Reseña del mes: Momo de Michael Ende

Momo es una niña huérfana, dulce y genuina que aparece bajo un anfiteatro alejado de la ciudad y roba el corazón de la población cercana. Entre sus muchas cualidades, Momo sabe escuchar, pero no escucha como cualquier persona de hoy en día. Escucha de la siguiente manera:

 

A cuántos nos gustaría que nos escucharan de verdad en nuestro día a día y cuántos deberíamos empezar a escuchar así a los demás antes de dar consejos que no se han pedido…

 

La forma en la que el escritor se desenvuelve está llena de cariño, emociones, empatía y con una gran cantidad de aspectos filosóficos que se pueden leer más allá de la historia principal.

En esta historia, Momo tiene una tarea muy importante. Tiene que salvar a sus amigos y a la población entera de los malvados hombres grises que no son más, ni menos, que personas que se dedican a robar el tiempo de los ciudadanos. Y ¿sabéis cuáles son las consecuencias de esta pérdida de tiempo? Personas que trabajan todo el día, que siempre van corriendo, familiares que no tienen tiempo de reunirse, caras largas y estresadas, niños coaccionados a estudiar y no jugar… ¿Os suena de algo?

Y, como ocurre en más de un libro, esta historia está catalogada para publico infantojuvenil, pero yo le veo una clara aplicación y un gran mensaje hacia los adultos.

 

Aplicación en consulta

En esta ocasión, al ser un libro más extenso que los cuentos que puedo aplicar en la misma consulta, trabajo el contenido del libro sin necesidad de que la persona lo haya leído. Pero, si en alguna ocasión el/la paciente ya lo ha leído y conoce la historia, hay varios aspectos a trabajar.

Por una parte, se puede trabajar nuestra parte Niño, basándonos en el Análisis Transaccional. Si queréis recordar en qué consistía esta parte de nosotros, podéis hacerlo leyendo AQUÍ.

Momo es un Niña Libre de pura cepa. Le gusta jugar, divertirse, estar con los demás, no juzga, siente sin cohibirse… Hay tantos adultos que inhabilitan esa parte de sí mismos que, sin darse cuenta, hace tiempo que dejaron de ser felices. Para ser Niño Libre no es necesario jugar a la rayuela, se puede salir con los amigos, disfrutar de la familia, salir con la bici, ver una película, tomarse un aperitivo… pero siempre disfrutándolo. A veces es bueno leer a personajes así para despertar esa parte dormida en nosotros.

 

Por otra parte, el libro habla de esa pérdida de tiempo que experimentamos con el paso de los años. ¿Hay algo que esté más a la orden del día que esta situación? Las personas ya no tienen tiempo (o eso dicen). No tienen tiempo para salir a pasear, no tienen tiempo para jugar con sus mascotas, no tienen tiempo para venir a consulta pero sí para quejarse de lo que les sucede, no tienen tiempo de hacer introspección, no tienen tiempo de resetear su mente ni un minuto al día…

 

Muchas personas han perdido su tiempo y a su niño interior. ¿Y aún nos preguntamos por qué hay tantos casos de ansiedad en consulta?

 

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