Entrevista: ¿Por qué hay personas a las que les cuesta decir “no”?

La entrevista de este mes es algo diferente. Una estudiante de periodismo me hizo esta entrevista, a mi parecer, tan interesante y he querido compartirla con vosotros. ¿Por qué nos cuesta decir “no”? ¿Qué es lo que realmente nos da miedo? ¿Nos resulta más fácil oponernos a través de las redes sociales? Esta semana os cuento mi opinión gracias a las preguntas realizadas por Amaya Desiré Soriano.

 

 

¿Cuál es la razón principal de que las personas no sean capaces de decir “no”?

Creo que la razón principal se basa en el miedo al rechazo. Las personas somos seres sociales que creamos vínculos estrechos mediante, los cuales, conseguimos grandes ganancias: supervivencia, amor, aceptación, la posibilidad de formar parte de un grupo… Si decimos que no, nos arriesgamos a que nos quedemos sin todas esas ganancias que necesitamos para vivir. Eso da mucho miedo.

 

¿De qué formas tratan de evitar el compromiso pero sin llegar a negarse?

Teniendo en cuenta las diferencias individuales que se dan entre las personas, puede haber muchísimas formas de evitar el compromiso sin pasar por la confrontación. Pero, a grandes rasgos, son muy típicos los comportamientos pasivo-agresivos, en los que una persona realiza conductas que la otra no desea para que sea el otro quien decida romper la relación; la comunicación ambigua en la que no se niega algo directamente pero recae en la otra persona la responsabilidad de entender adecuadamente el mensaje y la evitación en sus diversas formas como la procrastinación o la indecisión.

 

¿Son únicamente las personas pasivas las que presentan esta dificultad?

Quizá no depende de una característica general de la personalidad de cada uno sino del momento y de la persona a los que se necesita decir “no”. No nos resulta igual de fácil practicar la asertividad cuando somos niños, adolescentes, jóvenes o más mayores. Con el tiempo, y sin tener en cuenta esas características personales que nombraba al principio, las personas tienden a volverse más asertivas debido a la madurez emocional y a la mejora de las habilidades sociales aprendidas por las experiencias vividas.

Tampoco nos supone el mismo esfuerzo decir que no a un desconocido, a un conocido, a un amigo o a un familiar. En este caso, en función del vínculo o de la confianza que haya entre las dos personas, puede resultar más o menos difícil mostrar desacuerdo. Es posible que no nos atrevamos a decirle a nuestra pareja algo que no nos gusta de él/ella por miedo al conflicto pero también puede ocurrir que nos sea más fácil contradecir a un familiar que a un nuevo compañero debido al nivel de confianza establecido.

 

¿Por qué las personas pasivas se dejan llevar por los demás?

El hecho de ser pasivo no es más que la punta del iceberg. Para dejarse llevar por los demás necesitas creer que tu opinión tiene menos valor que la de los otros o quizá, nadie te ha enseñado que el amor es incondicional y que no importa que no opines lo mismo para seguir manteniendo esas relaciones. Todo esto no son más que creencias irracionales que provienen de un aprendizaje desde bien pequeñitos y que ha ido formalizando una baja autoestima. También es posible que se haya crecido en un núcleo familiar autoritario en el que contradecir a los padres era una forma de retar a la autoridad, llegando a la conclusión final de: “Para qué me voy a enfadar si luego es peor”.

 

¿Cuál es la causa de que una persona sea tremendamente inhibida?

Como decía en la anterior pregunta, depende de muchos factores entre los que se encuentra la baja autoestima, el sentimiento de poder ser querido de forma incondicional y el aprendizaje por las experiencias vividas. También influye la timidez de cada uno y las habilidades sociales.

Además, hay etapas vitales en las que todas estas razones se acentúan y hacen que esta inhibición se maximice. Hablo de la adolescencia. En la adolescencia, el autoconcepto es muy cambiante y, por tanto, la autoestima se tambalea. En este rango de edad también es muy importante la cohesión y la presión grupal. Quieres tener amigos y no quieres destacar. Entonces ¿Cómo voy a contradecir lo que alguien opina? ¿Y si esa persona que opina es el/la líder del grupo? Podríamos hablar de supervivencia.

 

¿Qué puede llevar a una persona asertiva a convertirse en pasiva?

Situaciones conflictivas en momentos reiterados por personas muy importantes para uno mismo que lo vuelven más vulnerable y aumentan la probabilidad de hacer mella en su comportamiento, pensamiento y emoción. Dícese de maltrato psicológico y/o físico por parte de familiares, parejas, amigos, jefes, profesores…

 

¿Cómo puede una persona pasiva volverse asertiva?

Entrenando. Lo positivo de todo esto es que las personas aprendemos constantemente y, por lo tanto, podemos aprender aquellas conductas que aumentan nuestra calidad de vida. Para eso está el aprendizaje de las habilidades sociales, las que creo que siempre deben ir acompañadas de una mejora de la autoestima y del amor a uno mismo.

 

¿Hay una relación entre pasividad, asertividad, agresividad y la autoestima personal?

Sin lugar a dudas. Una persona que no se atreve a decir lo que opina, no se valora lo suficiente como para defender sus derechos. Por otro lado, una persona que tiende a responder con agresividad es porque, a su parecer, encuentra amenazas con las que debe defenderse para hacerles frente y poder ganar. Si una persona siente que algo no es una amenaza, ¿por qué se iba a poner agresivo entonces? Y si una persona siente amenazas en su día a día es posible que no tenga su autoestima al 100%.

 

¿Por qué nos afecta tanto la opinión de los demás? ¿Realmente necesitamos la aprobación ajena para aprobarnos nosotros mismos?

Desde pequeños, nos hemos guiado por lo que nos decían nuestros padres para saber si algo estaba bien, estaba mal, se podía hacer, si era mejor hacer otra cosa, etc. Hemos crecido con la opinión de los demás como criterio para aprender sobre nuestro día a día.

Cuando vamos creciendo y formando nuestros juicios y valores en la adultez, esta necesidad va decayendo poco a poco, dejando lugar a una mayor importancia de nuestras propias opiniones.

Por otro lado, la aprobación de los demás es un premio a nuestro esfuerzo y a todos nos gusta que nos agradezcan determinadas cosas. Estos refuerzos son la prueba de que nos quieren o nos valoran.

Por tanto, es muy importante que aprendamos a no depender de los juicios ajenos aunque nunca está de más que nos premien de vez en cuando con un “gracias”, “te quiero”, “me encanta estar contigo”, etc.

 

¿Cómo afecta esta incapacidad de decir “no” a las relaciones sociales y laborales? ¿Supone una dificultad adicional para estas personas?

Claramente. De la misma forma que a una persona que se le dan mal los números, necesitará un esfuerzo extra para ser contable, alguien que no tiene la asertividad suficiente como para decir no, encontrará mayores problemas emocionales y personales para defender sus opiniones en el ámbito de las relaciones sociales.

Si, además, estas relaciones se dan en el ámbito laboral en el que hay jerarquías y se pone en juego un puesto de trabajo, la dificultad aumenta considerablemente.

 

Hoy en día, gran cantidad de relaciones sociales se establecen por internet. ¿Crees que tras la pantalla es más fácil dar una opinión sincera o las personas pasivas siguen teniendo las mismas dificultades?

Opino que es más fácil mostrarse real y vulnerable tras un pseudónimo que te protege. No hay más que ver la cantidad de acoso que reciben tanto personajes públicos como personas poco conocidas mediante comentarios en las diferentes redes sociales.

Internet es como jugar a un juego en primera persona de una consola. En estos juegos, desatas la agresividad sin miedo a que ocurra nada malo en tu ambiente. De igual forma, en Internet puedes mostrarte asertivo sin miedo a que el rechazo sea tan grande como ocurre cara a cara y con personas con las que estableces un vínculo menos fuerte.

Por otro lado, si la relación con una persona a través de Internet se vuelve cada vez más intensa y el vínculo se hace más fuerte, la pasividad puede volver a entrar en juego, como ocurre con las personas que acaban aceptando peticiones con las que no están muy seguras.

 

¿Crees que hay más mujeres pasivas que hombres? ¿Por qué?

Para hacer una afirmación de ese tipo necesitaría revisar los estudios dedicados a este tema. Actualmente creo que las cosas han cambiado mucho y que ahora no sería tan fácil encontrar diferencias significativas entre ambos sexos. Pero, si tenemos en cuenta el peso cultural, es posible que las mujeres de 50 años en adelante, sí tengan un patrón más pasivo que los hombres debido a sus experiencias vividas. Pero, insisto, esto es tan solo una hipótesis.

 

¿Predomina la pasividad en algún grupo concreto de edad?

Tal y como he comentado antes, creo que la preadolescencia y la adolescencia son etapas en las que el desarrollo de la personalidad y la intensidad de las relaciones sociales hacen un combo difícil de controlar. Por lo que éstas pueden ser las edades más complicadas para mostrarse asertivos, encontrando un mayor número de conductas de pasividad.

 

¿Cuáles son las principales consecuencias, a nivel individual, de no poder decir “no”?

Relativizar la importancia de uno mismo y sus intereses, priorizar las necesidades de los demás y tener conflictos internos para evitar los conflictos con los demás entre otros, que afectan directamente sobre la autoestima, el estado de ánimo y la calidad de vida de la persona.

 

¿Y a nivel grupal?

Crear roles marcados en los que se establece como algo normal el no tener en cuenta su opinión, abusar de su confianza, posible manipulación y, como consecuencia, fomentar los roles contrarios de dominancia en otras personas del grupo que perpetúan las dinámicas relacionales dentro del propio grupo.

 

¿Por qué es tan importante en definitiva poder decir “no” ante las peticiones de los demás?

Porque decir “no” cuando uno no quiere hacer algo, no siente o no piensa como otra persona significa darse valor a uno mismo, darse la importancia que se merece y fomentar un estilo de vida en el que predomina un estado de ánimo positivo y una visión de uno mismo agradable.

Por otro lado, ser asertivo ayuda a los demás a saber dónde están nuestros límites y hasta dónde pueden llegar. Crea seguridad en las relaciones, estabilidad, vínculos más intensos y un mayor disfrute de las relaciones sociales.

 

2 comentarios en “Entrevista: ¿Por qué hay personas a las que les cuesta decir “no”?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*