RESEÑA DEL MES: LAS MAREAS DEL TIEMPO (NURIA ESPERT)

Las mareas del tiempo es una novela juvenil escrita por la profesora y logopeda Nuria Espert, que mezcla realidad y ficción con el que consigue sensibilizar y, a su vez, reducir el malestar que puede generar leer algo de este tipo.

 

Sinopsis

Lucy, una joven de dieciocho años, cursa su último año en el instituto. Su vida dará un giro radical al sufrir un grave episodio de acoso escolar y al descubrir que pertenece a una antigua raza, que desde tiempos inmemoriales defiende a la humanidad de la malevolencia de los voraces. No solo su destino está en juego, la supervivencia de la humanidad pende de un hilo. Pavoraz, Señora de los voraces, guiada por las profecías del supremo Hacedor, pretende instaurar un nuevo orden y trama un plan de consecuencias devastadoras.

 

 

Había leído otros libros que trataban el acoso escolar y siempre hacían referencia a chicos y a niveles de Educación Primaria. Por fin, en este libro, he podido leer otro tipo de acoso que puede sufrir una adolescente.

Ejemplifica como el acoso a esas edades puede ser mediante agresividad verbal y continúa fuera de las clases mediante whatsapp. Muestra la red entramada que puede haber entre la cabecilla del grupo y sus súbditas (porque querer pertenecer a un grupo no siempre supone que haya equidad entre sus miembros). No siempre quien ejerce el malestar lo tiene que llevar a cabo físicamente por sí misma. Muchas veces es más sutil, sin pruebas que puedan delatar a la agresora.

También se rompe el estereotipo de un perfil concreto de acosador/a. En este caso, tanto acosadora como acosada son buenas alumnas y no llaman la atención por sus bajas notas ni por su mal comportamiento.

 

El libro mezcla textos que narran el día a día de una adolescente en clase y textos basados en la fantasía que unen los dos mundos en los que se desarrolla la trama. A medida que el caso de acoso se desarrolla más y más, la parte fantástica va ocupando un mayor lugar hasta quedar en un 50%. Esta mezcla puede hacer que los adolescentes lean y empaticen con el acoso mientras que se adentran en la parte más fantástica.

 

Por si os apetece saber cómo empieza, aquí os dejo un vídeo con el que os adentraréis en la historia:

 

APRENDIZAJE DIVERTIDO CON: EL PERRUCO

Este mes os traigo para la sección más divertida, el juego veterano que uso en las sesiones. El perruco, un juego de emociones que me enamoró desde hace unos cuantos años y sigue sin defraudarme.

Este juego contiene un tablero, un dado y cinco fichas de colores. La forma de jugar está inspirada en la oca cambiando la expresión “de oca a oca y tiro porque me toca” por “de perruco a perruco y tiro porque soy muy cuco”.

 

Modo de juego

En las casillas encontramos números y dibujos al azar entre los que se encuentra Perruco mostrando diferentes emociones: alegría, ira, sorpresa, tristeza, aversión…

Cuando un jugador cae en la casilla de perruco, debe descifrar la emoción que siente Perruco (también se puede leer en el tablero) y decir un momento, cosa o persona que haya despertado esa emoción en su vida. Yo, por mi parte, aprovecho para que todos los jugadores pongan un ejemplo de manera que también interactúan y no desconectan hasta su turno.

Si el jugador que ha caído en el perruco, cuenta una experiencia con esa emoción, puede decir: “De perruco a perruco y tiro porque soy muy cuco”, adelantando casillas hacia el próximo perruco y volviendo a tirar. En el caso de que el niño o la niña no digan un ejemplo (en mi experiencia no ha pasado nunca), se quedarían en el mismo perruco sin avanzar.

En ocasiones, ocurre que se repiten las emociones (dado que yo dejo intervenir a todos los jugadores aunque no sea su turno) varias veces. En este caso, la premisa es que no pueden repetir los mismos ejemplos y deben buscar algo diferente que les produzca la misma emoción.

 

Por su sencillez, los niños y niñas se sienten seguros jugando. Como el desarrollo del juego coincide con el de “la oca” y es tan común en las casas, los niños suelen escoger El perruco en las primeras sesiones cuando aún no está el vínculo creado totalmente y no hay suficiente confianza como para no entender las reglas de un juego.

Pero como las reglas cambian, el juego consigue ser fácil, conocido e innovador.

 

Si os ha gustado, podéis encontrarlo en su propia web.

En la web encontraréis otro juego, la baraja de las emociones. Pero ese juego os lo cuento en otro post ;).

¿Reggaeton y trap para menores?

Seguro que os suenan nombres como Bad Bunny, Ozuna o Becky G. Seguro que durante este verano habéis bailado al son de “El anillo pa’ cuando” o “Sin pijama”. ¿Habéis visto bailar a algún menor estas canciones? ¿Las habéis puesto en el coche y las habéis cantado juntos?

No podemos evitar que los menores las escuchen, las canten y las bailen. Sobre todo, si a los adultos nos gustan esas canciones. Pero lo que sí podemos es alimentar su espíritu crítico desde bien pequeños. Porque todos hemos bailado canciones de temática puramente sexual y no hemos sido conscientes de ello pero… ¿qué ocurre cuando se llega a la preadolescencia? ¿Les pedimos raciocinio y que controlen sus hormonas pero luego dejamos que escuchen esta música sin ninguna valoración ética al respecto?

Antes de todo, quiero aclarar que no es la temática sexual la que considero inadecuada para los menores. De hecho, una escena sexual puede abrirnos una puerta para trabajar la educación sexual. El problema no es el sexo, sino el sexismo que emanan.

 

Con figuras masculinas como las de Bad Bunny o Maluma, podemos crear hombres que tomen como filosofía de vida discursos como estos:

“Dale ahí mami pa’ mí modelando
Muchos deseos pero soy yo quien mando “

(Ozuna – El anillo pa’ cuándo)

“Es una loca
Me manda vídeos al Snap mientras se toca “

“Yo sé que ese culo vale dinero
Pero pa’ mí yo lo quiero,
Es loca con la marihuana y codeína
Se pone bellaca y se me trepa encima”

(Duki, Cazzu, Bad Bunny: Loca)

“Si sigues en esta actitud voy a violarte, hey que comienzo contigo y te acuso de violar la ley así que no te pongas alzadita yo sé que a ti te gusta porque estás sudadita”

(Jiggy Drama – Contra la pared)

“Estoy enamorado de cuatro babys Siempre me dan lo que quiero, chingan cuando yo les digo ninguna me pone pero”

(MALUMA – 4 Babys)

 

En cuanto a las mujeres, si solo tienen como referencia musical a Jennifer López y Becky G cantando:

“Me tratas como una princesa y me das lo que pido
Tú tienes el bate y la fuerza que yo necesito “

(Jlo – El anillo pa’ cuándo)

“Mientras tanto hagamos video llamada
Me manda foto’, fotico’
Mostrando todo, todito“

(Becky G – Sin pijama)

Para Karol G os voy a dejar el vídeo que podéis escuchar. Con los primeros 47 segundos es más que suficiente para ver cómo la sexualidad vuelve a ser el monotema de la canción como intento de mostrar independencia.

 

¿Qué lección están aprendiendo? Las mujeres somos libres de hacer lo que queramos con nuestra vida y nuestro cuerpo, pero si todos los singles de este tipo están relacionados con nuestra parte física, los menores dotarán de vital importancia a esa parte olvidando aspectos tan importantes como la inteligencia, el esfuerzo, la empatía y la solidaridad.

Las mujeres podemos encontrar pareja (en el caso de que sea eso lo que queramos) por nuestro físico pero también por nuestros gustos e intereses. Por nuestra forma de ser y de pensar. Podemos ser libres sin ser cosificadas. Hay un punto medio que es el que podemos enseñar a los menores, tanto hombres como mujeres, a encontrar por ellos mismos opiniones con capacidad crítica.

 

Por otra parte, en España se están haciendo esfuerzos por transmitir mensajes feministas. Es el caso de:

 

“Cierra la puerta, ves la salida
Y aunque, la verdad, yo nunca te esperé
Yo ya he estado sola, y sola yo estoy bien
No necesito a nadie”

(Aitana – Teléfono)

“Yo sola con ella jugando
Que yo no te estoy provocando
Y tú te estás equivocando
Ya no soy tu nena, muchacho”

(Lola Índigo – Ya no quiero ná)

“Somos lo que hacemos pa’ cambiar lo que somos
No más sexismo, los unos con los otros
No somos sex symbols, aquí hay de todo
Seamos tan auténticos que no puedan con nosotros”

(Brisa Fenoi – Free)

“Hola, mira que bien me va sola
Nadie a mi me controla
Y aunque me lo pidas ya no te doy ni la hora”

(Ana Guerra y Juan Magán – Ni la hora)

“Pero si me toca, toca, tócame
Yo decido el cuándo, el dónde y con quién
Que voy a darme a mí de una y otra y otra vez
Lo que tanto me quité, que pa’ ti tan poco fue“

(Aitana y Ana Guerra – Lo malo)

 

“Que hay algo en mí que no van a quitarme
Soy mujer, no pertenezco a nadie”

(Miriam Rodríguez – Hay algo en mí)

 

Podemos divertirnos, podemos bailar sin pensar pero está en nuestras manos criticar de forma constructiva la información que nos viene impuesta antes de recibirla y aceptarla sin más. No importa la edad, no importa el lugar. Invitemos a pensar.

 

 

Pensamientos de una adolescente: Buscar la excelencia ¿Bueno o malo?

Me considero una persona muy perfeccionista y con un alto nivel de autoexigencia, a veces me dicen que demasiado y que eso no es bueno. Antes no me daba cuenta de ello y ahora pienso que he invertido (no perdido) tiempo en muchas cosas innecesarias, pero al final todo me ha servido en cierto modo.

Ser muy exigente conmigo misma no siempre es bueno. Está bien para mejorar y aprender pero cuando veo que las cosas no están saliendo como a mí me gustaría, o cuando veo que no avanzo y que estoy estancada en un punto, siento una presión muy grande y es algo parecido a un túnel que nunca acaba y cada vez te pones más nerviosa porque no le ves el final, y necesitas que termine ya. Esas son las sensaciones que siento, y que solo pueden ser compensadas con algún mérito propio. 

Hay personas que no entienden esto porque son capaces de manejar las situaciones con más tranquilidad y en parte es una suerte. Pero las que tenemos un carácter parecido al que he dicho antes, sabemos que a veces es incontrolable saber llevar con más serenidad las cosas, porque en el fondo sabemos que siempre queda algo por hacer o por mejorar. Nunca estará perfecto y por más que lo intentamos, siempre queda un detalle que no está del todo bien. Y algo que la gente no entiende es que si yo no lo veo bien, por mucho que me digas que está perfecto, para mí no lo será, y eso solo hace que me “enfade” más. Y me enfado porque siento que solo quieren que lo deje estar, cuando yo sé que puedo hacerlo. Es algo así como que no te ven capaz para X cosa.

Llevo mucho tiempo reflexionando sobre esto: ¿por qué soy así?, ¿por qué me frustro cuando algo no me sale bien?, ¿por qué siempre necesito hacer algo más? Y así, muchos porqués más. Al final he llegado a varias conclusiones:

Por una parte, simplemente porque siempre he sido así y es algo interno que no creo que pueda cambiar, y lo creo porque hacer algo bien, como esperaba, me da mucha satisfacción personal y esos momentos, me ayudan a seguir creyendo en mí. Eso no quiere decir que no vaya a aprender a gestionar esos arrebatos que me dan cuando fallo, que son muchas veces.

Y otra conclusión a la que he llegado ha sido que al final es importante estar satisfecho/a con nosotros mismos/as, pero sabiendo cuando estamos pasando esos límites de autoexigencia que al final, siempre acaban perjudicando y agotando a la persona. Está bien querer mejorar, pero si no aprendemos a aceptar nuestros fallos, viviremos toda la vida enfadados/as y también hay que disfrutar de otras cosas y no solo de los méritos.

Hay otra pregunta que me estoy cuestionando y a la que aún no le he encontrado la respuesta. ¿Y si todo esto de querer hacerlo todo bien y tener todo controlado es miedo? Miedo a perder el control de la situación, a fallar y no poder rectificar ese fallo, sentir que no soy capaz de hacer las cosas… Si es miedo, ojalá poder cambiarlo por la fobia a las arañas.

*Colaboración de Cristina, adolescente con muchas cosas que decir.