Un caso real de mejora con Terapia Ecuestre

Hoy tenemos otra colaboración de Ana, directora del Centro Rehabilitación Ocupacional y Ecuestre.
 
“El pasado verano recibimos una llamada de una mamá. Estaba algo preocupada; quería que su hijo de 13 años con Parálisis Cerebral Espástica realizara Terapia Ecuestre, pero tenían los horarios ajustados. Así que, como podían acudir al centro durante dos semanas y luego se iban de vacaciones, le propusimos hacer de la evaluación y tratamiento un trabajo experimental. Era una manera de comprobar su eficacia y ver los resultados en un corto espacio de tiempo. Les pareció buena idea y junto a Fina, nuestra psicóloga, establecimos los objetivos cuantificables (medibles mediante evaluaciones estandarizadas) y otros más subjetivos.

Consistió en 10 sesiones a lo largo de 10 días consecutivos, en los que se realizaba el cepillado del animal, Equitación Terapéutica y limpieza del material empleado para la monta.

Se pretendía mejorar la marcha y el equilibrio del paciente mediante el movimiento del caballo e integrar la mano izquierda (que no utilizaba) en la realización de actividades.

Para ello, se hizo una pre y una re-evaluación en marcha y equilibrio, así como en motricidad fina (prensión y manipulación).

A lo largo de los días se iban evidenciando cambios en el niño; al principio le imponía acercarse a Princesa, pero al comprobar que no hacía nada y tener un carácter tranquilo, le transmitía confianza. A partir del tercer día Princesa, al conocer al niño, iba a saludarlo; se acercaba hacia el coche desde su paddock y ya “S” iba a tocarla. Poco a poco fue cogiendo soltura en su manejo pie a tierra (desde abajo), incluso le daba de comer zanahorias. En el cepillado, iba integrando la mano izquierda usándola de asistente, es decir, apoyándola en el animal para aumentar su confianza, autonomía y sentimiento de logro, pues él solo podía realizar la tarea. Lo mismo ocurrió con la limpieza del material, al ayudarse con la mano asistente no necesitaba a nadie para que le aguantara ningún aparejo, lo que fue muy motivante y productivo, ya que en su vida diaria podía extrapolarlo y aumentar su independencia.

En la equitación también hubo aspectos a resaltar; al tener espasticidad en el miembro inferior (piernas) iba muy rígido al iniciar la monta, pero al hacer la transferencia en la rampa para estar a la altura de Princesa y tras unos minutos montado, el tono muscular se normalizaba contribuyendo a una correcta posición sobre el caballo. Mejoró el control de tronco y su equilibrio (Tabla anexa), también su marcha; caminaba más erguido, con una mayor soltura, levantaba más los pies por lo que apenas tropezaba. Hay que resaltar que mejoró más el equilibrio que la marcha, debido a que la patología conlleva un patrón de marcha que se puede corregir hasta cierto punto. También se realizaban juegos para trabajar la manipulación y bimanualidad (usar ambas manos), esquema corporal y lateralidad.
 

ESCALA DE TINETTI

 

Durante las sesiones lo pasaba muy bien, ya que era una actividad que le gustaba y él mismo comentaba sus progresos.

Le recomendamos la continuidad del tratamiento una vez pasadas las vacaciones, ya que era una actividad que le gustaba y motivaba, y debido a su patología se iba regulando el patrón de marcha (dentro de lo posible) y mejoraba mucho su equilibrio.

Así que “S”, acude a terapia semanalmente y lo pasamos muy bien.

 Os animamos a conocernos! Para más información o consultas, podéis visitar la página web www.rehabilitacionocupacionalyecuestre.es  Estamos en San Vicente del Raspeig (Alicante).
 
 

 Ana B. Pliego Salort

Graduada en Terapia Ocupacional y E.U. en Equitación Terapéutica.

Directora de Rehabilitación Ocupacional y Ecuestre.”
 
 
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