Terapia E.M.D.R por Teresa Ramis

El blog de esta semana va a cargo de una compañera y amiga, Teresa Ramis. Actualmente se encuentra trabajando en la Asociación Anénoma -Grupo de Autoayuda para Mujeres con Cáncer de Mama y sus Familias- de Benidorm y Villajoyosa  y tiene formación tanto cognitivo-conductual como en terapia E.M.D.R.  Este es su artículo. Que lo disfrutéis 😉
 
E.M.D.R. son las siglas de Eye Movement Desensitization and Reprocessing (Desensibilización y Reprocesamiento a través del Movimiento Ocular). Es lo que empezó siendo una técnica de tratamiento y actualmente es todo un enfoque terapéutico integral.

Para trabajar desde este abordaje, en primer lugar es necesario explicar que trauma, tal y como lo describe la psicóloga y descubridora del método, Francine Shapiro (2007), “es, por definición, cualquier hecho que haya tenido un efecto negativo duradero en una persona”. Por tanto, partimos de la base de que cualquier experiencia vital sucedida a lo largo de nuestra historia personal determina nuestro funcionamiento actual, haciendo hincapié en los sucesos experimentados y recordados como traumáticos. Es decir, la disfunción presente con la que acude el paciente a consulta (manifestada como imágenes disruptivas, creencias negativas sobre sí mismo, emociones perturbadoras y/o sensaciones corporales), entendemos que es el síntoma, derivado de los hechos pasados que son las causas, denominadas “dianas“, sobre las que trabajaremos a lo largo del proceso terapéutico.
 

 

La función adaptativa y natural del cerebro consiste en procesar las experiencias de nuestro día a día, por lo que, en condiciones normales, es el hipocampo el que se encarga de consolidar los recuerdos. Desafortunadamente, en ocasiones, esta función falla, lo que ocasiona que la información quede mal almacenada en nuestra “biblioteca cerebral”, y sea la amígdala (encargada de controlar las emociones básicas) la que pase a hacerse cargo del trabajo que el hipocampo no ha podido realizar con éxito. Cuando la amígdala cerebral se activa, se manifiesta el miedo y la ansiedad, por lo que la intervención de la misma en el proceso de almacenamiento de recuerdos, hace creer al organismo que el peligro está presente y que los recuerdos no son recuerdos, sino amenazas actuales.

Cuando esto ocurre, hay que ayudar al cerebro a que termine de procesar estas experiencias, haciéndonos servir de los mecanismos naturales e inherentes del mismo, que en un momento determinado fallaron. Esto se consigue abordando la experiencia desde el enfoque psicoterapéutico EMDR, a través de un protocolo adaptado, junto con la combinación de estimulación bilateral (movimientos oculares o tapping, pequeños golpes alternos en las rodillas), lo que logra una intervención directa y a nivel fisiológico de la información, re-experimentando, desde el presente, los componentes del suceso pasado de manera que esta se actualiza volviéndose más adaptativa. Mediante esta intervención se consigue que las emociones, creencias y sensaciones corporales que quedaron arraigadas en las redes neuronales se reprocesen, es decir, vayan perdiendo fuerza hasta que se desensibilizan.

Como en toda psicoterapia, es fundamental realizar la formación específica y, por supuesto, una buena conceptualización del caso para garantizar el éxito de la intervención. Solo de esta manera podremos llegar a identificar correctamente las dianas que hacen de puente afectivo entre el presente y el pasado y que nos unen a la raíz del síntoma.
 
Teresa Ramis · Psicóloga · Terapeuta E.M.D.R.

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