nunca está de más “des-normalizar” lo que tenemos y sentirnos agradecidos por tenerlo. Empatía, valoración y gratitud. Esas son los aspectos a trabajar en consulta. Actitudes positivas que contrarrestan comportamientos negativos sin centrarnos en ellos ;).

 

Y, por si os apetece que os cuenten la historia entera, os dejo un vídeo para que lo disfrutéis:

 

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