Vacaciones = Salud Mental

Un año más llega la última semana de julio y me tomo unas vacaciones hasta septiembre.

Como algunos sabéis, el blog, ¿Te atreves? y los talleres cierran pero lo que nunca se paraliza son las sesiones de terapia. Podéis seguir contactando conmigo mandando un mail a m.blasco.cano@gmail.com, por teléfono o por whatsapp.

Que descanséis mucho aquellos que podáis y que ganéis la batalla al calor los que seguís al pie del cañón. ¡Que os vaya bonito! 😉

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VIDEO-CUENTOS: Historias animadas

Este mes os traigo cuentos de una forma algo diferente. Os traigo algunos de los  video-cuentos que podéis encontrar en youtube. Algunos son animaciones que consisten únicamente en leer un libro y en otros videos podemos encontrar una animación de la historia. Os explico de qué van y algunos de sus usos para trabajar valores.

 

En primer lugar, os enseño el video del cuento “Adivina cuánto te quiero”. En el libro podemos encontrar a la pequeña liebre de color avellana y a la gran liebre de color avellana. De esta forma, los niños pueden imaginar a su figura de apego independientemente del sexo, la edad o el parentesco. La gran liebre puede ser la mamá, el papá, el tío, la hermana mayor, el profesor, etc. También se puede trabajar el amor incondicional y las demostraciones de cariño, puesto que la historia consiste en decirse lo mucho que se quieren.

 

Otra animación interesante es la del cuento “El cazo de Lorenzo”. En esta historia, Lorenzo lleva un cazo que le dificulta la vida y le pesa a lo largo del camino, por lo que decide esconderse dentro de él. Me parece una idea muy interesante tanto para niños como para adolescentes y adultos. ¿Cuántas veces los adultos llevamos cazos que nos resultan pesados y no los atendemos como es debido?

 

Por cuatro esquinitas de nada: Este cuento es una herramienta genial para trabajar la diversidad o la identidad propia. En este cuento aparecen muchos círculos y un solo cuadrado. Cuadradito no puede pasar a la casa grande donde están todos los demás porque la puerta tiene forma de círculo. Todos le animan para que cambie y se transforme en redondito. A pesar de su apariencia infantil, creo que este cuento puede ser muy útil para trabajar el funcionamiento de un grupo tanto en la infancia tardía como en la preadolescencia, época en la que aún no se apartan de todo lo aparentemente infantil pero en la que ya se van forjando los roles y la identidad de grupo.

 

La siguiente historia se llama “Pequeño azul y pequeño amarillo”, un cuento enfocado a educación infantil y primeros cursos de educación primaria. En él, se juega con los colores. Pequeño azul y pequeño amarillo se abrazan tan fuerte que se convierten en verde, lo que hace que sus padres no los reconozcan. Desde esta perspectiva, me gusta la idea de utilizar el cuento con una visión más profunda ¿Qué pasa cuando en las parejas siempre decide uno? ¿Qué ocurre cuando una persona empieza una relación y deja de existir su identidad para pasar a ser igual que la otra persona? Podemos trabajar la identidad individual y la importancia de seguir manteniéndola a pesar de nuestras relaciones anuladoras con algunos familiares, amigos o parejas. Es por esto por la que veo este libro muy positivo en edades más tardías como son la infancia tardía, adolescencia y adultez.

 

El punto: En este cuento, la niña que representa el personaje principal no quiere pintar en clase de pintura. Nunca se ha atrevido a pintar porque pensaba que no sabía hacerlo. La profesora, con empatía, consigue motivarla para que crea en sí misma y se atreva a hacerlo. Como se puede observar, esta historia sirve para cualquier alumno que no crea en sus capacidades. Por otra parte, creo que es una historia perfecta para trabajar con educadores, psicólogos, monitores y cualquier profesional que trabaje con niños y niñas.

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Batallas Corrientes: Jóvenes con Fibrosis Quística

La entrevista de este mes va dirigida a Pablo y Aitor, dos jóvenes de 22 años. Ambos se conocen por las reuniones y encuentros que se han celebrado desde la Asociación de Fibrosis Quística de la Comunidad Valenciana y han querido colaborar en esta entrevista para contarnos, desde su experiencia, cómo es su día a día con la FQ.

  PabloAitor

¿Qué edad teníais cuando os diagnosticaron FQ? ¿Creéis que ese momento, temprano o tardío, influyó de alguna manera en la forma de integrar la FQ en vuestra vida?

Pablo: A los 4 o 5 años me diagnosticaron la FQ y creo que fue un buen momento para ello. Debido a mi temprana edad cuando me la diagnosticaron, la FQ y sus tratamientos han formado parte de mi vida desde muy temprano ayudándome a adaptarme a sus tratamientos con mayor facilidad.

Aitor: Fue muy temprano cuando me lo diagnosticaron. Antes de mí, mis padres tuvieron una niña, pero ella no tuvo la suerte de seguir adelante. Al nacer yo, tuve los mismos síntomas que ella y gracias a la insistencia de mis padres con los médicos pudieron diagnosticarme la fibrosis quística.

Desde mi punto de vista, al nacer ya con ello, soy consciente desde pequeño de ello. Por lo que ya desde pequeño integré la FQ como forma de vida.

 

¿Recordáis el día en el que os enterasteis de que teníais FQ? ¿Fue en un momento concreto? ¿Os lo hicieron saber desde el primer día mediante las rutinas, los tratamientos y las visitas al médico? ¿Cómo fue?

Pablo: En mi caso convivir con la Fibrosis Quística es duro. Es una lucha diaria en la que nunca vas a tener un descanso. Es algo con lo que por desgracia nos ha tocado vivir a unos cuantos. Un hándicap el cual te hace la vida algo más complicada, pero que por suerte, gracias a los tratamientos, al esfuerzo y constancia se puede llevar una vida normal.

Aitor: Como ya he dicho antes, nací con ello. Mis rutinas, mis costumbres… son algo con lo que ya he nacido y desde siempre ha sido parte de mi vida.

 

 

El mes pasado hacía la misma pregunta a los padres de una niña de nueve años pero creo que puede ser interesante ver cómo una misma pregunta puede cambiar o no, en función de la edad en la que se encuentra uno, ¿cómo es para vosotros convivir con la FQ?

Pablo: En mi caso convivir con la Fibrosis Quística es duro. Es una lucha diaria en la que nunca vas a tener un descanso. Es algo con lo que por desgracia nos ha tocado vivir a unos cuantos. Un hándicap el cual te hace la vida algo más complicada, pero que por suerte, gracias a los tratamientos, al esfuerzo y constancia se puede llevar una vida normal.

Aitor: Para mí, convivir con la FQ debe de ser lo más cotidiano posible, no tienes que sentirte fuera del círculo social sino más bien formar parte de él. En mi caso me gusta hacer deporte, quedar con mis amigos, quedar con mi novia, salir de fiesta y que esto sea algo normal.   Sí que es verdad que cuando bajas un poco el nivel pulmonar, tienes que saber limitarte un poco. Tampoco hay que encerrarse y olvidarse de todo porque puede ser incluso peor para ello. Cuando uno está bien moralmente se ve reflejado en la salud.

 

¿Cuál es el aspecto de la FQ que más os condiciona en vuestro día a día?

Pablo: Sin duda la fisioterapia. En mi caso la realizo mañana y noche con una duración de un poco más de 2 horas al día aproximadamente. Es la que más me condiciona a la hora de hacer planes.

Aitor: Sin duda alguna la medicación, el tener que estar tomándonos 5 o 6 pastillas cada vez que nos llevamos algo a la boca es pesado, cada vez que sales fuera a comer tienes que acordarte de llevártelas encima. Unas 20 pastillas al día que no te puedes olvidar, si no al día siguiente te aseguro que el 50% del tiempo lo pasas en el baño… (risas)

 

 

¿Cómo vivís el momento de explicar a vuestros amigos o a vuestra pareja que tenéis FQ? ¿Creéis que puede suponer un cambio negativo en la actitud hacia vosotros?

Pablo: Es algo que no me gusta contar pero si es necesario o sale el tema no me importa hablar de ello. Respecto a la actitud hacia mí en el caso de los amigos no varía lo más mínimo. En el caso de las parejas pienso que sí influye negativamente, ya que es una persona la cual va a estar más tiempo contigo y va a padecer pasivamente algunas consecuencias de la FQ.

Aitor: Yo siempre me lo tomo con naturalidad. Es más, a veces, incluso gasto bromas con el tema de las pastillas, les digo que son pastillas de éxtasis y lo arreglo.

A lo segundo no creo que nunca haya vivido una experiencia negativa respecto a eso, siempre suelen cambiar hacia mejor, los amigos siempre se preocupan por ti.

 

 

Como sabéis, en ocasiones hay mucha preocupación tanto de padres de niños pequeños que sienten incertidumbre por el futuro de sus hijos como de algunos adultos con FQ sobre su salud, el contacto físico con otras personas que estén en la misma situación, su calidad de vida… ¿Vosotros sentís esa preocupación?

Pablo: Me incluyo en este grupo de personas. Creo que es normal estar preocupado por algo así. Es una enfermedad con la que vas a convivir la cual afecta a tu salud ¿Y a quién no le preocupa su salud? También pienso que un exceso de preocupación puede afectar negativamente tanto al portador de FQ como a su familia. Por suerte, gracias a los avances médicos, esa sensación de incertidumbre irá disminuyendo.

 

Aitor: Yo nunca había quedado en reuniones, quedadas y ese tipo de cosas, pero en ningún caso había sido por el contacto físico con personas en mi situación. 

El mes pasado Mónica nos reunió a Jaime, a Pablo y a mí en Castaños y nos echamos unas risas los 4. Hablamos de todo tipo de temas, tomamos unas cervezas todos juntos y, sinceramente, nos lo pasamos muy bien los 3 “FQ” y  Mónica.

 

¿Y vuestros padres? ¿Os plantean sus miedos? ¿Os intentan proteger aun con vuestra edad? Si es así, ¿cómo respondéis en estas situaciones?

Pablo: La protección de los padres siempre va a estar ahí. Es cierto que a veces en exceso, pero es normal esa protección. Ante esas situaciones suelo plantearme si tienen razón o no y según mi criterio y experiencia  ya decido lo que hago. Hay veces que molesta ese exceso de protección pero por suerte la protección y preocupación va a menos conforme creces.

Aitor: Aún con 22 intentan no protegerme mucho pero, por ejemplo, el año que viene quería ir a estudiar fuera y con la beca no europea me llamaba mucho la opción de irme a Santiago de Chile a estudiar durante 6 meses. Mi madre se quedó un poco en shock cuando se lo dije y me dijo que cruzar el charco para estudiar no le parecía bien, que ella quería tenerme “cerca” por si pegaba un bajón. Después me dijo que me fuera a estudiar por Europa con la beca Erasmus.

Me intentan proteger un poco a su manera. Yo respondí bien, nunca me han privado de cualquier cosa cotidiana excepto esta idea de cruzar el charco que no les convencía mucha.

 

 

Desde la asociación se promueven reuniones para facilitar el contacto entre personas que están en vuestra misma situación. De hecho, como decíamos al principio, vosotros os conocisteis a raíz de la primera reunión en Alicante. ¿Cómo creéis que puede ayudar a otras personas acudir a estas reuniones?

Pablo: Gracias a este tipo de reuniones he podido conocer a otras personas con FQ y aprender un poco más sobre la enfermedad. He descubierto que la FQ no afecta de la misma forma a todas las personas y he podido resolver dudas tanto mías como de otras personas ayudándonos entre nosotros.

Aitor: Claramente puede ayudar de diversas maneras. Tener la opinión de otros, escuchar sus hábitos, echarte unas risas, hablar sobre algunos temas que quizás no quieres hablar con tus padres, pasar un buen rato… El otro día quedamos y, como ya he dicho, lo pasamos muy bien. Al pasar hogueras quedaremos otro día, así que estáis todos invitados.

 

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Pensamientos de una adolescente: Estrés ante un examen

¡Nos adentramos en el mes de julio con nueva colaboradora! Cristina es una adolescente de 13 años con muchas cosas que contar. Es curiosa, observadora y reflexiva. Le gusta aprender y a mí me gusta aprender de ella. Es por esto por lo que inauguramos una nueva sección. Bienvenidos y bienvenidas a “Pensamientos de una adolescente”.

Cristina se estrena en su faceta de colaboradora con un tema que todos vivimos o hemos vivido alguna vez, la ansiedad y los exámenes. ¿Sabeis cómo lo viven algunos adolescentes? ¿Queréis averiguarlo?

 

“Para mí las peores épocas son las de exámenes y no por tener que estudiar más, sino por el estrés que esto conlleva.

Creo que el estrés en estas semanas de exámenes siempre está presente aunque seas de esos alumnos que pasan de estudiar, porque ver a tus amigos que lo están pasando mal también te afecta, aunque más que estrés es tensión.

Antes de un examen he observado que las personas que más estudian son las que más nerviosas se ponen y hablo por mí y por algunos de mis compañeros. Nos importa tanto la nota que se nos olvida el valor que tiene aprender.

Después de hacer algún examen he preguntado a algunos compañeros (de los que sacan sobresalientes) sobre el temario y el 95% de las veces no me han sabido responder de algo de lo que se habían examinado hacía una semana y habían sacado una nota excelente. Esto lo digo porque la mayoría de las personas piensan que los alumnos con mejores notas son los que más saben y yo no pienso así, porque alumnos que sacan un 6, por ejemplo, al cabo de un tiempo les preguntas sobre ese tema y tal vez te lo sabe explicar mejor que el que ha sacado un 9 o un 10.

He tenido profesores que nos han metido mucha presión con los exámenes porque decían que teníamos que aprovechar que el temario era fácil para sacar una buena nota. Pero claro, para un especialista en esa materia es lógico que esa información sea fácil ¿No? También he visto a profesores metiendo presión a algunos alumnos diciéndoles que ese era el examen que determinaría su nota final y esto a mí me demuestra que no saben valorar el esfuerzo que a lo mejor le supone a ese alumno (claro, que hay de todo).

Después están los alumnos con estrés porque sus padres o personas cercanas les exigen sacar mejores notas. Esto yo lo he visto. A algunos compañeros de clase sus padres les exigen sacar mejores notas a pesar de tener un notable que es una gran nota. Lo que yo veo, es que estos alumnos son los que después han sido los ‘’rebeldes’’ de clase y yo creo que es porque no cumplen los deseos de los padres y creen que no son valorados ni buenos en el tema de estudios, por lo tanto, lo dejan de lado.

Por último están esos alumnos que estudian porque les gusta y además aprenden pero le dan demasiada importancia a la media, y por eso tienen tanto estrés ante un examen, porque les da miedo bajar la media. Pero Mónica me hizo una pregunta que todos los alumnos con este miedo deberían hacerse y a partir de ahí encontrar el verdadero problema:

¿Qué supone para mí bajar la media?

Y yo añado otra:

¿Este estrés durante época de exámenes nos ayuda o nos perjudica?”

 

 

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