PENSAMIENTOS DE UNA ADOLESCENTE: ADOLESCENCIA, UNA ETAPA DE CRISIS

Antes de dejar paso a la colaboración del mes, me he permitido el lujo de introducir este post en forma de carta que dice mucho y representa una de las situaciones de crisis por las que se pasa en la adolescencia.

Qué difícil es para los adultos cuando creemos conocer a una persona y nos decepciona ¿verdad? En esos momentos nos quedamos en shock y nos vemos en la tesitura de hacer un duelo de esa amistad hasta que la situación se normaliza. Pensad en esos duelos de forma continua. ¿Cómo nos sentiríamos?

La adolescencia es una etapa en la que se deja de ser niño y se prepara para ser adulto con la consecuente inmadurez. Los chicos y chicas de esa edad empiezan a cambiar sus hábitos, sus prioridades, sus aficiones… Empiezan a comprobar sus límites y los de los demás. Dudan de su imagen y empiezan los quebraderos de cabeza entre su mundo interior y la presión grupal.

¿Cómo creéis que se siente un/a adolescente en pleno cambio interior y, a su vez, viendo como su alrededor se desbarata para convertirse en algo totalmente diferente? Hoy, Cristina, representa una parte de ese colectivo y nos abre su corazón, a veces tan hermético en los adolescentes, para hablarnos de esta crisis interpersonal.

 

QUERIDOS ADOLESCENTES DE LA ACTUALIDAD

Este mes me apetecía hacer algo especial en relación a la mayoría de adolescentes (y digo mayoría porque sé que no todos son igual) y he escogido escribir una carta que recomiendo que lean sobretodo, aquellos que parecía conocer pero que han cambiado hasta tal punto que no los reconozco, mis amigos desde que iba al colegio, para que sepan que están en el momento justo en el que el camino se separa en otros dos y son ellos los que deben escoger cuál tomar. El fin de esta carta es simplemente que observen y comparen.

“Queridos adolescentes de la actualidad, y en especial mis amigos, ha llegado un punto en el que tenéis que escoger entre seguir con el camino que lleváis, que puede ser tanto el bueno como el malo, o cambiaros al otro bando, donde las opciones son exactamente las mismas.  Elegir caminos no es fácil para aquellos que no tienen claro qué quieren hacer, entonces sería un mérito que escojáis el lado bueno con motivos, teniendo en cuenta que tenemos entre catorce y quince años. ¿Y cuál se supone que es el bueno? ¿Y el malo? Lo cierto es que ni yo misma lo sé, pero solo tenéis que pararos a observar. Observad y comparad. ¿Cómo eráis antes? Yo os conozco desde los tres años, era increíble ir al cole y saber que estaríais ahí, que íbamos a ir a jugar la media hora de recreo al escondite y que, como siempre, me acabaríais pillando y me tocaría pagar a mí. Era genial saberlo, porque eso quería decir que seguíamos siendo amigos. Pero es lo que tienen los años, que creces y las cosas cambian. Antes eráis los más inocentes, divertidos, originales… Los mejores. Hasta que llega la ESO y conoces gente nueva, que también es genial pero, por desgracia, en la piña de antes no caben tantas personas. Entonces la piña se va partiendo en trozos hasta que te das cuenta de que ya ni el súper glue más fuerte puede recomponer estos trozos.

No solo habéis cambiado de fruta, sino que os habéis cambiado a vosotros mismos. Ya no sois los de antes ni a un milímetro de distancia. Os he dicho que observéis y comparéis. Yo lo sigo haciendo. Si antes jugábamos al escondite, ahora jugáis a ver quién bebe más alcohol; y si antes jugábamos al pilla-pilla, ahora jugáis a ver quién fuma más. Os recuerdo que tenemos catorce y algunos quince años.

Llevo mucho tiempo haciéndome la misma pregunta, y cuando digo mucho, digo años, pero jamás nadie me ha respondido. Tal vez porque es una pregunta futurista pero me encantaría que me dijerais la fórmula, ecuación o cualquier método para que no os molestéis en contestarme, porque quiero ser yo la que encuentre la solución. Y mi pregunta es la siguiente: Si ahora, (vuelvo a repetir) con 14-15 años hacéis estas cosas, ¿qué haréis cuándo tengáis cuarenta?

¿Seguís observando y comparando? Si lo habéis hecho, enhorabuena. Habréis conseguido mi principal objetivo y habréis conseguido recordar viejos pero muy bonitos momentos.  Yo seguiré observando hasta que encuentre la respuesta a todas mis inquietudes, y eso, queridos adolescentes, os aseguro que puede durar toda mi vida.”

*Colaboración de Cristina, adolescente con muchas cosas que decir.

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Reseña: El club de los incomprendidos, lectura juvenil

La reseña de este mes va dirigida a ese rango de edad en el que algunos se refugian en los libros y devoran sin parar en sus horas de aburrimiento pero en el que muchos de ellos se alejan de la lectura y de cualquier cosa que les recuerde a los infantiles niños o a los aburridos adultos: Los adolescentes.

Para aquellos que se han alejado de la literatura o que nunca la han llegado a tocar, es preferible que empiecen con libros en los que se traten temas adecuados a sus intereses y les resulten cercanos. Para ello, suele ser acierto seguro los libros en los que se habla de amistad y de amor.

Un fenómeno que muchos conocen, es la serie de libros del autor Blue Jeans titulada “El club de los incomprendidos”. Un conjunto de cinco libros en el que un grupo de adolescentes vive experiencias muy propias de la edad como el amor y la amistad pero desde una visión mucho más actualizada y en la que se aceptan las diferencias, algo complejo en esa edad.

Lo primero que hace esta saga de forma diferente a otros libros de esta temática es la manera en la que se agrupan sus personajes. No forman un grupo por ir juntos a clase toda la vida, como suele ocurrir en muchas ocasiones. Se agrupan para apoyarse mutuamente porque todos se han sentido diferentes e incomprendidos. Muchos han sufrido en su piel el acoso de algún compañero en un determinado momento.

Raúl es un chico que, lejos de todo estereotipo de tipo malo que muchas películas y muchos libros crean como cliché de éxito asegurado, tiene una personalidad bondadosa y se preocupa por todos sus compañeros de una manera especial. Hace un tiempo que falleció su padre. Desde entonces, su madre vive en un estado de depresión leve que afecta al propio Raúl.

Valeria es tímida e insegura pero, a su vez, no necesita que ningún amor le salve a caballo para poder sentirse protegida. Aspecto que suele ser bastante prototípico en la literatura juvenil.

Ester es una chica que empieza con una relación complicada. Está enamorada de su entrenador y deberá luchar contra los juicios que conllevan una relación de un adulto y una menor. Además, deberá rebelarse con quien más quiere, atreviéndose a decir NO para no verse forzada a mantener una relación sexual sin su consentimiento.

Meri es una adolescente que no se atreve a exteriorizar su orientación sexual. Lo lleva en secreto y ese peso cada vez le resulta más difícil de llevar.

Bruno es un chico introvertido que se refugia en los videojuegos y que, lejos de lo que pueda aparentar, le preocupan los temas románticos más de lo que él quisiera.

Elisabeth es activa, líder y con capacidad de decisión. El problema vendrá cuando su salud mental le juegue malas pasadas y ponga en peligro su amistad y su integridad física.

Con cada libro aparecen nuevos personajes secundarios que también introducirán en la vida de los lectores temas controvertidos como las nuevas parejas de padres divorciados, el suicidio y la baja autoestima.

El club de los incomprendidos es una serie de libros que tratan temas como el duelo, los problemas familiares, las inseguridades, la diversidad sexual y los trastornos mentales lejos de todo cliché de dependencia y sin prejuicio alguno. Estos son valores que necesitan nuestros adolescentes de hoy para ser unos adultos tolerantes el día de mañana.

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BATALLAS CORRIENTES: Terapia Ecuestre, una experiencia enriquecedora

Ana B. Pliego es graduada en Terapia Ocupacional y E.U. en Equitación Terapéutica. Hace unos años, tuve la suerte de notar todos los beneficios que tiene la Terapia Ecuestre y de comprobar cómo lo enfoca nuestra entrevistada del mes para un mayor aprendizaje y mejora.

 

 

Primero te graduaste en Terapia Ocupacional, ¿qué te llevó a combinar tus conocimientos con la equitación?

En abril hace 20 años que estoy en el mundo ecuestre. Una cosa llevó a la otra; terminé mis estudios y una compañera me comentó que hacían un curso de fin de semana de introducción en Terapia Ecuestre dirigido a Terapeutas Ocupacionales. No dudé en apuntarme. ¡Menos mal! Porque comentaron que había un postgrado en la complutense y como era de esperar, fui a cumplir mi sueño.

 

¿A quién va dirigida la Terapia Ecuestre?

Va dirigida a multitud de personas, puesto que abarca diversas edades, fundamentalmente de bebés a adultos de 50-60 años y cualquier discapacidad o riesgo de padecerla. Para evaluar cada caso se hace un estudio previo y se comprueba si realmente es seguro y beneficioso para el paciente.

 

Es posible, que cuando se habla de Terapia Ecuestre, se tenga la idea de que es un abordaje terapéutico especialmente para niños. ¿Has trabajado con adultos?

La mayoría de pacientes que atendemos son niños. Con adultos sí he trabajado y da muy buenos resultados en Daño Cerebral Adquirido  como en el caso de Accidente Cerebro Vascular (ictus) y Traumatismo Craneoencefálico. Es bastante común en el tratamiento de Parálisis Cerebral y Esclerosis Múltiple, entre otras.

 

¿Para qué tipo de patologías está recomendada la Terapia Ecuestre?

En general, para la mayoría de patologías, pero depende del profesional que realice la intervención. Las áreas se podrían clasificar en psicopedagógica, psicomotora, comunicación y lenguaje, social…

Desde la Terapia Ocupacional el abordaje es bastante amplio. Mis especialidades son Neurología y Atención Temprana. También forma parte del equipo de trabajo una Psicóloga Clínica y Maestra.

 

¿Cómo se trabaja en una sesión de Terapia Ecuestre?

Cuando me llaman los papás siempre les digo la estructura general, aunque depende de cada caso. Generalmente, solemos hacer 15 minutos de actividades pie a tierra (desde abajo) como cepillar al caballo y/o aparejarlo (ponerle la montura o cinchuelo, según el caso) y los 30 min restantes los dedicamos a la monta. Según los objetivos planteados en la entrevista previa, realizamos equitación terapéutica, adaptada, hipoterapia o volteo terapéutico.

El material que usamos para el caballo es el ecuestre, aunque realizamos adaptaciones tanto en los cepillos o los aparejos si la persona lo requiere. Y el trabajo didáctico es el mismo que podemos usar en sala o en el domicilio; fichas, juegos, aros, conos, pelotas…

 

¿Qué aspectos aporta la Terapia Ecuestre en comparación con el resto de terapias con animales?

Aparte de motivante, el tamaño del caballo nos permite realizar gran variedad de actividades. Estamos al aire libre, en un entorno normalizado como es el centro ecuestre, fuera del contexto clínico aunque trabajemos los mismos objetivos y el paciente lo percibe más como una actividad de ocio que como terapia, lo que conlleva mayor implicación.

El caballo transmite por medio del movimiento de su dorso impulsos rítmicos al cinturón pélvico, a la columna vertebral, y a los miembros inferiores del jinete. Por lo tanto, se transfieren entre 90 y 110 oscilaciones tridimensionales por minuto.

El paso del caballo transfiere a la pelvis del jinete, el patrón fisiológico de la marcha humana en sedestación (sin requerir el uso de las piernas se podría decir que el paciente camina sentado). El cerebro registra no sólo movimientos aislados, sino toda una gama de patrones motores que tienden a automatizarse, lo que facilita su transferencia a la marcha, si sus habilidades motrices lo permiten.

 

En tu experiencia profesional, ¿has tenido casos en los que se ha dado una gran mejora en el tratamiento una vez se ha iniciado con la Equitación Terapéutica a pesar de haber trabajado previamente con otro tipo de terapia?

En pacientes que tras una lesión están recuperando el control de tronco y equilibrio, sí se evidencia un mayor control postural gracias al paso del caballo y los ejercicios que realizamos.

En un tratamiento intensivo que realicé con un niño que presentaba Parálisis Cerebral Espástica, tuvimos diez sesiones consecutivas y hubo una mejora notoria; tanto en marcha y equilibrio como en destreza manipulativa, integración del lado afecto en las actividades planteadas además de un alto nivel de autoconfianza, participación y motivación.

 

¿Cómo puede contactar contigo alguien que, después de leer esta entrevista, está interesada en experimentar los beneficios de este tipo de terapia?

Me pueden escribir a ana.pliego.to@hotmail.com o llamar al 680861094. Las sesiones se realizan en el Club Hípico “La Llar del Cavall” aunque también colaboro en “Teranimalia”.

 

 

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Los niños de ahora: Ricos, famosos y sin tiempo

Antes de seguir leyendo os pido que veáis este video que se emitió este lunes pasado en televisión.  Durante 2:03 minutos, los niños hablan de Rafa Nadal pero se dicen muchísimas más cosas que, debido a su normalización en la sociedad, pueden pasar por alto.

El vídeo lo podéis encontrar en el siguiente enlace: https://goo.gl/eQwQbJ

¿Lo habéis visto? Para los resistentes que no quieran verlo, resumiré el texto en sus frases más importantes:

Entrevistadora: “¿De mayor te gustaría ser como Rafa Nadal?”

Niño: “Sí, pero en lugar de tenista, futbolista. Porque es famoso y yo quiero ser famoso porque gana mucho dinero”.

 

Entrevistadora: ¿A ti te gusta el deporte?

Niña: Sí. Hago muchos deportes. Baile, balonmano, hago flamenco, ballet. También voy a inglés y catequesis”.

Entrevistadora: “No te queda tiempo para jugar.”

Niña: “No mucho. Bueno, solo para hacer los deberes y justo irme a cenar.

 

 

Qué más necesitamos para darnos cuenta de que los niños hace tiempo que dejaron de ser niños. ¡Nos lo están diciendo ellos! ¿Por qué todos estamos de acuerdo en que los idiomas son importantes, el deporte es importante pero no todos lo estamos para decir que jugar es importante?

No confundamos enriquecer con extenuar. Enriquecemos cuando un niño nos pide más actividades porque se aburre, enriquecemos cuando hacemos un niño integrado en su totalidad: conocimientos, parte física, parte emocional, parte creativa y sí, también la parte de ocio y calma… ¿Cómo van a aprender a calmarse si no les dejamos momentos para ello? A veces se nos olvida que con nuestra mirada de adultos y, según lo que creemos más importante o menos, condicionamos ese enriquecimiento inclinando la balanza a la parte académica y de competición. Enriquecer es genial pero, por favor, con criterio.

Más tarde, los adultos nos quejamos de que tenemos niños irritables, enfadados y que no “toleran los límites y la frustración”. ¿Y si no es únicamente cuestión de educación o autorregulación? ¿Y si tenemos niños igual de malhumorados que los adultos cuando salimos muchos días del trabajo y estamos cansados o estresados?

Algunos padres acuden a consulta porque sus hijos “tienen mucho genio y necesitan aprender a controlarse” pero no encuentran el tiempo suficiente para acudir a las sesiones porque los lunes, miércoles y viernes tienen fútbol y los martes y jueves tienen inglés. Además, no pueden ir a consulta después de las otras clases porque si no, no les queda tiempo para hacer los deberes.

Como he dicho en muchas otras ocasiones, en la sociedad actual falta empatía. Si pensamos que el problema en estos casos es que los niños no controlan su ira, pensaremos que es un problema intermitente y que no tiene mayor prioridad que otras cosas en su vida. Si pensamos esto, los niños se frustrarán más y se enfadarán más porque no verán una nueva solución para calmarse.

Si, por el contrario, empatizamos con ellos y pensamos que el enfado no es más que una consecuencia de su cansancio y su poco tiempo de juego o distracción, quizá tomamos vías de trabajo diferentes. Encontramos tiempo para ellos y les generamos más momentos de tranquilidad.

 

Pero hoy el post no acaba aquí, falta un tema muy importante que se puede ver en la entrevista. ¿Cuáles son las metas en la vida de nuestros niños? Cada vez son más quienes aspiran a ser científicos, profesores, deportistas sacrificados… pero aún queda mucho por hacer. Quedará por hacer siempre que los pequeños encuentren su modelo a seguir en gente cuya prioridad, según los medios de comunicación, sea su riqueza o su fama.

 

 

Quiero ser positiva y deciros que empezamos a hacerlo bien. Si lo creemos así, nos daremos cuenta de que los perfiles de programas como “Hombres, Mujeres y Viceversa” y “Gran Hermano” son admirados únicamente en adolescentes y adultos de generaciones anteriores y que los niños de hoy, posiblemente, sean adolescentes del futuro alejados de eso. Vamos a pensar en eso, seamos positivos.

Pero, ¿qué ocurre con el que parece el único deporte en nuestro país? ¿qué ocurre con el fútbol? Vemos como los medios de comunicación basan sus noticias en la prensa amarilla, llena de morbo y lejos de los minutos de partido. Se les olvida que el fútbol es un deporte de equipo en el que solos no son nadie y se centran en los que ellos consideran estrellas, dejando atrás a quienes enseñan valores como el compañerismo, la cooperación y la humildad. Ensalzan con minutos y minutos de programa la actitud arrogante, individualista y los conflictos entre compañeros. Enseñan a mentir, a quejarse cuando no ha habido falta, a acribillar al árbitro y a hacer públicos sus conflictos entre compañeros de equipo o entre entrenadores rivales. Los niños ven cómo sus modelos se sienten responsables únicamente de sus logros y echan “balones fuera” cuando ha habido algún error. Ven como se junta la política con el fútbol creando barreras entre su propio país cuando esos equipos tienen más de un 50% de jugadores extranjeros. ¡No tiene sentido! Y en ese sinsentido crecen los menores de hoy en día, resguardados por los adultos que disfrutan de ese juego televisado y no se dan cuenta de todos los valores que echan por tierra con respecto a sus hijos.

Por favor, no podemos criar niños sin tiempo para ser niños y a su vez, aunque parezca contradictorio, convertirlos en adolescentes cuya misión en la vida es ser famoso y ganar dinero. La vida no consiste en eso o, al menos, hagamos que la vida no consista en eso.

 

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