Pensamientos de una adolescente: Novelas para el verano

Posiblemente, sea la única adolescente que en verano se aburra, pero es verdad. A partir del mes de Julio, el verano se me hace eterno y por ese motivo necesito buscar hobbies y cosas para hacer. Una de ellas es la lectura, y por eso en el último post del verano he querido hacer una lista con los cuatro libros o sagas, que más me han gustado desde el punto de vista de una adolescente.

En primer lugar, voy a nombrar una trilogía de cómo no, Blue Jeans, uno de mis escritores favoritos. Esta trilogía se titula “Algo tan sencillo”. Narra la historia de un grupo de estudiantes que son nuevos en la universidad, cada uno de ellos con una personalidad y una historia muy diferente. En la lectura podemos encontrar amor, decepciones, tentaciones, cambios, secretos…  A lo largo de los tres libros, veremos cómo cada uno de los protagonistas evoluciona y conoceremos las historias que cada uno escondía. Estos son mis libros favoritos y hasta el final me han mantenido enganchada.

A continuación, voy a hablar de un género literario diferente. En este caso es un libro de misterio escrito por un autor menos conocido, pero con una historia muy entretenida. El libro se llama “Los espejos venecianos”, es verdad que el título no dice mucho pero el interior te atrapa por completo. En esta historia leeremos la investigación que lleva a cabo un estudiante de universidad al llegar a la ciudad de Padua, cuando se encuentra el famoso palazzo protagonista de la leyenda de Beatrice Balzani, una mujer que desapareció dejando un clima de misterio e intriga que nos acompañará hasta el final de la historia.

La siguiente trilogía de la que voy a hablar es de la famosa escritora Suzanne Collins, la autora de “Los juegos del hambre”. La mayoría conocerá el argumento, pero resumiendo, trata sobre las experiencias de Katniss Everdeen, una adolescente que es elegida para ir al evento que se celebra cada año en Panem, donde 12 chicos y 12 chicas tienen que luchar entre ellos para conseguir sobrevivir. El último, será el vencedor de los Juegos y podrá volver a su casa con su familia.

Esta es una trilogía que suena muy sangrienta, pero que dentro de eso también trata temas muy interesantes. Por ejemplo, muestra que dentro del principal objetivo que es sobrevivir, también existen otras prioridades que para la protagonista son más importantes que su vida: su familia.

Por último, hablaré de un libro que al principio no me llamaba mucho la atención porque a mí me gusta leer para divertirme, no para llorar. Estoy hablando de “Bajo la misma estrella”. Esta es una historia de dos jóvenes enfermos terminales que se conocen en un grupo de apoyo y que a partir de ahí empiezan una historia juntos, primero de amistad y luego de amor.

No me arrepiento para nada de haberlo leído porque es una historia que muestra al lector que aun estando en situaciones críticas, no debes perder el humor y las ganas de vivir. A lo largo de la historia hay reflexiones que te hacen pensar y valorar mejor todo lo que tenemos. Y aun intentándolo, no se puede evitar llorar o emocionar con el libro.

 

*Colaboración de Cristina, adolescente con muchas cosas que decir.

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Reseña del mes: Así es la vida (Ana Luisa y Carmen Ramírez)

“Seguramente cuando las cosas no salen como quisiéramos, es porque se nos está invitando a hacer nuevos descubrimientos. La vida no es siempre como queremos que sea, ni siquiera con esperamos. Cada día se estrena cada vida. Y no nos la podemos perder.”

Así es la descripción de este nuevo descubrimiento de literatura infantil en el que se habla de cómo es la vida realmente. A veces, lo que pasa en nuestra vida nos gusta, pero otras veces no salen las cosas tal y como esperamos. Éste es un mensaje que intento transmitir a los niños desde bien pequeños.

Cuando tenemos peques cerca, vivimos bastantes momentos de frustración y rabietas en el que suben los decibelios porque algo no ha salido como querían. Alguien no le coge en brazos, se le ha caído un juguete y no se lo puedes volver a dar en el mismo momento, quiere coger todo lo que encuentra en el supermercado (que nunca coincide con algo sano), no quiere irse a dormir, quiere dormirse pero no puede…

Los niños muestran su frustración y, sobre todo los más pequeños, lo hacen continuamente. Están aprendiendo que no pueden tener todo lo que quieren en el momento en que lo quieren y este aprendizaje le llevará un tiempo y esfuerzo por parte de niños y adultos.

Es posible que, en más de una ocasión, nos dé pena que lloren y nos preocupemos por ellos. Pero si algo deben aprender los niños desde la protección y la comprensión de sus figuras parentales es que no se puede tener todo o hacer todo como ellos quieren en ese mismo momento. No seremos unos “ogros” por hacérselo saber. Por el contrario, estaremos enseñando a los peques desde un lugar seguro algo que aprenderán más tarde en la vida y sin nadie que se lo explique con la misma paciencia que nosotros.

Para hacer este aprendizaje más divertido, podemos utilizar el libro de este post. El cuento de “Así es la vida” muestra a los niños que cuando las cosas salen como esperamos, nos sentimos muy contentos. Pero en otras ocasiones en las que no podemos hacer aquello que queremos o ver a la persona que queremos, nos podemos enfadar o sentirnos tristes. En esta primera parte, el libro empatiza con las emociones infantiles (y no tan infantiles). En la segunda parte de la historia, las autoras nos cuentan los aspectos positivos de que algo no salga como esperábamos y nos indica ejemplos de cómo hacer que esas situaciones que parecen negativas, se conviertan en opciones para probar cosas nuevas o hacer otras cosas igual de divertidas.

Además, en este libro se habla de forma introductoria sobre el concepto de muerte. Sobre las emociones que despiertan querer ver a una persona y no volver a verla más. Aspecto muy positivo para ayudar a los niños a comprender algo tan abstracto como éste y con el que solemos lidiar en un momento duro para los adultos.

 

Aplicación en sesión

Este libro puede ser muy útil para aumentar la tolerancia a la frustración, sentirse comprendidos ante sus emociones desagradables y para aprender a ver las cosas positivas tras una situación de enfado o tristeza o para trabajar el concepto de muerte.

Pero lo que más me gusta, es que permite enlazar toda una moraleja con una frase corta. El cuento repite en bastantes ocasiones la expresión “así es la vida”. Por lo que permite al niño decirse a sí mismo esa expresión ante una situación desagradable y le proporciona una herramienta que puede utilizar para autorregularse.

 

Si queréis echarle un vistazo a la historia, os dejo un vídeo en el que podréis escuchar la historia en audio y leer todas sus páginas.

 

¡A disfrutar la vida que siempre vale la pena! 😉

 

 

 

 

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BATALLAS CORRIENTES: Sobreviviendo a Bachiller y Selectividad

Mª Jesús tiene 18 años. El pasado mes de junio se presentó a selectividad y ahora disfruta de unas merecidas vacaciones después de un curso escolar lleno de exámenes y estrés continuo. Mª Jesús nos cuenta su experiencia académica. Una experiencia que vive un gran número de estudiantes en todo el país.

¿Cómo definirías, en tres palabras, tu paso por Bachiller?

Es difícil definir esta etapa en tan solo 3 palabras, ya que en mi caso han sido 3 años e intensos, pero me quedaría con que ha sido una etapa muy exigente, estresante y difícil de llevar.

 

¿Cómo has vivido la experiencia de encontrarte en 2ºde Bachiller con todo lo que eso conlleva?

No diré que ha sido una mala experiencia como pensaba las últimas semanas del curso, ya que han sido unos años duros y  me ha costado bastante llegar hasta el final, pasando por muchas horas de estudio, semanas enteras de exámenes, estrés y nervios,y  días en los que me veía incapaz de seguir adelante, sino que diré que ha sido una experiencia que me ha hecho crecer mucho como persona y darme cuenta de que nada es fácil pero que con esfuerzo todo se puede.

 

¿Qué es lo que te ha parecido más difícil del curso?

Para mi lo más difícil y lo que más me ha costado llevar han sido sin duda los exámenes, no por su propia dificultad, sino por el poco tiempo que teníamos entre ellos, ya que he tenido semanas enteras de exámenes, en las que después he tenido 2-3 días para “descansar” y empezar con otra semana igual o peor, y así durante casi todo el curso de 2º de Bachiller.

Con respecto a las asignaturas que he cursado, para mi las más difíciles han sido Matemáticas e Historia. Han sido dos asignaturas que me ha costado mucho aprobar a pesar de ser las dos para las que más he estudiado, lo que me ha causado mucha frustración durante el curso, ya que no veía resultados tras tantas horas de estudio.

 

¿Y lo más fácil?

Para mi lo más fácil de llevar han sido las asignaturas  que me gustaban y me parecían más interesantes como geografía y economía, ya que se me hacía mucho más ameno estudiarlas y he conseguido mejores resultados con menos esfuerzo.

 

¿Qué herramientas te han servido para aprobar 2º de Bachiller?

Las herramientas que más me han ayudado este curso han sido dos que nunca había utilizado, e incluso este año empecé a utilizarlas algo tarde pero me han sido muy útiles. Estas dos herramientas son la organización y la planificación, y aunque nunca me ha gustado hacerme horarios y planes de estudio, este curso he descubierto que son de gran ayuda y que sin ellos quizás no habría conseguido superar el estrés de los exámenes finales y selectividad, y sobre todo del constante pensamiento de: “no me da tiempo”, “no puedo con tanto”,etc.

Otra herramienta que me ha sido muy útil ha sido ir probando distintas técnicas de estudio hasta encontrar la que mejor me funcionase, que en mi caso ha sido hacer esquemas y resúmenes de todo, las veces que hiciera falta y probando distintos formatos hasta encontrar el que se me hacía más ameno de estudiar.

 

¿De qué manera crees que cursar Bachiller te ha hecho crecer a nivel personal?

Pues la verdad es que aunque no me he dado cuenta hasta una vez finalizado el curso creo que haber cursado bachillerato ha sido una etapa que me ha hecho crecer mucho como persona en varios aspectos.

En primer lugar, de haber repetido 1º de Bachillerato he aprendido que sin esfuerzo nada se consigue y que las segundas oportunidades pueden ser incluso mejor que las primeras, y en segundo lugar, tras haber terminado el 2º curso, he aprendido sobre todo a organizarme, saber controlar mis nervios, tolerar mejor el estrés y sobre todo a tener más seguridad en mi misma conforme iba viendo que cada esfuerzo me recompensaba con un buen resultado.

 

Una vez aprobado, ¿cómo te has preparado la prueba de Selectividad?

Lo primero que hice (incluso antes de saber si aprobaría todo para ir a Selectividad) fue planificar cada dia de los restantes hasta selectividad, dividiendo cada asignatura en bloques y asignándole a cada una el tiempo que creía necesario, y a partir de ahí, estudio y constancia. También he de decir que no se me hizo tan duro como temía, ya que en realidad no era más que un repaso de lo que había estudiado semanas antes para los exámenes finales.

 

Algunas personas creen que la Selectividad es cada vez más fácil. ¿Qué opinas tú de ello? ¿Crees que los exámenes de selectividad son fáciles tal y como dicen?

Yo no creo que cada vez sea más fácil, sino diferente, ya que van variando los temarios y las asignaturas con el paso de los años y los cambios de leyes educativas.

Y con respecto a este año, hablando de la convocatoria de junio que es la que yo hice, los exámenes, a excepción de matemáticas, no me pareció ninguno difícil, sino que incluso me parecieron más fáciles que todos los que había hecho durante el curso. Pero si que es verdad, que durante el curso, he hecho exámenes de selectividad de todas las materias y de distintos años, y siempre te encuentras alguno más dificil que otro, pero en general, no creo que sean difíciles, aunque también es una opinión muy variable según la preparación y el método que haya llevado a cabo el centro donde se haya cursado el bachillerato.

 

¿Qué carrera quieres estudiar? ¿Por qué?

Quiero estudiar el doble grado de Derecho+Criminología. En un principio, desde que estaba cursando 4º de E.S.O  tenía claro que quería estudiar Criminología, para después prepararme las oposiciones para Policia Nacional, ya que es lo que quería desde hace bastantes años, pero poco a poco fui abandonando esta idea, y teniendo en cuenta las pocas salidas profesionales del grado en Criminología, me decidí por este doble grado, ya que Derecho es otra de las opciones en las que estaba pensando los últimos años y además saldré más preparada y con más opciones en el mundo laboral.

 

¿Qué le dirías a un/a alumno/a que ha terminado Educación Secundaria y se plantea estudiar Bachillerato?

Lo primero que le diría es que lo piense bien y no se deje influenciar y haga bachillerato si es lo que realmente quiere. Digo esto porque a lo largo de estos años me he encontrado con bastantes compañeros que no tenían ningún interés por el curso y les ha sido imposible aprobarlo. Bachillerato, y sobre todo 2º, son cursos que requieren mucho esfuerzo, constancia y motivación, cosas que solo conseguirás si estás haciendo lo que de verdad quieres.

 

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Canalizar la ira en adultos

Podemos encontrar muchísimas técnicas para canalizar la ira en niños a tan solo un click en el ordenador, desde el móvil o en cualquier librería pero… ¿Sabemos cómo canalizar el enfado cuando somos adultos? En una sociedad en la que nos podemos sentir frustrados y desatendidos por aspectos que no podemos controlar y con la consecuente sensación de impotencia… ¿Alguien nos ha enseñado a canalizar nuestra ira sin echar mano de la historia de Juan Tortuga tal y como pueden hacer los niños?

 

Antes de empezar, me gustaría explicar por qué he titulado esta entrada con la palabra “canalizar” y no “controlar”. En algunas ocasiones, la palabra controlar puede darnos a entender que debemos inhibirla, hacerla desaparecer. Con respecto a las emociones, esto puede no ser una muy buena idea. Las emociones pueden ser agradables o desagradables, pero todas son positivas puesto que todas tienen un fin que cumplir. En el caso de la ira, nos ayuda a poner límites a los demás. Por tanto, ¿qué pasaría si no sintiéramos enfado? ¿No pondríamos límites en nuestras relaciones?

Una vez nos hemos dado el permiso para sentir ira puesto que es algo normal siempre y cuando no condicione de forma negativa nuestro día a día, podemos plantearnos. ¿Y cómo siento yo mi ira? ¿Cómo noto que quiero sacarla? Algunas personas tienden a mostrar su enfado de forma corporal y otros, de forma verbal.

 

Si la ira te invade a nivel corporal puedes hacer varias cosas:

– Si no hay nadie en casa, en el despacho o en tu habitación y puedes estar en intimidad, una idea puede ser pegar puñetazos al colchón hasta que ya no lo necesites más. ¿Significaría esto que eres violento/a? No. Significa que necesitas descargar tu enfado de forma física. Ni más, ni menos. No tiene por qué haber un análisis que juzgue ese comportamiento.

Ralla un papel como si colorearas muy enfadado/a. Aquí debes tener cuidado por si traspasas el papel, prueba a hacerlo con lápiz o boli, nunca con rotulador o portaminas.

– Si estás fuera de casa o con personas a tu alrededor, puedes utilizar algo más sutil pero que también sirve: Aprieta los puños y el abdomen. Al hacer esa fuerza es probable que contengas el aire. Hazlo mientras puedas sin llegar a la extenuación. Y, si cuando vuelves a respirar, sigues con esa rabia interna, vuelve a repetirlo las veces que necesites.

– Otra opción es el conocido “cuenta hasta 10” mientras respiras hinchando la barriga con cada inspiración y vaciándola lentamente con cada espiración. Esta forma es más pasiva por lo que quizá pueda resultar más difícil conseguir la calma. Aun así, es una buena táctica que puedes probar.

Si tu forma de sacar la ira es a nivel verbal:

Escribe. Escribe todo lo que piensas y lo que le dirías a las personas con quien te has enfadado. Puedes, incluso, hacerte una libreta con un título para la ocasión del tipo “Libreta de la Ira”, “Libreta Enfadada”, o cualquier nombre que te resulte más familiar. Y cada vez que te enfades por algo y puedas escribir, hazlo. Pero luego NO LO LEAS. No leas y releas lo escrito. Leer solo nos lleva a revivir ese sentimiento y no tiene sentido provocarse más ira de la que uno siente.

– Otra cosa que puedes hacer si no estás en casa o el momento no te lo permite, es hablar en tu cabeza. Si, por ejemplo, tienes ganas de decir “qué se ha creído éste”, dilo sin problema, pero dilo en tu cabeza. De esta forma podrás desahogarte sin generar más ira en los de alrededor.

 

Y, lo más importante: Una vez ha pasado la ira por ese suceso, puedes reflexionar sobre lo que ha pasado. ¿Qué ha pasado? ¿Qué emoción he sentido después de ese enfado? ¿Por qué he sentido eso? ¿Qué podría hacer si me pasa otra vez? ¿Me sentiría bien si hiciera eso?

Esto, aunque no forme parte de canalizar la ira, servirá para poder aprender de ese suceso y, cuando vuelva a ocurrir, no volver a pasar por lo mismo.  Sin reflexión posterior, estas herramientas servirán para descargarse a nivel físico y mental pero, posiblemente, no nos ayuden a crecer por sí solas. Tras esta parte, la ira descenderá poco a poco.

 

Si, aun con estas herramientas, el enfado es descontrolado, se da continuamente y provoca situaciones conflictivas alrededor o dentro de uno mismo, es aconsejable acudir a un profesional para trabajar a qué se debe ese enfado (miedo, rebeldía, baja percepción de autoeficacia…) y abordarlo de forma individual.

 

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