Fomentar la lectura en peques movidos ¿Misión imposible?

En tiempos de auge de la lectura en los más pequeños, las madres y los padres motivados por la literatura ponen todo de su parte para que sus retoños compartan esa afición. Cada vez hay más libros, más tiendas tanto físicas como por Internet, más grupos de Facebook en los que se comparten ideas y se ayuda a otras personas interesadas en el tema…\r\n\r\nPero… ¿Habéis intentado fomentar la lectura en niños movidos e inquietos? No es tan fácil ¿verdad? Hoy os muestro, desde mi experiencia, posibles ideas que pueden ayudar en la introducción a la lectura de los peques más festivaleros.\r\n\r\nNada más nacer mi sobrino, supe que en cada regalo de Reyes Magos, cumpleaños, etc. caería un cuento acorde a su edad. Pero cuál es mi sorpresa cuando ese pequeñajo aprende a andar y prefiere correr, tirarse al suelo, levantarse, tirar juguetes para volver a cogerlos, bailar… Ante su derrochadora actividad, parecía impensable que un libro le atrajese.\r\n\r\nFue entonces cuando decidí trabajar con el ejemplo. Si los adultos leemos, los niños lo harán también, pensaba. Leía en silencio, leía también en alto por si se interesaba por la historia. ¿Os imagináis qué ocurría? Lejos de toda la teoría y los efectos esperados, mi querido rubio favorito se acercaba a mí y me cerraba el libro para que dejara de leer. A lo que yo respondía: “si no quieres leer no leas, pero deja a los que sí quieren”. Esta frase no surtía ningún efecto visual, pero la seguí diciendo con la esperanza de que hiciera mella en su cabecita. Más tarde, dejé de utilizar esta herramienta para no crear el efecto contrario al esperado. Pensé: olvidémonos de los cuentos. Ahora mismo no es lo que necesita.\r\n\r\nCuando pasó un tiempo prudencial (hablamos de varios meses), decidí volver a la carga de una forma más paulatina. Esta vez escogí la idea de juntar lo que más le gusta con los cuentos: los coches. Para ello, me lo llevé in situ a La Casa del Libro ya que tienen una zona de lectura para los pequeños y él fue quien me dijo qué elección tomar en función de su juego. No hay nada como preguntarle al niño qué es lo que quiere para decidir de forma más acertada.\r\n\r\nAllí nos encontramos a Ricky y el Bólido, un cuento en forma de coche con ruedas y velcro para abrirlo y transformarlo en cuento. La historia es muy básica y no tiene más de siete frases que hablan de Ricky en una carrera de coches.\r\n\r\n\r\n\r\nAdemás, en la historia se pueden encontrar onomatopeyas relacionadas con el mundo del automovilismo y conteo de números con los que pueden participar ayudándonos  a decirlo.\r\n\r\nOtra posibilidad es la de los cuentos manipulativos con cremalleras, cordones, botones… Además de potenciar la psicomotricidad fina, los niños que necesitan tocar, manipular y mover para divertirse, podrán hacerlo mediante un cuento de cartoné. Siempre de cartoné, creedme, estos fortachones no controlan su fuerza. Me decanté por el libro de la imagen que os muestro a continuación. Tiene cremalleras, botones, velcro y cordones.\r\n\r\n \r\n\r\n\r\n\r\n \r\n\r\nEl cuento que funcionó desde el principio fue el de La pequeña oruga glotona con títere de dedo. Fue el primer libro interesante para él. Mediante la marioneta, se acercaba con ganas de jugar y, una vez familiarizado, pasábamos las hojas contando las frutas tanto en castellano como en inglés.\r\n\r\n \r\n\r\n\r\n\r\n \r\n\r\nMi próxima adquisición sigue en la línea de los cuentos que promueven la psicomotricidad fina. Su próximo cuento en casa, de parte de su tita, será Los 10 botones. Un cuento en el que podrá poner botones de diferentes colores según el número que diga la página trabajado con diferentes rimas para captar más su atención y facilitar el aprendizaje.\r\n\r\n \r\n\r\n\r\n\r\n \r\n

¡A botonear!

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